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ANTE
OTRA POSIBLE CONDENA EN
LA UNHRC (GINEBRA) FIDEL CASTRO AMENAZA CON MULTIPLES REPRESALIAS
CONTRA LOS ACTIVISTAS DE DERECHOS HUMANOS EN LA ISLA DENUNCIA
DEL COMITE CUBANO PRO DERECHOS HUMANOS ANTE DIVERSAS ORGANIZACIONES
HUMANITARIAS INTERNACIONALES Del
último operativo de terrorismo de estado ordenado por Fidel Castro
contra Elizardo Sánchez Santa
Cruz, contra Héctor Palacio Ruiz y contra al menos otros 40 activistas
contestarios arrestados en los últimos días en Cuba,
podríamos hacer diversas lecturas de interpretación. Sin
embargo, si el propósito fue el de envíar un mensaje diciendo que los
verdugos de siempre, ni por asomo, han
olvidado sus prácticas de horca y cuchillo; si este fuera el
aviso, con mucha tristeza pero sin asombro alguno, le respondemos a los
castristas que, después de tener que padecer
por mas de 35 años las agresiones represivas a causa de nuestras ideas
opositoras , nos hemos
ido preparando para esperar
siempre lo peor. Precisamente,
Elizardo Sánchez le dió el nombre de EURÍPIDES, a su hijo menor, nada
menos que en homenaje al líder
obrero EURIPIDES NÚNEZ, quien fuera secretario general del sindicato de
trabajadores de la fábrica de tabacos H.Uppman y quien fue
asesinado por los sicarios del G-2, en el cuartel de villa
marista en l968, durante el operativo represivo contra la corriente
disidente conocida como la microfracción,
simplemente para aterrorizar al resto de aquellos que estaban
desafiando los poderes omnímodos de Castro. En
ese contexto, pienso que Elizardo Sánchez Santa Cruz es un ejemplo vívido
de los opositores cubanos que han logrado salvar sus vidas, gracias a la
aparición y por el prestigio internacional del movimiento cubano de
derechos humanos. En realidad, de manera muy sincera considero
que ha sido un milagro de la divina providencia que ese reto a
Castro, desde el ámbito de la defensa de los derechos ciudadanos, haya
podido perseverar y que Elizardo
y algunos de nosotros aun estemos vivos.
En tal sentido, recuerdo aquellas conversaciones con él, en las que
reflexionábamos sobre algunas advertencias siniestras que Fidel Castro
nos hacía llegar, de
cuando en cuando, a los
pocos activistas de oposición de esas épocas. Así, rememoro la
interpretación que dimos a la aparición del cadaver del
escritor disidente, Javier de Varona, con un tiro en la cabeza. Tampoco
olvido, las lecciones que sacamos cuando Anibal Escalante, el disidente
de mas alto rango de las filas comunistas en aquellos tiempos,
pereció de un paro respiratorio y, su médico, el Dr.Emilio de
Quesada, nos dijo que lo
habían eliminado clinicamente. Elizardo
Sánchez, y varios opositores más, nos sabemos al dedillo la historia
sobre los métodos que Castro empleó para provocar la muerte del ex capitán de la Seguridad del Estado, y ex jefe de los
servicios de seguridad personal de la dirigencia del Gobierno, Luis
Fajardo Escalona, después que aquel viejo soldado de las filas
comunistas había hecho saber a algunos de sus correlegionarios del PSP,
(Partido Socialista Popular) entre ellos a
Ramón Calcines, que su expulsión del G-2 se había debido a los
enfrentamientos que sostuvo
con Ramiro Valdés, al protestar por los asesinatos de varios alzados
campesinos del Escambray, que él había
presenciado en la jefatura de la Seguridad del Estado de la Ciudad de
Trinidad. Todos
sabemos que Fidel Castro está frenético, ante la probable condena a su
regimen de fuerza, en la próxima
57 sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Como es
natural, esa condena por la violación sistemática de los derechos y de
las garantías individuales de las personas en Cuba, como todas las demás
censuras que los Castristas vienen recibiendo por esta razón desde hace
unos doce años se deben, en primerísimo lugar, a las denuncias que
dentro de Cuba elaboran los activistas de derechos humanos y, entre
ellos, de manera especial, Elizardo Sánchez En
resumen, a pesar del dolor y de la
angustia que me causan estos pronunciamientos, tengo el deber de
hacerlos ahora, otra vez, cuando demandamos en todas partes que
se exija a Fidel Castro el respeto al derecho a la vida,
a la integridad física y
a la libertad de Elizardo Sánchez, de Héctor Palacios, de Maritza
Lugo, de Oscar Elías Biscet, de Vladimiro Roca, de Gustavo Arcos, de
Oswaldo Payá, de Dagoberto Valdés, de
Jorge Luís García Pérez- Antúnez-, y de miles de otros pacíficos
ciudadanos cubanos que no quieren ser heroes porque los
encarcelen, los extorsionen o los eliminen, pero que tampoco están
dispuestos a renunciar a su bregar civilista. Ricardo
Bofill |