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Diario Las Américas, USA, 25 de enero de 2000

Bibliotecas Independientes de Cuba

El dictador Castro, mentiroso consumado, declaró en la Feria Internacional del Libro de La Habana, en 1998, que en Cuba no había libros prohibidos, sino que no había dinero para comprarlos. Tomando su palabra al pie de la letra, los exiliados de dedicaron a enviar libros al Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba.  Por supuesto, a Castro no le gustó la iniciativa y comenzó la represión. La carta que reproduzco a continuación —promovida internacionalmente— es una consecuencia del acto de barbarie desplegado por Castro al asaltar una Biblioteca Independiente en Cuba. A continuación su texto íntegro:

Carta de Apoyo

El pasado 23 de agosto de 1999 la Biblioteca Independiente “Félix Varela”, primera de las bibliotecas de la organización no gubernamental Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba, fue atacada y desalojada. La sede de esta biblioteca se encontraba en la casa del intelectual cubano Ramón Humberto Colás y su familia, residentes en la ciudad de Las Tunas, y fundador del Proyecto de Bibliotecas Independientes junto con su esposa Berta Mexidor Vázquez, quien lo dirige. Por este motivo, nosotros, intelectuales dentro y fuera de Cuba, consideramos este hecho como una clara agresión con el libro y la promoción de la cultura en Cuba.

El Proyecto Bibliotecas Independientes ha logrado abrir en diferentes provincias del país 20 bibliotecas, convirtiéndose en fuente generadora de información y cultura dentro de Cuba. Esta iniciativa surgió gracias a que en 1998, en la Feria Internacional del Libro de La Habana, Fidel Castro afirmó que en Cuba no existen libros prohibidos sino falta de economía para obtenerlos, y varios intelectuales cubanos se dieron a la tarea de crear este proyecto con vistas a aceptar donaciones de libros desde el exterior. Gracias al impacto positivo que esta idea generó dentro y fuera de Cuba, las bibliotecas han recibido cientos de donaciones y su trajo ha crecido a lo largo del país.

Preocupados por el desalojo realizado por las autoridades de Las Tunas, y por el futuro del Proyecto de Bibliotecas Independientes, solicitamos a la opinión pública internacional y a la intelectualidad del mundo que muestren su solidaridad y respaldo hacia este colega y su familia, así como al encomiable proyecto cultural que lleva a cabo en Cuba. En momentos en los que se hace preciso unir voluntades para que la cultura y la información beneficien a todos los pueblos del planeta, esperamos que este reclamo sea escuchado.

Firmas: Rafael Aguirre Rencurrell, Armando Alvarez Bravo, Antonio Benítez Rojo, Reinaldo Bragado Bretaña, Guillermo Cabrera Infante, Angel Cuadra, María Elena Cruz Varela, Ernesto Díaz Rodríguez, Marta Frayde, Carlos Alberto Montaner, Pedro Monge Rafuls, Hilda Perera, Raúl Rivero, Reinaldo Sánchez, Reinaldo Soto, Soren Triff, Zoé Valdés, Jorge Valls y Carlos Victoria.

Hasta aquí el texto de la carta y las firmas que la apoyan.  Debo señalar, además, que las siguientes organizaciones protestaron por el atropello a las bibliotecas independientes: Federación Internacional de Asociaciones de Librerías (IFLA), Dutch National Union of Librarians —de Holanda—, y The Friends of Cuban Libraries, de New York.  El representante en el exterior del Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba es el Centro de Estudios para una Opción Nacional, con el teléfono (305) 279 4416.

No hay nada más dañino a los ojos de un dictador que un libro.  Nosotros lo sabemos y Castro también, por eso los persigue. Si desea apoyar esta idea llame al teléfono señalado arriba.

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