Día sin luz para
los cubanos oprimidos
Lázaro González Valdés
Con el secretario general de la ONU involucrado en la
corrupción destapada a raíz del programa petróleo por alimentos,
llegó el día de los derechos humanos de este 2005. Para nosotros,
los cubanos oprimidos, es otro 10 de diciembre sin luz porque
dentro de 21 días cumpliremos el aniversario 47 del inicio de la
opresión comunista en nuestra patria sin que los funcionarios de
Naciones Unidas cesen de mimar a los representantes del grupo
criminal que nos oprime. Los comunistas cubanos, expertos en el
camino de Yerán, saben que donde hay corrupción ellos pueden
campear por su irrespeto de la normas morales.
Aunque importantes líderes y medios de prensa nos presentan un
paquete de medidas para presuntamente reformar la ONU, el asunto
es más propagandístico que efectivo pues la lógica elemental
indica que como primer cambio se impone el de echar a los
corruptos de ese foro empezando por el secretario general si se
quiere enviar un mensaje creíble.
Otra de las incongruencias de esa entidad mundial es que, a
pesar de la publicidad en torno a la idea de impedir que los
Estados violadores de los derechos humanos puedan integrar
algunos organismos de Naciones Unidas, nada se hace en cuanto al
hecho concreto que sería que los tratados en materia de derechos
humanos tuvieran jurisdicción penal sobre esos Estados
violadores ni respecto a la creación de procedimientos y
organismos efectivos que rápidamente hicieran cumplir las
medidas punitivas sancionadas contra ellos.
La impunidad con que regímenes como el de Fidel Castro violan
consuetudinariamente los derechos humanos es el hecho fehaciente
de la incapacidad de la ONU, mientras que la aceptación de los
castristas como legítima representación del pueblo de Cuba en
Naciones Unidas a sabiendas de no hay elecciones auténticas en
ese país hace 47 años es la prueba irrefutable de que a los
funcionarios del organismo mundial le importa un bledo las
víctimas de la opresión. De nada sirve lo que se diga en
discursos porque son los hechos los que cuentan.
Por ejemplo el secretario general de la ONU, Kofi Annan,
sentenció que “para todo el mundo, tiene que haber democracia,
derechos humanos”. Eso lo dijo el 10 de diciembre de 1997 pero
de esa fecha a este año 2005 la situación de los derechos
humanos en Cuba ha empeorado mientras el corrupto Annan y sus
oficiales siguen dándole espaldarazos al ilegal régimen del
partido comunista cubano y a sus organizaciones oficiosas cuatro
de las cuales fueron premiadas inmerecidamente con el status de
“consultiva especial” que otorga ese organismo. Sin embargo, las
víctimas del castrismo no tienen ni voz propia ni voto en
Naciones Unidas.
Por tanto, los cubanos que hoy estamos oprimidos con la anuencia
de Naciones Unidas cuando seamos libres debemos exigir la
celebración de un plebiscito para que se analice la actuación de
ese organismo mundial y se decida si es conveniente o no para el
pueblo de Cuba estar afiliado a organizaciones que sólo son
buenas para malgastar el dinero que no producen y para cerrarle
las puertas de sus flamantes oficinas a las víctimas de la
opresión.
Esta fecha de celebración de los derechos humanos, como sucede
desde 1959, será otro día sin luz para la generalidad de los
cubanos. Los ineficientes procedimientos de la ONU sólo le dejan
el recurso de la fuerza al oprimido que quiera liberarse. Esta
realidad es el signo del fracaso del organismo mundial en
materia de libertades básicas. Sin reformas auténticas Naciones
Unidas irá directamente a la bancarrota económica, moral y
colapsará inevitablemente. Esperemos que el organismo mundial
escuche la voz de las víctimas y salga del deplorable estado en
que se halla.