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Mis
Respetos para los que Luchan en Cuba
Rolando
Borges
Este artículo va dedicado a resaltar
el valor, el sacrificio, la resolución y el patriotismo de los hombres y
mujeres que, dentro de Cuba y desde distintos ángulos y distintos frentes, le
hacen la vida imposible al tirano y a su aparato totalitario. Para Castro y
sus cómplices, lo que esta sucediendo se sale totalmente de sus cálculos. Ya
que ellos, cuando hicieron sus planes para esclavizar y amordazar al pueblo,
pensaron que después de cuarenta años, utilizando los métodos y las
experiencias adquiridas por el comunismo internacional, en su largo recorrido
de violaciones, asesinatos y genocidio, los cubanos fueran unos zombies, unos
muñecos, que si hablaban era sólo para decir que sí y para suplicar alguna
limosna a la cohorte imperial gobernante.
Se equivocaron de plano, el comandante
en jefe y todo su círculo de estrategas de café con leche, pero con garras
de asesinos. Los esbirros de la tiranía han ensayado toda clase de medidas
represivas, en sus más de cuarenta años de existencia, para doblegar la
rebeldía y el patriotismo de los cubanos. Desde la mentira, el chantaje, el
terror de los fusilamientos, las desapariciones, el asesinato, el
ametrallamiento de lanchas, de barcos, de camiones, el derribo de avionetas,
el hambre, la pobreza, la desesperación y todo el enorme arsenal de recursos
mortíferos con que cuentan los seguidores de la teoría de la “lucha del
proletariado”, de “la lucha de clases”, del “comunismo”. Hoy, en el
nuevo Milenio, ellos utilizan medios mas sofisticados, mas sutiles, pero que
no dejan de ser represivos y violadores de los derechos humanos y de tener el
mismo objetivo: el de la intimidación, el chantaje, la represión, y el
implantar el terror de estado, guardando en la manga la carta de volver por
las mismas andadas de antaño.
Sin embargo, a pesar de la tiranía
utilizar todos estos métodos, los de los primeros años y los actuales, una
legión de cubanos, dentro de Cuba, ha dicho basta y lleva a cabo, día a día,
una lucha frontal contra ella, mediante la denuncia, la respuesta a los
ataques, la rebeldía y otros medios patrióticos y audaces. Por otra parte,
se mantienen cientos de cubanos y cubanas en las ergástulas castristas, soportando
el más inhumano sistema carcelario, manteniendo viva la llama de la dignidad
y el patriotismo, como miembros del Glorioso
Presidio Político Cubano, que comenzó tan pronto Castro se apoderó del
poder.
La oposición en Cuba ya ha encontrado
la fórmula para confrontar la tiranía. Cada día son más los disidentes y
opositores que salen a desafiar a la policía política que, temerosa y
desorientada, arrestan personas que después tiene que soltar. Sabiendo que si
aprietan mucho más la rosca, el tornillo se parte. Los primeros en saber que
están embarcados en una lucha que no tiene fin, y que si la tiene será la
eliminación de la mafia castrista, son los miembros del MININT. Los primeros
en saber que les queda poco tiempo disfrutando del poder, tal como lo hacen
hoy en día, son los mismos colaboradores del tirano. El primero en saber que
el futuro le guarda la caída mas estrepitosa del lugar en que se encuentra,
es el tirano Castro
Lenta, pero constantemente, los
activistas cubanos de derechos humanos, los opositores y otros que no
responden a calificativos determinados, han venido ganando espacio y
reconocimiento dentro de la Isla y en el ámbito internacional. A pesar de las
campañas de descrédito que la propaganda castrista ha elaborado en su contra
en un intento desesperado por restar importancia y calidad a los hombres y
mujeres que ya tienen ganada una posición destacada en la lucha por la
Segunda Independencia de nuestra Patria.
No quiero mencionar nombres, porque daría
una larga lista, y siempre se olvidaría a alguno, involuntariamente. Para mí
todos tienen méritos Me siento bien, llamándolos mis hermanos de lucha, a
los que están dentro de la Isla, en las fauces del monstruo. Los felicito por
los trabajos que realizan y que tanto daño le causan al régimen.
Por eso es que los acontecimientos
sobre la crisis cubana se suceden con mas rapidez y con mas dramatismo que
anteriormente. Ahora ya se puede decir que se está peleando en dos frentes,
en el interno y en el externo, es decir dentro de Cuba donde la oposición y
la resistencia interna están dando una gran batalla a la carcomida estructura
política y social de la tiranía y en el exterior, en el exilio, donde los
exiliados políticos del régimen, están luchando contra el gobierno de
Clinton, los intereses bastardos que ayudan al viejo y loco tirano, contra los
gobiernos cobardes que no han sabido poner al régimen de Cuba en su lugar,
contra los infiltrados y sembrados de la tiranía en el exterior, que cada día
se ven mas descubiertos en su manera solapada y burda de querer sabotear lo
que lleva 40 años construyéndose, con mucho sacrificio, con mucho amor a la
patria, y con mucho trabajo: Un exilio
intrínsecamente patriota, radical contra el totalitarismo castro
comunista y sus abanderados de dentro y fuera de la Isla, demócrata en sus
maneras de proyectarse en los medios que se pronuncia y desarrolla, e
influyente en amplias capas de la sociedad norteamericana y latinoamericana.
El exilio se ha convertido en el obstáculo
mas grande, mas difícil, y menos insuperable, que, en el exterior, tiene
Castro en sus planes de mantenerse en el poder, en sus planes de seguir
explotando y esquilmando a la Isla y al pueblo. El exilio es el aparato mas
peligroso y mas amenazante que en el exterior tiene sobre su cabeza el mismo
Castro. El exilio no le pierde pié ni pisada a la tiranía, aumenta sus
contactos y la colaboración con los patriotas de intramuros y se prepara
para, en cualquier momento, participar en las luchas, que se puede avizorar,
dentro de la Isla, como colofón de esta guerra contra la tiranía que ya
lleva mas de cuarenta años.
El exilio, el mejor conocedor de
Castro, su tiranía, y sus manipulaciones, se enfrenta con todas sus fuerzas a
todas las maquinaciones que éste, desde su guarida en La Habana, teje en el
ámbito internacional. Tenemos los ejemplos de las repetidas veces que el régimen
ha sido condenado, como violador de los Derechos Humanos del pueblo de Cuba,
en Ginebra y en otros Foros Internacionales; gracias al tesón, la voluntad y
el esfuerzo de un grupo grande de activistas del exilio, que se han desplazado
a lugares bien distantes, de sus respectivos hogares, para denunciar y
confrontar a la tiranía El exilio representado en todas las grandes ciudades
del continente norteamericano y en el mundo entero, realiza protestas pacíficas,
desde distintas tribunas, radiales, televisivas y escritas El exilio ataca, se
defiende y da a conocer las verdades que el castrismo y sus cómplices tratan
de ocultar a la opinión pública internacional; el exilio se enfrenta a la
media corrupta y vendida al dinero de Castro que trata de convertir sus
mentiras en verdades. El exilio se lanza a las calles en grandes y pequeñas
concentraciones para protestar cuando se comete alguna injusticia contra
algunos de nuestros hermanos, bien del exilio o de la Isla; para denunciar las
violaciones cometidas por el régimen, para poner en claro nuestros
pensamientos e ideales. El exilio apoya, ayuda a los hermanos que luchan
dentro de la Isla y busca el fortalecimiento de la incipiente sociedad civil
dentro de la Isla; da a conocer los nombres de aquellos que más se distinguen
en esta lucha y sirve de campana de resonancia para los hechos que ellos
producen. El exilio pasa días en vigilia, orando, pidiendo por la solución
de la crisis que en Cuba se alimenta, se agiganta y se mantiene para beneficio
de la cúpula gobernante; se preocupa por sus hermanos y familiares en la
Isla, le manda alimentos, medicinas y no pocos recursos económicos. El exilio
cubano, también está luchando por la Libertad y la Democracia que Castro no
permite.
Castro tipo manipulador y más que
consciente de que le queda pocos días en el poder, trata de irse mas allá de
sus fronteras planteando una guerra frontal con el exilio. Vemos como utilizó
un caso de inmigración normal y corriente, como los tantos que han habido en
sus 40 años de mal gobierno, llevándolo a una cuestión política,
nacionalista y de estado: el caso del infortunado niño Elián González.
Preparando así las condiciones para otras “batallas”, de este tipo, en el
ámbito internacional, ya que él no puede permitir que sus colaboradores
tengan un minuto de respiro y tengan tiempo para pensar en lo funesto que está
siendo para ellos, el apoyar a un hombre viejo, loco, enfurecido, caprichoso y
egoísta, que sólo busca realizar su interés personal, su ego, y lo que más
quiere él en su vida: salvar su expediente como reconocido anti-imperialista
y comunista. Porque cree que de este modo asegura un notable sitial en la
historia universal.
También el aspecto interno de la tiranía
no puede ser mas negro. Mientras su aparato económico no acaba de encontrar
la fórmula para aumentar la producción y para que sean rentables los
organismos estatales, la corrupción dentro del aparato del estado socialista
castrista rompe todos los records establecidos en otros países con el mismo
sistema. La corrupción y el fracaso en la gestión administrativa son los
factores que corroen las bases en que se asienta el comunismo en Cuba. Además
los nuevos cuadros del partido son menos “idóneos” para dirigir, según
un análisis interno del propio partido. Por supuesto que sí. Los nuevos
“cuadros”, salidos de las escuelas del partido, tienen menos
“compromiso” con la línea dura, que quieren, los dirigentes máximos, que
ellos impongan al sufrido pueblo. Menos compromiso que los viejos bonzos, que
siempre fueron y son unos lamebotas y aguantones de las malas purgas, de los
caprichos y de la tozudez del loco, paranoico y esquizofrénico que los
dirige. Las nuevas generaciones de comunistas en Cuba son un remedo de las últimas
que hubo en la Unión Soviética, que dieron pié al cambio habido en ese país
y a la casi desaparición del partido comunista.
Castro no descansa. No puede descansar.
La conjunción de los patriotas de dentro de la Isla y los de afuera de ella,
más la crisis interna en su aparato administrativo, lo preocupan. Sabe está
sentado encima de un barril de pólvora, que puede explotar en cualquier
momento. El sabe se está jugando todo lo que tiene, lo que se robó y lo que
ganó haciendo trampas y triquiñuelas, en sus cuarenta años de desgobierno y
tiranía. Por eso habla sin parar. Todos lo días. Es una máquina mandando
mensajes constantes al gobierno de Clinton, a los políticos que le hacen el
juego y a los comerciantes inescrupulosos que se afilan los dientes pensando
tener un pueblo esclavo, que les rinda muchas ganancias, a sólo noventa
millas de sus costas. Castro, como ya no tiene ninguna credibilidad en Europa,
en Canadá, ni en Hispanoamérica, dirige sus andanadas de propaganda diabólica
y de aviesas intenciones hacia Norteamérica. Ahora resulta ser él el que mas
grita porque se respete el derecho que tienen los norteamericanos de viajar a
donde le plazca, fundamentalmente a Cuba, mientras les tira las puertas en las
narices a los cubanos que reclaman el mismo derecho en su país. Porque, después
de muchas intentonas, por otras partes del mundo, reconoce que es en los
Estados Unidos donde único puede encontrar los dólares que le hacen falta,
según sus cálculos, para seguir en el poder, hasta su muerte. De ahí que
mantenga las concentraciones de masas obligatorias para los cubanos y las
apariciones públicas en la televisión, como un medio de demostrar a la opinión
pública americana, que tiene el apoyo y respaldo del pueblo en las
negociaciones que viene preparando, desde hace tiempo, con los
norteamericanos.
Castro sabe bien que el pueblo confió
en él para resolverle los problemas que le aquejaban. Problemas que el,
ladinamente, explotó y aumentó, para lograr un total sometimiento a sus
caprichos y ordenanzas, para poder mantener su control sobre todas las capas
sociales de la Isla. Ahora ese mismo pueblo, cansado de tantas mentiras y engaños,
le reclama y le exige. Al punto que se ve obligado a aflojar la mano, está
cediendo en algunos renglones de su manera de gobernar. Todo con el propósito
de negociar cosas fundamentales que él necesita para seguir como gobernante,
en este mundo moderno y complicado. El sabe que hoy no hay nación que pueda
vivir aislada del resto del mundo. El sabe que por muy tiranos o dictadores o
caprichosos que sean, los tipos como él, necesitan del concurso y de la ayuda
de otros pueblos, necesitan negociar con otros países, mantener relaciones
con otras latitudes que no sean el viciado y enfermo de los otros países que
quedan en el mundo con el mismo sistema socialista; que tienen que salir
afuera, del campo de ellos, para respirar, y cargar los pulmones.
Eso es lo que le está pasando al
tirano. La necesidad que tiene de insertarse en el mundo exterior para seguir
controlando la situación interna, un tiempo más, lo obliga a hacer
concesiones a su pueblo, a los esclavos que tiene explotando, para que otros
gobiernos le den los recursos que él no tiene para sobrevivir y que necesita.
De ahí que, a regañadientes, el viene soportando que la disidencia, la
oposición se le organice en su misma cara, le realice actividades contrarias,
en franca provocación y confrontación, sin apelar a los métodos antiguos.
Otra razón más, aparte de lo difícil que se le hace lidiar con ella, por lo
que la oposición ha tomado tanto auge, y no pueda ser aplastada como él
quisiera.
Nosotros siempre hemos pensado que
Castro negocia con el que tenga que hacerlo, si con eso logra aguantar unos
meses o un tiempo más en el poder. El sabe perfectamente que él ha alargado
una situación que es insostenible en el tiempo: la pobreza de un pueblo, el
sufrimiento de un pueblo, la explotación de la nación por un grupo de
desalmados y ladrones que sólo hacen vivir, y vivir bien, mientras roban y se
alimentan de los despojos que le quitan al pueblo. La ecuación política que
él desarrolla en estos momentos es: explotar el terror y el miedo inoculado a
los cubanos, mediante el paredón, las torturas, los asesinatos, y la prisión
inhumana, etc., en las décadas del 60 y del 70, mientras se suaviza en
aquellos puntos que no le ponen en crisis su control; para presentar al mundo
un atisbo de transición hacia la libertad o cambio. Y recibir por este teatro
bufo unas cuantas migajas para alimentar su policía política y pagar a los
que le venden el alma y le permiten seguir siendo el rey en Cuba.
El pueblo se despierta y exige cada vez
más un cambio de sistema. Esto lo comprobamos cuando se reciben las noticias,
desde dentro de la Isla, específicamente desde La Habana, de que
organizaciones opositoras, están empeñadas en realizar una campaña de desobediencia
civil y de protestas populares, pidiendo libertad para los presos políticos y
el fin del totalitarismo. Lo mismo pasa en Matanzas y en Pinar del Río y
otras partes de la Isla. Cuando sabemos que los opositores son un dolor de
cabeza para las fuerzas del MININT, que no permiten manifestaciones de esta
clase. Cuando vimos que el pueblo de Cuba se lanzó a las calles para desfilar
en las distintas procesiones que se efectuaron el día de la Patrona de Cuba,
la Virgen de la Caridad del Cobre. Cuando nos enteramos de que en Santiago de
Cuba se realizaron reuniones en que se lanzaron consignas por los presos políticos,
por los derechos humanos, y de que desfilaron hasta la Ermita de la Caridad
del Cobre, no faltando el ¡Abajo Castro! y otros lemas, no menos punzantes, y
críticos. Cuando ya son muchos los periodistas independientes, reporteros y
corresponsales que están cubriendo las noticias, a lo largo y ancho de la
Isla. Cuando comprobamos, muchos hechos más, que están ocurriendo, y que nos
dice a las claras que ya Castro no puede ni podrá jamas evitar su caída y de
que el cambio ocurrirá para beneficio de la nación cubana y de sus hijos.
Estamos
asistiendo a los últimos días o meses de la dictadura más larga y
sangrienta que ha asolado al pueblo de Cuba y a una de las más largas del
mundo. Estamos asistiendo al final de una tragedia que ya ha durado más de
cuatro décadas en Cuba. Dios quiera que este final sea lo menos sangriento y
lo menos destructor del ya empobrecido y maltratado pueblo de Cuba. Dios
quiera que de ese mismo pueblo, de los dos bandos, surjan los líderes que
sepan manejar esos terribles momentos, para que la reconstrucción nacional y
la reconciliación nacional sean un hecho que favorezca a la nación cubana,.
Si Castro desaparece del panorama político de Cuba, será una bendición de
Dios y ahorrará muchas lágrimas, dolor y luto.
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