| Diario Las Américas,
USA, 12 de mayo de 1992. EL COMBINADO DEL HAMBRE Y EL BLOQUEO Fidel castro logró que la primera rama de la economía de Cuba en estos últimos treinta años fuera la construcción de prisiones. Desarrollar tan funesto renglón no es más que otra señal de su desespero, y continúa fortaleciéndolo, ahora con más premura porque se multiplican los activistas de derechos humanos y los opositores. La golpiza recibida por un periodista francés -y el hecho de que la foto donde aparece ensangrentado haya circulado en le exterior- es otro de los estertores agónicos que caracterizan la muerte del empecinado dictador. Además, demuestra que la arteriosclerosis política de Castro ya no le permite medir las consecuencias de sus actos. La situación de Castro es crítica porque ya no cuenta con los subsidios que antes le llegaban del desaparecido bloque socialista de Europa del Este. Ahora esos países, liberados de los partidos comunistas y de la filosofía contra natura del marxismo leninismo, están inmersos en la búsqueda de utilidades para mejorar el nivel de vida de sus pueblos, cosa que no hicieron durante el reinado rojo. Debido a esto exigen a Castro moneda sólida -dólares- por lo que antes enviaban gratuitamente gracias al obsoleto "internacionalismo proletario" y a la "hermandad entre las naciones con ideas comunes". El titulado "período especial de guerra en tiempo de paz" inventado por castro, que significa reducir la mínimo los ya escasos recursos del pueblo cubano, demuestra la demencial gestión económica del tiranuelo caribeño desde que tomó el poder en enero de 1959. Durante estos treinta años ha recibido miles de millones de dólares en equipos, petróleo, piezas de repuesto, alimentos y medicinas gratuitamente del bloque socialista, especialmente de la Unión Soviética. Sin embargo, al desaparecer esa ayuda, resulta que el dictador no tiene nada en las manos, sencillamente ha derrochado toda esa ayuda que ningún país de América Latina ha recibido de ninguna potencia. Es decir, disfrutó durante casi medio siglo de una situación privilegiada, pero no envidiable, porque ahora vemos que lo único que le queda a Castro es el ejército más poderoso del continente después del norteamericano en un período histórico que, al parecer, enterró la guerra fría, además de una costosa y organizada policía política. Así, privado del "suero" económico que lo hacía vivir, busca por todas partes un sustituto y culpa una y otra vez a Estados Unidos de su desastrosa situación alegando que el embargo económico decretado por su poderoso vecino, es el padre de todos los males económicos que lo aquejan. Sus personeros viajan por el mundo buscando puertas que abrir mientras en Cuba el transporte urbano desaparece a causa de la escasez de petróleo, y los habitantes de la capital ven con asombro cómo viejos carretones tirados por tracción animal recorren las calles para mantener funcionado un transporte público demoníaco. Si Estados Unidos cometiera el error de levantar el embargo, con unos pocos contratos y con el acceso a los créditos en las bancas, Castro conseguiría perpetuarse en el poder hasta su muerte física y la administración norteamericana que permitiera esto conseguiría el triste honor de ser el responsable de convertir a Castro en el dictador que más tiempo estuvo en el poder en la historia de la humanidad. Los pocos trasnochados castristas que aún quedan por el mundo alegan que la miseria actual del pueblo cubano se debe al "cruel embargo norteamericano", haciendo eco de los argumentos del dictador, pero no hacen referencia a lo derrochado por Castro durante su reinado. La científica represión a que está sometida la población cubana, que no goza de ninguna garantía ante las fuerzas paramilitares del gobierno -"batallones de respuesta rápida" que agreden en las calles a los opositores, disidentes y activistas de derechos humanos-, también se deteriora por falta de fondos y, los pocos que se consigan, van a parar al fortalecimiento del aparato represivo y no al consumo de la población. Las gestiones internacionales que se hicieron contra el régimen de apartheid en Sudáfrica, por sólo citar un ejemplo, deben ser las mismas que se hagan para asfixiar al dictador que pone en peligro la paz continental con su extemporánea presencia. Ahora llega del Combinado del Este -tenebrosa prisión de La Habana- la noticia de que los presos políticos son sometidos a un hambre cruel. La comida que les sirven está literalmente podrida. Pero lo interesante es que cuando se quejan con las autoridades penitenciarias, les responden que la culpa la tiene el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba y les insinúa que deben pedir al gobierno estadounidense que suspenda el bloqueo. La denuncia, llegada a través del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, detalla las conversaciones entre los reclusos y los carceleros, y está firmada por los presos políticos Jesús Contrera Milián, Luis Enrique Martínez Martínez y Angel Donato Martínez García. Por supuesto, los prisioneros respondieron a las autoridades de la tiranía que el único bloqueo existente en Cuba era el de Castro contra la libertad, y piden ayuda internacional para que sus vidas sean protegidas de un arranque rabioso del dictador en agonía. Si los presos políticos recluidos en la cárcel del Combinado del Este piensan así, creo que no hay mucho más que hablar sobre el tema del embargo: debe ser recrudecido. Mientras más solo esté Castro, más rápida será su muerte. El único problema que faltaría por solucionar es dónde asilarlo, en caso de que escape a la justicia. |