INTERNATIONAL SOCIETY FOR HUMAN RIGHTS

SOCIEDAD INTERNACIONAL
PARA LOS DERECHOS HUMANOS

COMUNICADO
Enero 21, 2003

El Secretario General de la OEA, Cesar Gaviria, quien como tal actúa  de “facilitador” en la llamada Mesa de Dialogo nacional en Venezuela desde el 8 de agosto del año pasado -o sea aproximadamente a seis meses de negociación- no ha obtenido a estas alturas una solución amistosa entre el Gobierno y la Oposición.  Aun mas, se han profundizado las diferencias y la represión y arbitrariedades por parte del gobierno van en aumento día a día, con una respuesta cada vez mas decidida de la mayoría popular que se le opone. Tanto y tan consistentemente, de lado y lado, que hasta los mas prudentes analistas temen un estallido de grandes dimensiones y peligros para el país entero.

La  Oposición ha solicitado, con base indiscutible en la Constitución vigente, la realización de  un “Referéndum Consultivo” solicitando  la renuncia del Comandante Hugo Chávez, suscrita por mas de millón y medio de venezolanos perfectamente identificados; y todos podemos ver cada día en la televisión, la dimensión millonaria y nacional de quienes continúan avalando y reiterando la solicitud de renuncia del Presidente Chávez, esperando que ese referéndum constitucional tenga lugar como corresponde el próximo 2 de febrero de este 2003.

Todo indica lamentablemente, que hasta hoy día, la Mesa de Dialogo ha sido un fracaso y que la OEA demuestra  peligrosamente su fragilidad como Organismo negociador, por su manejo político convencional y formalista, ajeno a la letra y el espíritu de su autenticidad filosófica e histórica, así como de los Tratados vigentes  y de los precedentes que tanto obligan a la Organización hemisférica.

Y siendo el caso, no solo de la importancia geopolítica y económica de Venezuela, sino de la coincidencia en el tiempo de su grave situación,  con hechos y circunstancias que afectan a otras naciones  de la región; es claro que se impone una especial reflexión por parte de los países que integran la Organización de Estados Americanos, en especial de aquellos existencialmente  comprometidos con el Desarrollo Democrático integral, el Progreso  y la defensa de los Derechos Humanos. El tiempo y la realidad apremian, tanto más cuando se habla de reuniones especiales de mandatarios para tratar el Caso Venezolano. 

Siendo así, resulta oportuno y necesario recordar: la Decimoséptima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores del Continente,  del  día 23 de Junio de 1979, donde se unieron países como Barbados, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Grenada, Jamaica, México, Panamá, Perú, Republica Dominicana, Suriname y Venezuela, para solicitar al Presidente Somoza su salida como Primer Mandatario de Nicaragua.  Somoza había sido electo  y era en su momento un Presidente Constitucional, pero el pueblo de Nicaragua lo rechazaba como gobernante y peleaba en las calles en una cruenta guerra civil.  En su declaración la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores  proclamo lo siguiente:

“CONSIDERANDO:  [1]

Que el pueblo de Nicaragua sufre actualmente los horrores de una cruenta lucha armada que está causando inmensos sufrimientos y pérdidas de vidas,  y ha llevado al país a una grave convulsión política, social y económica; 

Que la conducta inhumana del régimen dictatorial imperante en ese país, puesta en evidencia por el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, es la causa fundamental de la dramática situación que atraviesa el pueblo nicaragüense; 

Que el espíritu de solidaridad que inspira las relaciones hemisféricas torna ineludible la obligación de los países americanos de realizar todos los esfuerzos a su alcance para que se ponga fin al derramamiento de sangre y se evite que la prolongación de este conflicto continúe perturbando la paz del continente. 

DECLARA: 

Que la solución al grave problema corresponde exclusivamente al pueblo nicaragüense. 

Que desde el punto de vista de la Decimoséptima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores esa solución debería inspirarse en las siguientes bases: 

1.- Reemplazo inmediato y definitivo del régimen somocista. 
2.- Instalación en el territorio de Nicaragua de un gobierno democrático cuya composición incluya los principales grupos representativos opositores al régimen de Somoza y que refleje la libre voluntad del pueblo de Nicaragua. 
3.- Garantía de respeto de los derechos humanos de todos los nicaragüenses sin excepción. 
4.- Realización de libres elecciones a la brevedad posible que conduzcan al establecimiento de un gobierno auténticamente democrático que garantice la paz, la libertad y la justicia.

RESUELVE: 

1.- Instar a los Estados Miembros a realizar las gestiones que estén a su alcance para facilitar una solución duradera y pacífica al problema nicaragüense sobre las bases señaladas, respetando escrupulosamente al principio de no intervención y absteniéndose de cualquier acción que fuere contraria a esas bases, o incompatible con la solución pacífica y duradera del problema. 
2.- Comprometer sus esfuerzos para promover la asistencia humanitaria a la población y para contribuir a la recuperación social y económica del país. 

3.- Mantener abierta la XVII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores mientras subsista la presente situación”.

Producida la histórica y valedera resolución, Somoza presenta su renuncia a su Congreso, el que a su vez la acepta y entrega el poder al “Gobierno de Reconstrucción Nacional” en reconocimiento del respaldo que éste ha recibido de todos los sectores de la sociedad nicaragüense.- El General Somoza partió de Managua hacia la ciudad de Miami a las 5.10 de la mañana del 17 de julio de 1979. 

 Dada la similitud de hechos y circunstancias, nos preguntamos con legítima preocupación democrática y pacifista, como si el noble pueblo de Nicaragua recibió un claro apoyo a su lucha contra Somoza, porque no darlo  al también noble pueblo venezolano.  Nosotros consideramos que seria inmoral y criminal en este momento, permitir una guerra civil en Venezuela –hecho bien factible- pudiendo evitarse miles de muertos con solo una decisión como la del 17 de julio de 1979.  Si la OEA  pidió la renuncia a Somoza, también se la puede pedir a Chávez  y así evitar un baño de sangre y daños irreparables al pueblo venezolano.

Cabe a la O.E.A. cumplir con su deber y con obligantes precedentes históricos.

Enero 10 del 2003
Haydee Marin
Secretaria Ejecutiva
International Society for Human Rights
Miami, Florida/Frankfurt, Alemania
SE ADHIEREN A LA DECLARACION
Ricardo Bofill Pages
Presidente
Comité Cubano pro Derechos Humanos
Miami, Florida
Ernesto Díaz
Fundación Elena Mederos
Miami, Florida
Orlando Marin-Pellecer
Sociedad Internacional para los Derechos
Humanos, Guatemala
Blanca Gutiérrez
Sociedad Internacional para los Derechos
Humanos, Colombia
Stephanie Green
Comité Panamericano,
Sociedad Internacional para los Derechos Humanos
Miami, Florida
Reynaldo Aguado Montealegre
SIP-DH, Grupo de Trabajo
Sociedad Internacional para los Derechos Humanos, Nicaragua


[1] OAS/Serv.F/II.17

Doc 40/79 rev.1.corr1  Junio 23, 1979