APENDICE 1

(Entrevista realizada por Reinaldo Bragado Bretaña a Tania Díaz Castro en su domicilio, en La Habana, el 4 de julio de 1988)

R.B.B.: Usted ha sido una poeta reconocida por el régimen. Ha publicado tres libros. Y también es ahora una poeta "prohibida". Todos saben de su vinculación al Comité Cubano Pro Derechos Humanos. ¿Cuáles son las principales diferencias en estas dos etapas de su vida?

T.D.C.: Si existen diferencias principales no las he descubierto aún. Estuve ligada a un hombre que creí era amante de la libertad (me refiero a Fidel Castro) y del progreso para su pueblo. Fue a partir de 1970 que comencé a descubrir mi equivocación respecto a sus ideas. Entonces comenzó en mí una rara frustración que evolucionaba en línea descendente. A menudo me hacía la misma pregunta: ¿era yo quien no servía o Fidel Castro? Efectivamente, hay personas que encuentran en menos tiempo la aguja en el pajar. Yo no soy una de esas privilegiadas; tal vez porque tengo en el alma una mayor dosis de romanticismo y el romanticismo, en estos tiempos de cólera universal, va en detrimento de nosotros mismos.

Si alguna diferencia he de nombrar, es precisamente ésta en que doy pasos más firmes, objetivos y seguros. Eso forma parte de mi personalidad. Siempre me sentí con valentía para afrontar cualquier situación por muy difícil que esta fuera. Por ejemplo, a reuniones que asistía no temí jamás hacer una observación sobre algo que yo entendía que era erróneo por parte de cualquier dirigente, inclusive del propio Fidel. Quizás por ese rasgo de mi carácter he podido formar parte, de manera sincera, espontánea y en franco arrojo, de las dos etapas: aquella en que luchaba junto a Fidel para beneficio de mi país y ésta en que rechazo su sistema de gobierno con igual objetivo. Yo fui una fiel creyente de los cantos de aquellas sirenas amaestradas por él para sus discursos malabáricos, mientras mi patria iba perdiendo su color, su estética, su belleza, su armonía, mientras se sumergía poco a poco en una inercia total, en un silencio absoluto y elocuente. Dicen que los sabios rectifican y yo he rectificado sin ser sabia y descubrí su demagogia barata, su total desprecio hacia su pueblo, su ansia de poder, de militarismo, su historia de "buen fogonero loco", como bien apuntara Carlos Alberto Montaner.

R.B.B.: Tania, usted vivió el proceso de Heberto Padilla y todo lo que sucedió en torno a él. ¿Qué puede decirnos sobre eso? ¿Tiene algún recuerdo especial?

T.D.C.: Son muchos los recuerdos que me unen a Heberto y a Belkis, su esposa. Nuestra amistad comenzó en 1964, durante una gira de recitales que ofrecía la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Matanzas, conjuntamente con la filial de la provincia. Esa amistad entre Heberto, Belkis y yo jamás se quebró; ni una grieta hubo en ella. Heberto siempre fue un hombre diametralmente opuesto a la hipocresía, a la servidumbre ideológica, y yo también. Quienes siempre lo rodearon, en las buenas y en las malas, sabían perfectamente cómo era Heberto; nunca dejó de estar fuera de juego. No creo ser yo la indicada para comentar su proceso de disidencia, su detención por la Seguridad del Estado y por último la "autocrítica". No sé lo que Heberto he escrito sobre esta etapa de su vida que duró largos años. Pero como me pides mi criterio al respecto, sólo te diré que Heberto jamás claudicó ante su deber como ser humano, que jamás se traicionó a sí mismo ni a sus amigos. Eso sí, le demostró a su enemigo su habilidad, su refinada inteligencia. Todos los que fuimos sus amigos lo supimos siempre. La noche de la autocrítica en la UNEAC, cuando todo terminó, Heberto exclamó en voz baja la célebre frase de Galileo: "Y sin embargo se mueve". Como el famoso astrónomo italiano, Heberto se había visto obligado a abjurar. Me alegré mucho cuando pudo salir de nuestra prisión hecha de calles, parques edificios... Pocas noticias he tenido de él y de Belkis; ni siquiera una carta he recibido de ellos. Pero de ningún modo pienso que se trata de un olvido. Quizás en algún momento piensen en esta vieja poeta que fue, sinceramente, una hermana de sus peores tiempos. Todos vivíamos, y vivimos aún, a la sombra de los cuerpos represivos, en medio de un régimen de verdadero terror policiaco, de un terrible fascismo de izquierda.

Sí, hay un recuerdo especial. Está plasmado para siempre en una foto que aún conservo. Fue en 1976. Merendábamos con nuestros hijos sentados sobre el césped del Parque Almendares de La Habana. Heberto ese día estaba muy contento. Le pregunté el motivo de su alegría, pero sólo me respondió: "Adivínalo". Belkis y yo sonreímos. Cuando regresábamos, camino a casa, volví a preguntarle. Fue entonces que Heberto exclamó dirigiendo su vista hacia la arboleda del Parque: "Pero Tania, ¿no ves que ha comenzado la primavera?"

R.B.B.: Sabemos que usted ha realizado mucho periodismo, sin embargo, esto no impidió que su producción poética se manifestara. ¿Qué elementos considera usted que fueron decisivos en su vocación literaria? ¿Cuáles, según su propio criterio, son las influencias más evidentes en su obra?

T.D.C.: Yo diría al revés: la poesía no impidió que el periodismo se manifestara, porque comencé en esos quehaceres con mis años de pubertad. Primero con poemitas inspirados en mi padre cuando, en 1957, es detenido por espacio de veinte días en el SIM (Servicio de Inteligencia Militar), como sospechoso de conspirar en la lucha clandestina contra Batista. De aquella etapa adolescente son ésos, fueron los poemas más serios; es, a juicio mío, la única poesía de contenido social-político que he hecho en mi vida. Más tarde mi padre marchó en un ferry, por sólo trece pesos cubanos, a Estados Unidos, y ahí vivió como exiliado hasta 1960, año en que regresó a Cuba. Y es en ese mismo año que se publican mis primeros poemas en el Semanario Zig Zag, dirigido por el escritor y poeta más conocido del momento: Francisco Riverón Hernández. Por ese mismo año formé parte del grupo "Innovación Literaria", dirigido por el dr. Juan Marinello. Sus otros miembros fueron Manuel Granados (quien luego resultó ser un excelente novelista); Georgina Herrera (recientemente publicó otro libro de poesía); Guillermo Rivas Porta (lleva más de veinte años en las prisiones políticas de Castro) y Joaquín González Santana. Durante un año tuvimos a nuestro cargo la Página Dos del periódico Prensa Libre, donde escribíamos a diario.

Sí, como todo escritor, también he sido víctima de influencias. Quizás mi padre fue el primero que influyó en mí, porque también era y es poeta. Luego lo fueron desplazando sus preferidos, que hice míos también: Julián del Casal, Bonifacio Byrne, Nieves Xenes, Juana Borrero, Ursula Céspedes de Escanaverino y otros. Sin embargo, mi deseo era no parecerme a ninguno de ellos y comencé a procurarme un estilo propio, romper con viejos moldes, alejarme, en mi condición de mujer, de la poesía hecha entre almohadas con encajitos y dobladillos de ojo. No soy la más indicada para afirmar si lo logré o no, pero sí debo decir que el investigador literario Alberto Rocasolano, en un seminario ofrecido en el Palacio de las Convenciones (1983) me señaló como la precursora de la poesía coloquial cubana. En otra ocasión, hace ya muchos años, Virgilio Piñera también lo dijo y fue quien propuso mi primer libro para su publicación. En otra ocasión fue Nicolás Guillén, en medio de un grupo de poeta extranjeros, exclamó que mi poesía "se sobresalía porque era distinta a las demás". Y también agregó: "es la más valiente". Esta apreciación de Guillén siempre la tendré presente; por eso la traigo a colación, ahora que tú me obligas a hablar de mí misma.

R.B.B.: De los escritores y poetas cubanos, ¿cuáles usted considera de verdadero valor? Desde luego que hacemos abstracción de posiciones políticas. Sólo quiero que tenga en cuenta a los escritores de los años cincuenta hasta el presente.

T.D.C.: Muchos son los escritores de valor a lo largo de este medio siglo. La lista sería interminable. Cuba es pródiga, sobre todo, en poetas. Excelentes escritores ilustran distintas etapas y corrientes literarias. Tenemos el caso de Nicolás Guillén, a quien considero representativo en todos aspectos de la más genuina cubanía; José Zacarías Tallet, Regino Pedroso, Rubén Martínez Villena, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Francisco Riverón Hernández, Carilda Oliver Labra... De todos estos escritores el caso más digno de mencionar es el de Riverón Hernández, quien comenzara a publicar sus libros en 1951 con gran éxito y quien fuera silenciado para siempre como disidente a los comienzos del gobierno de Castro. Muy pocos saben en realidad que Riverón representa, como mártir, a ese gran grupo de escritores disidentes que, o han muerto en su país bajo el más cruel silencio, o han sido desterrados y muertos en tierra extrañas. Sépase que el 3 de septiembre de 1970, agentes identificados de la Seguridad del Estado llegaron de improviso y sin ningún documento legal a la casa de Riverón, registrando la misma y ocupando sus libros inéditos y escritos a máquina. Se le acusó allí mismo, delante del presidente del Comité de Defensa de la Revolución de su cuadra, como escritor contrarrevolucionario y se le prohibió escribir la máquina "hasta nueva orden". Bajo esas condiciones el poeta mártir había tomado precauciones. Copias de sus libros inéditos fueron salvados y hoy están en poder de su familia, que reside en Estados Unidos. Me refiero a sus libros "¡Socorro!, "La isla perdida", "Reloj de hospital", Diógenes/70" y otros. Pero no sólo Riverón Hernández fue silenciado y muerto por órdenes represivas de la Seguridad del Estado cubano. Algunos recuerdan también al autor de "Adolescencia náufraga", un libro que resultó premiado y muy difundido por radio y televisión en la década del cincuenta. Se trata de Rafael Enrique Marrero. Yo recuerdo un bellísimo libro suyo inédito ("Tierra azul"), que fuera vetado por la Unión de Escritores al descubrirse que era de Marrero. El poeta había mandado el libro a un concurso de manera anónima, o quizás bajo un seudónimo, y poco faltó para que el libro fuera premiado. Pero Marrero era un escritor prohibido, escribiera lo que escribiera. De esta manera también el gobierno de Castro cuenta con mártires de la oposición, porque Marrero murió, al igual que Riverón, de un infarto cardíaco y bajo una cruel opresión política. Aquellos, como estos, eran tiempos terribles. En realidad, han sido treinta años terribles, expuestos siempre a los caprichos de los organismos represivos, vigilados, acosados.

R.B.B.: ¿Cree usted que una poesía de calidad pueda desarrollarse en las condiciones actuales del país?

T.D.C.: Creo que sí. Buena poesía hay, hubo y habrá. Ningún gobierno, por muy implacable y cruel que sea con sus oponentes, puede acallar la voz del poeta que, durante la madrugada, se levanta a escribir sus versos. ¿Quién no sabe que los poetas, los escritores en general, jamás han sido de la preferencia de Fidel? Cualquier poeta, famoso o no de mi país, siempre se ha sentido muy por debajo de un boxeador o de un pelotero de tercera base, o aquel que menos rendimiento tiene. Pero ahora sí se ha acordado de algunos y los ha comprado ofreciéndoles a cambio un automóvil soviético y algún otro viajecito al extranjero. Sin embargo, sigue sin darles la bienvenida en el aeropuerto, como lo ha hecho a lo largo de todos estos años con los deportistas que han derrotado a equipos norteamericanos. Los escritores comprados por el gobierno no hacen precisamente una obra de contenido marxista, precisamente porque carecen de una formación marxista y porque no son sinceros con el régimen. Veo, con sorpresa, que también muchos jóvenes creadores del momento no caen en ese fácil panfleto, merecedor de aplausos oficiales, ni en la adulonería, porque el poeta, en sentido general, no le preocupa la medalla en el pecho y sí una noche estrellada para un momento de inspiración. ¿Quién recuerda a Fidel elogiando a un poeta en la plaza de la revolución, o elogiando un reciente libro de poesía, o una novela, o un ensayo literario? Todo lo contrario. En una ocasión usó como libreta de notas un libro de poesías que, según él, tenía muchos espacios en blanco y eso "iba contra el ahorro". Esto ocurrió en un evento y todos los escritores lo supimos. Sí, creo que al margen de estas condiciones desfavorables surgen poetas "clandestinos". ¿Tú y yo no somos una prueba palpable? ¿Acaso en las prisiones políticas de Fidel no hay poetas? Los hay y buenos. Tenemos el caso del poeta Ernesto Díaz Rodríguez, quien lleva preso veinte años (no diez como Orlando Cardoso Villavicencio que, según Castro, "es el prisionero de guerra más antiguo del mundo") y sí es un prisionero de guerra y sí es un excelente poeta, a toda prueba. Ernesto tiene cinco preciosos libros editados en el extranjero, ha recibido numerosos premios por ellos, como por ejemplo el "Pluma de Oro", y fue designado presidente ausente del V Congreso de Escritores Disidentes celebrado en Caracas, Venezuela, en 1987. Actualmente ha terminado otro libro: "Como las aguas de un lago subterráneo", y tiene otro en preparación. Son muchos los ejemplos de escritores clandestinos: Sándor Mendoza, Alberto Grau Sierra, Alfredo Jiménez Ramos, Carlos Cabrera, Tulio Jesús Arias Quiñones, Guillermo Rivas Porta, Angel Pardo Mazorra y otros; todos presos políticos por oponerse, de una manera o de otra, al régimen de Castro. A esta lista habría que agregarle otros poetas que andan flotando por las tristes y desamparadas calles de mi país y que no se les permite publicar. Son ellos Lina de Feria, José Yanes, Gerardo Campanioni, Eduardo Lolo, Julián Portal... No, no importan las condiciones, así sean las peores, basta la pena de un hombre para que brote de él la poesía.

R.B.B.: Por último, si le pidieran una definición del Comité Cubano Pro derechos Humanos en pocas palabras, digamos, en unas diez palabras, ¿qué usted diría? Puede responder, si lo cree necesario, con poesía.

T.D.C.: Con poesía me resultaría imposible. Jamás he escrito poesía bajo consigna. Si lo hubiera hecho, tal vez ahora fuera yo también una poeta "vendida" a Fidel. Busca y verás que jamás he aparecido en antologías de poesía política, de esas que se hacen para homenajes a algún mártir de la revolución en fechas como el 26 de julio, etc. Para mí la poesía es una flecha que se dispara sola, sin ayuda del arco ni de la mano del hombre, o como una estrella que cae de improviso sin que un astrónomo lo vaticine. La poesía es cualquier cosa menos un propósito, una orden o una petición.

Pero, ¿por qué definir a nuestro glorioso Comité Cubano Pro Derechos Humanos en pocas palabras? ¿En diez palabras? El Comité Cubano Pro Derechos Humanos posee una larga y heroica trayectoria. Se fundó en 1976, por su presidente, Ricardo Bofill Pagés. Entonces, tú que también conoces a Ricardo como yo, que los hemos tratado día a día, que le sabemos sus fibras de hombres honesto, sencillo, humilde, valiente, ¿crees que pudiéramos definirlo en diez palabras? De acuerdo, voy a complacerte: nuestro Comité Por Derechos Humanos está presidido por un gigante.

 

APENDICE 2

El último zarpazo de Castro

Por Heberto Padilla

Los últimos acontecimientos políticos de Cuba no son una sorpresa. Era lógico que surgiera un grupo de jóvenes dispuestos a saltar las tapias de cualquier embajada en busca de asilo como hicieron miles de albaneses en los últimos días y por las mismas razones: por la desesperación y la asfixia política.

La tiranía albanesa se apresuró a dar una solución diplomática al problema y permitió la salida masiva de los exiliados, pero Castro -advertido de lo que podría ocurrir en Cuba- preparó sus armas para aplicarlas con todo rigor. Tan pronto los primeros cinco jóvenes buscaron asilo en la embajada de Checoslovaquia, Castro dio la orden de hacer entrar a siete agentes de la Seguridad del Estado fingiéndose un segundo grupo que buscaba asilo. Pronto los funcionarios de la sede advirtieron que se trataba de "de unos descarados provocadores". Casi de inmediato los gentes se lanzaron contra los asilados y después de una larga riña que dejó un saldo de muebles y toda clase de objetos destruidos, se informó que los jóvenes habían abandonado la embajada voluntaria e incondicionalmente. Donde todavía no se ha resuelto el problema es en las embajadas de España e Italia.

La segunda parte de la maniobra de Castro ha comenzado ahora. Se ha valido de los disidentes más activos para acusar a la Oficina de Intereses de Estados Unidos, y las embajadas de Alemania, Canadá y Checoslovaquia.

Es significativo, sin embargo, que no incluya las embajadas de España e Italia, donde se encuentran dos grupos de asilados. A pesar de los insultos contra España y el silencio que rodea la situación italiana, el gobierno cubano no se ha atrevido a responsabilizar a ninguna en lo que califica de provocación de las tres misiones diplomáticas, para reproducir en Cuba una situación semejante a la de Albania.

Para darle un carácter aún más belicoso y amenazador, Castro ha hecho lo de siempre: mostrar por televisión ante la opinión pública, al grupo de disidentes que se encuentran en la cárcel pendientes de juicio, admitiendo que habían sido inducidos a organizar grupos de jóvenes para solicitar un asilo masivo en la embajadas, a cambio de la obtención de visas. El objetivo de Castro es la opinión nacional, desmoralizar a los grupos disidentes. Internacionalmente, sabe que en un mundo que recobra cada día sus libertades y que condena el sistema que él intenta fortalecer, ninguna de las autoacusaciones de estos presos -incluso mucho antes de que se formulen oficialmente los cargos contra ellos- puede constituir un delito. Su tono es el del matón que sabe que sólo le queda la fuerza. Desesperado como está, acude a sus acostumbradas tretas: primero condenó a 11 jóvenes disidentes a 15, 10 y cinco años de cárcel acusándolos de actos terroristas. "El brazo armado del Partido de los Derechos Humanos", los llama la policía.

Lo más doloroso ha sido ver a Tania Díaz Castro -presidente de ese Partido- declarando que su comparecencia es espontánea. Tania lleva cuatro meses en las celdas tapiadas de la Seguridad del Estado y hace tan sólo un mes su hija Maricarmen fue detenida por agentes de la Seguridad del Estado y acaba de ser liberada. Sin duda, ello es parte del brutal intercambio entre la policía y la víctima. Y, por supuesto,, Tania habrá recibido otros "alicientes".

A los que no conozcan la realidad cubana de los últimos diez años, esta comparecencia de Tania Díaz Castro y los demás jóvenes disidentes les tendrá que perecer intraducible. Y es que el lenguaje represivo de esa Cuba es otro, como es otra la policía política de hoy. Lo único que podemos hacer es negarnos a aceptar el mensaje de Castro. Ninguna embajada -y mucho menos la canadiense y la alemana- necesitan montar provocaciones para que los ciudadanos de Cuba se rebelen o escapen. Esta es una farsa para desmoralizar a los diplomáticos occidentales. Como es una farsa disfrazar de terroristas, con armas que nadie puede obtener en Cuba, a 11 jóvenes disidentes que lo único que reclamaban era los más elementales derechos humanos.

En el momento en que más miedo tiene, aislado internacionalmente, con la crisis económica más alarmante de su historia, Castro ha comenzado a dar zarpazos. Este es el momento de rechazar sus métodos. Hoy más que nunca debemos sentirnos solidarios con Tania Díaz Castro y sus compañeros. Pronto sabremos toda la verdad, pero hoy hay que confiar en la estrategia de estos luchadores, aunque no sea todo lo fotogénica que la mayoría quisiera.

Tania Díaz Castro no perderá su prestigio ni su valor por haberse enfrentado al tirano con el único medio a su alcance. Confiemos en ella; un día reaparecerá la verdadera, la única Tania. Mientras, lancemos un llamado a la opinión pública interna de Cuba y mundial, que nadie se deje confundir. Al zarpazo de Castro, respondámosle con nuestra condena.

Publicado en El Nuevo Herald, USA.

 

APENDICE 3

Tania

Por Alberto Baeza Flores

Madrid. La vida va tan rápida y, al mismo tiempo, tan lenta, que no se puede estar en dos tiempo-espacios históricos al mismo tiempo.

De un periódico "La era de los Derechos Humanos", revista del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, número 4 de este 1990, y que una mano amiga me entregó en el ICI de Madrid poco después de la lectura de poemas de Gastón Baquero en la clausura del Curso 1989-1990 de la tertulia Literaria Hispanoamericana que orienta el poeta Rafael Montesinos, recorto la fotografía de una joven cubana bajo unos árboles indefinidos, casi lejanos, que puede ser de cualquier sitio del planeta tierra, de cualquier exilio, de cualquier tránsito.

La joven luce una blusa y una cabellera deportiva. Es despejada y bella. Mira hacia la eternidad, con dulce firmeza y ánimo comprensivo y risueño. Hay serenidad, tranquilidad, y esa dulzura que ha sufrido. El niño debe ser su hijo. Hay rasgos en él de la mirada de la madre. El niño no tiene un aire adulto, serio. Pero es un niño, como todos los niños que miran el viento cruzar sobre la tierra.

Hay un pie de grabado en francés. Pero si uno observa el primer artículo de la revista del "Comité Cubano Pro Derechos Humanos" -editada con la colaboración de la Federación Internacional de Derechos Humanos- encuentra una apelación que firma Belkis Cuza Malé: "Salvemos la vida de Tania Díaz Castro". Belkis Cuza Malé es la esposa de mi amigo de tantos años Heberto Padilla. Belkis es una lírica, una profesora, una ensayista, una activista en favor de los derechos humanos, y nos habla en él de Tania Díaz Castro.

Belkis Cuza Malé nos recuerda que Tania Díaz Castro publicó un libro, en 1968, con un título inquietante: "Todos me van a tener que oír". La estamos escuchando. Nacida en el año del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Tania vivió todo el proceso cubano de los años 40 -era una niña- y de los 50 -era una adolescente- una joven de ilusiones, fervores y esperanzas. El huracán de la revolución venía empujándolo todo.

Tania escribía poemas testimoniales y era una cronista, una periodista que le escuchaba a Cuba su patria, los sueños de su corazón martiano, puro y rebelde. No le gustó que Cuba, bajo el régimen de Fidel, no fuera lo que había prometido ser: la patria de la justicia para todos y para el bien de todos. No le gustó que esa Cuba que se fuera transformando en el miedo, en el odio, no sólo al vecino, sino de todos contra todos. No le gustó que fuera no un territorio libre, sino uno de los interminables comités que lo controlaban todo en favor de un sistema de socialismo policial, no de un socialismo democrático, sino de un sistema totalitario.

Tenía acceso a colaborar en las principales revistas por su capacidad, por su talento, por su originalidad, por sus recursos como escritora. Era leída y reconocida, pero Tania -como nos lo recuerda Belkis Cuza Malé- advirtió que Cuba, bajo el nuevo régimen, no sólo había traicionado los programas, los proyectos, las declaraciones social demócratas de una izquierda democrática que prometía Fidel desde el 26 de julio, sino que Cuba se había convertido en sierva y servidora de una economía que la había llevado a un deterioro económico y moral, y Tania pensó en aquello que en el Siglo XIX había predicado el maestro de los cubanos: que la palabra es para decir la verdad y no para ocultarla. Y actuó en favor de los derechos humanos que en la patria de Martí eran ultrajados.

Esta es, casi telegráficamente, toda la historia. El artículo, la fotografía, lo que comentó, lo encuentro en "La era de los Derechos Humanos, la revista de Ricardo Bofill. Y por eso repito lo de Belkis Cuza Malé: "Salvemos la vida de Tania Díaz Castro". Cuba lo espera así.

Publicado en Diario Las Américas, USA.

 

APENDICE 4

Sherlock Holmes no era castrista.

Por Reinaldo Bragado Bretaña

Soy un simple escritor que hace su oficio como puede. Debo confesar, a pesar de los prejuicios que existen sobre el tema, que disfruto mucho las tramas policiales como lector y, en algunas ocasiones, he incursionado en el género. Pero el caso que me ocupa supera mi capacidad de raciocinio. Armando Valladares, ex prisionero político cubano ha sido, una y otra vez, acusado de pertenecer a la policía de Fulgencio Batista. El sr. Valladares, por su parte, niega el hecho. El cúmulo de pruebas y desmentidos es abrumador y sólo un cerebro de primer orden puede establecer la luz. Hay un dato interesante, de legítima enjundia novelesca, que me llamó siempre al atención: las medidas del sr. Valladares aparecen, en el carné que presenta el gobierno de Cuba acreditándolo como policía de Batista, en centímetros y, según el acusado, el Sistema Métrico Decimal fue implantado en Cuba cuatro años después de la expedición del supuesto carné. El periódico Granma, órgano oficial del Gobierno de Cuba, refuta las palabras de Valladares en los siguientes términos:

Periódico Granma. La Habana, 25/2/1988, página # 5.

"Quince mentiras del gobierno norteamericano para fabricar un disidente.

"4-Es falso que el Sistema Métrico Decimal (utilizado en los datos del carné de Valladares) se haya introducido en Cuba "cuatro años después de la fecha de emisión de policía de Valladares.

"Según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos en publicaciones norteamericanas, Cuba adoptó el Sistema Métrico Decimal en los año 80 del siglo pasado y ya, para 1902, todo documento oficial se confeccionaba en Cuba utilizando dicho sistema".

Hasta aquí la nota de Granma.

Ahora bien, un admirador del Comité Cubano Pro derechos Humanos se me acercó con un ejemplar de Granma del día 29 de febrero de 1988, cuatro días después del anterior. Me enseñó una fotografía, en la página 5, del señor Flavio Bravo -jerarca comunista fallecido el día anterior-, donde aparece fichado por la policía de la república por su militancia comunista. ¡Las medidas que aparecen en la citada foto están en pulgadas!

Ante tal confusión no me quedó más recurso que apelar a las ciencias ocultas y, en una sesión de espiritismo de mesa que practican unos amigos, pedir a los reunidos que invocaran el espíritu del único hombre capaz, por su genialidad detectivesca, de echar luz sobre el asunto. Este hombre no podría ser otro que Sherlock Homes. Su ánima se hizo presente en la reunión y fui presentado a tan distinguida celebridad. El famoso detective confesó extrañar su pipa, pero se mostró alegre por tener entre manos un nuevo caso.

Lo investí de todos los elementos y el rostro se le ensombreció. Comentó, apesadumbrado, que esperaba encontrar un problema que retara su inteligencia y no un caso tan burdo. Me disculpé como pude y solicité sus conclusiones. Después de mirar dos o tres veces la fotografía de Flavio Bravo en pulgadas, emitió su criterio:

-Lo que hace simple el caso que nos ocupa es su aparente complejidad. Elemental, mi querido Bragado: Granma miente.

Escrito en La Habana, Cuba, donde circuló, incluyendo las prisiones, como periodismo clandestino.

 

APENDICE 5

Tania Díaz Castro: ¿víctima de la represalia?

Por Roger Reed (corresponsal del Times of the Americas)

Poeta cubana proporciona información a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Ginebra. Los archivos de las Naciones Unidas muestran que el arresto y encarcelamiento de la poeta cubana Tania Díaz Castro en La Habana, el pasado 29 de noviembre bajo cargos de "escándalo público" pueden haber sido una represalia en su contra por haber proporcionado información a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

La Comisión, recientemente, tuvo su sesión anual aquí y debatió un informe sin precedentes de 400 páginas sobre Cuba preparado por seis diplomáticos de la Comisión que hizo una visita de diez días a Cuba el pasado septiembre. Durante el debate, el vice ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Raúl Roa Kourí, negando que Tania Díaz Castro había sido arrestada en represalia por haber hablado al grupo reconoció que ella había sido sentenciada a un año de prisión.

De hecho, no hay evidencia en el informe de que Tania Díaz Castro fue entrevistada por el grupo durante su visita Cuba. Sin embargo, los archivos de la Comisión contienen un expediente de ella consistente en 15 documentos los cuales fueron preparados antes de su arresto.

El expediente incluye tres informes que ella escribió a la Comisión alegando algunas violaciones por el gobierno cubano del Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el cual garantiza el derecho a la libertad de opinión y expresión. El expediente también incluye informes detallados de Tania a la Comisión de violaciones de los Derechos Humanos en cinco casos individuales, junto a un análisis en el que ella aparece como coautora sobre el juicio de Eloy Gutiérrez Menoyo y Ernesto Díaz Rodríguez.

Otros documentos en el expediente incluyen un ensayo escrito por Ariel Hidalgo y una carta de protesta a los Escritores de la Unión (UNEAC) de Ricardo Bofill, presidente del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

El más reciente de estos documentos es un ensayo escrito por Tania Díaz Castro fechado el 19 de septiembre de 1988. El grupo designado por la Comisión el pasado año para "observar" la situación de los Derechos Humanos en Cuba estaba visitando el país en ese momento. El hecho de que Tania fuera arrestada poco más de dos meses después sugiere un vínculo directo entre su informe a la Comisión y su arresto.

Con toda probabilidad, hubo otros factores en la decisión de detenerla y encarcelarla. Por ejemplo, en el momento de su arresto, ella era la vice presidente del Comité Cubano Pro Derechos Humanos y secretaria general del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba.

Más adelante, el 6 de noviembre -tres semanas antes de su arresto- Tania y otros dos líderes del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba emitieron una declaración llamando a un plebiscito en Cuba, similar al que tuvo lugar en Chile el 5 de octubre. En esta declaración ella propuso que el pueblo votara si quiere no reemplazar la constitución con una nueva a ser escrita por una asamblea constituyente.

Raúl Roa Kourí, cuando negó que el arresto fue una represalia, dijo a la Comisión el 28 de febrero: "Tania Díaz Castro, ex esposa de un prisionero contrarrevolucionario plantado, se presentó ella misma en la prisión del Combinado del Este el 29 de noviembre de 1988 con el pretexto de visitar a otro prisionero contrarrevolucionario con el que tiene relaciones.

"En primer lugar ella no tiene derecho a la visita porque el vínculo matrimonial se rompió, ni a visitar al segundo porque tal vínculo no existe, por lo que se le negó acceso a la prisión. Esto causó una violenta reacción de parte de ella, atacando, con otros miembros de la familia que la acompañaban, a un oficial de la prisión quien fue derribado y golpeado. Ella fue sancionada en la causa 1346 de 1988 a un año de privación de libertad" (Esta es mi traducción de la transcripción distribuida por la delegación cubana).

El recuento de Roa es engañoso. El implica que a Tania se le negó el acceso a la prisión por una cuestión de rutina. Pero Tania me dijo, en una conversación en su apartamento en La Habana en marzo de 1988, que ella regularmente visitaba el Combinado del Este tanto por su ex esposo Guillermo Rivas Porta, como por su amigo, Ernesto Díaz Rodríguez. La cancelación de estos privilegios de visita fue excepcional y pudo haber constituido, en sí mismo, una represalia contra Tania por su trabajo como activista de Derechos Humanos.

Más adelante, Luis Zúñiga, un prisionero político que estaba dentro del Combinado del Este en el momento en que Tania fue arrestada, me dijo en una reciente entrevista aquí que la versión de los hechos de Roa omite elementos claves del incidente. Zúñiga dijo que él y otros prisioneros sabían que algo estaba pasando ese día porque se reportó que una unidad especial de la policía estaba estacionada en la entrada de la prisión. Fue el día de la vista familiar mensual.

Cuando finalmente se le permitió a los familiares entrar, ellos le dijeron a Zúñiga que las reglas que regulan las visitas familiares habían sido repentinamente cambiadas. Contrario a la costumbre, las autoridades de la prisión anunciaron que los prisioneros podían ser visitados sólo por los familiares inmediatos. Zúñiga calificó esto de provocación deliberada.

Se le dijo a Zúñiga que un mayor del Ministerio del Interior se le acercó a Tania y a miembros de la familia de Guillermo Rivas Porta y les dirigió "palabras obscenas". El mayor empujó a Guillermo Rivas Díaz (el hijo de Guillermo Rivas Porta y Tania) y él ripostó. Tania intervino y la unidad especial de la policía se movilizó.

De acuerdo a un informe de enero de 1989 sobre Cuba, hecho por Americas Watch, organización de Derechos Humanos radicada en New York, Tania fue sometida a un "proceso sumario" junto con Guillermo Rivas Díaz y su esposa, dos horas después de su arresto. Todos fueron condenados por "desorden público" y Tania fue sentenciada a un año de prisión.

Guillermo Rivas Díaz y su esposa, junto con Guillermo Rivas Porta, fueron liberados el 3 de enero. Volaron directamente a los Estados Unidos. Tania permanece en prisión.

Tania ya había sido objeto de persecución muchos antes de su arresto. Ella trabajó como reportera para Bohemia y otras revistas y periódicos cubanos. Pero de acuerdo a un documento que ella entregó a la Comisión, fue repentinamente excluida de la Unión de Periodistas (UPEC) en 1973, poco después de su regreso de Japón. Tania se había casado con un ciudadano japonés, y la funcionaria de la UPEC, Lázara Rodríguez Alemán, le dijo que su matrimonio con un japonés era una evidencia de su "diversionismo ideológico".

Tania me dijo el año pasado que en 1975 o 1976 ella entregó a la UNEAC un libro de poesía titulado "Mientras giran las hojas del arce", con un prólogo de Heberto Padilla. El libro fue aprobado para su publicación por los funcionarios de la UNEAC Miguel Barnet y Angel Augier.

Sin embargo, dijo Tania, en 1977, ella fue excluida de la UNEAC, a pesar de ser un miembro fundador y haber escritor y publicado tres libros de poesía en Cuba, incluyendo "Todos me van a tener que oír", el cual fue finalista del concurso Casa de las Américas.

Tania fue a la UNEAC y preguntó por qué había perdido su afiliación. González Santander, asistente de jerarquía de Nicolás Guillén, replicó que el libro, inspirado por Japón y el Monte Fuji, contenía "diversionismo ideológico". Nunca fue publicado.

Sin embargo, Tania fue capaz de trabajar para el Instituto Cubano de Radiodifusión desde 1977 hasta 1982, cuando fue separada de su trabajo a pesar de haber ganado cuatro premios nacionales de festivales de radio y televisión. No se le dio ninguna razón.

Cuando visité a Tania el año pasado, ella vivía de la modesta renta que recibía de dos estudiantes que ocupaban un cuarto en su pequeño apartamento. Ella había solicitado salir de Cuba en repetidas ocasiones, pero el gobierno siempre le mandaba el documento "C-8", el cual niega el permiso para emigrar sin ofrecer razones.

Tania sabía que su caso era único. En un documento que ella entregó a la Comisión, declaró que la prensa, la televisión y el radio en Cuba están completamente controlados por el Directorio de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista, y menciona algunos periodistas que fueron despedidos de su trabajos por no seguir la líneas del partido.

Ella dijo que a estas personas comúnmente se les prohíbe por años, o en algunos por siempre, que vuelvan a su profesión. En lugar de eso se les ofrece trabajos en la construcción o de cavar fosas. Muchos de los que rehúsan aceptar estos trabajos, dijo Tania, se convierten en alcohólicos o suicidas.

Tania también le dio a la Comisión el testimonio de Francisco Riverón Hernández, quien fue convicto por el crimen de "propaganda enemiga" y sentenciado a casi ocho años de prisión después que la policía encontró en un buzón cartas de él dirigidas a amigos suyos en el exterior del país.

En uno de sus informes, Tania le dijo a la Comisión que ella sabía que un hombre que había sido encarcelado por haber comentado en una carnicería que había soñado que mataba a Fidel Castro. Otra persona fue sentenciada dos años de prisión porque le dijo a un grupo de personas que la vaca de Fidel Castro, Ubre Blanca, no daba cien litros de leche diarios.

Tania tuvo una premonición de su inminente arresto. En su último informe la Comisión se refirió a posibles represalias. Esta es mi traducción de lo que ella escribió:

"Señores de la Comisión de Derechos Humanos, en mi país las personas son encarceladas por tener opiniones, por hablar, incluso por pensar. Pero cuando no son encarceladas, son marginadas, lo cual es casi la misma cosa. Porque podemos comparar la marginación con el arresto domiciliario si tenemos en mente que el intelectual no recibe más su salario y no tiene asistencia económica del estado. Es el propio estado el que lo condena.

"Nosotros, los intelectuales cubanos, sabemos de las represalias incluso contra nuestros propios niños. Me refiero a represalias oficiales. Por lo tanto me pregunto si no tengo miedo, si no estoy preocupada por el presente o el futuro de mis hijas jóvenes. No, yo no temo por ellas ni por mí. Tengo confianza en que, con el paso del tiempo, el hombre se humaniza más y más. Pero si, por el contrario, las represalias son tomadas con mis hijas, contra mí, seremos tres pequeños granos de arena entre los miles y miles de cubanos que sufren los golpes de un sistema en el cual, para recibir los estipendios que el gobierno ofrece, deben ser primero, partidarios incondicionales de su políticas de turno, por tanto, no decir lo que piensan, y finalmente olvidar que poseen el don del pensamiento".

Publicado en Times of the Americas el 5 de abril de 1989, en inglés. La traducción es de Reinaldo Bragado Bretaña.

 

APENDICE 6

En defensa de Tania Díaz Castro

Heberto Padilla

Las circunstancias que han rodeado la reciente conferencia de prensa con corresponsales extranjeros de la poeta y periodista cubana Tania Díaz Castro, son una muestra de que "en política lo real es siempre lo que no se ve". Creer que alguien pueda hablar con cordura y tino, y cambiar radicalmente sus puntos de vista, luego de siete meses de incomunicación en una celda de la Seguridad del Estado, hablan muy a las claras de la falta de formación política del exilio cubano. Los que sospechan que Tania actúa desde la delación, no han entendido todavía qué cosa es la represión más bárbara, ésa que, a diferencia de las muchas otras que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, tiene a su alcance todos lo mecanismos más sutiles de destrucción que haya podido conocer mente humana.

Ni siquiera sería necesario arrancarle una uña a un prisionero, darle una golpiza o romperle un hueso para lograr someter a la prensa. El estalinismo, que ha sido en sí mismo la ideología de la represión, ha perfeccionado a lo largo de 70 años de historia los métodos para enfrentar, doblegar o inutilizar a sus enemigos. En una sociedad cerrada -totalmente cerrada-, el que cae en manos de la Seguridad del Estado, como consecuencia de sus discrepancias con el sistema al que defendió o en el que creyó, no tiene "salvación". El mejor ejemplo, el más reciente, fue el caso del general Ochoa, a quien no doblegó el miedo, sino el destino de sus hijos. Si Ochoa no hubiera estado conciente de que estaba perdido y que lo único que le quedaba era salvar a lo suyos, otra hubiera sido su actitud ante aquel supuesto tribunal militar que lo condenó. Pero, conociendo en carne propia de lo que es capaz el sistema que lo mismo condecora que fusila, Ochoa hizo lo humano: logró que su familia fuera enviada, luego de su muerte, fuera de Cuba. Es decir, cambió su vida por la de ellos. Así entenderán sus hijos cuando pasen los años y todo se aclare.

Ahora, Tania Díaz Castro, antigua periodista de la revista Bohemia, mujer y madre, ha tenido también que sacrificarse por sus hijas, y, por qué no, por ese hombre que según nos ha dicho en sus últimos poemas, y en sus alegatos en pro de su libertad, es según sus palabras: "la parte más heroica de mi cuerpo". Me estoy refiriendo al poeta Ernesto Díaz Rodríguez, que lleva 22 años preso, y con quien Tania ha mantenido en los últimos años una de relación amorosa, que surgió inesperadamente mientras ella visitaba la cárcel en compañía de su hijo. Díaz Rodríguez es autor de "La campana del alba", publicado recientemente en el exilio, y de otros libros de poemas. Su relación con Ernesto Díaz Rodríguez ha sido primordial para ella y desde entones toda su lucha como activista de los derechos humanos en Cuba ha estado siempre vinculada a lograr la libertad de su novio. No será difícil imaginar las presiones a que ha sido sometida ahora esta mujer: sus hijas, dos adolescentes, y este hombre a quien ama y que ve cómo se pudre en la cárcel, sin que hasta ahora las gestiones que desde el extranjero reclaman su excarcelación hayan tenido éxito. Tania ha sido amenazada, podemos imaginarlo.

El exilio, y los que no han vivido las experiencias de una sociedad represiva comunista, no pueden entender cómo son posibles estas cosas; cómo alguien -un prisionero, no un ser en libertad, por favor-, puede renegar de su pensamiento, de sus acciones anteriores y "abrazar" de nuevo la causa de la Revolución. No sólo eso es antinatural, sino ridículo, y no porque no existan la reflexión ni los cambios de pareceres, sino porque una celda de la Seguridad del Estado no es un sitio muy cómodo para recapacitar.

Acabo de escuchar una entrevista telefónica con Tania desde su apartamento habanero. Se la ha hecho un señor que según dice acostumbraba, antes de que la encarcelaran, a sostener periódicos encuentros telefónicos con ella. El señor se identifica ahora como miembro de la organización anticastrista Alpha 66, que como todos saben, radica en Miami. Tania ha dicho tonterías desde el teléfono. Ha hablado como para que sepamos que lo único que puede decir por teléfono son tonterías. Ha "acusado" a Gustavo Arcos y a su hermano y, en fin, se ha quitado de encima la presencia de alguien que la llama a su casa, desde el extranjero, y que luego se identifica por la radio como miembro de Alpha 66 y su sostenido "enlace telefónico con ella". ¿Qué quieren de Tania? ¿Que les cuente cómo la presionaron, cómo la han obligado a decir lo que dijo en esa conferencia de prensa? No, señor, si lo correcto hubiera sido que desbarrara en contra de todos nosotros, no contra un fantasma que no puede ofender porque le llamen Imperialismo. Lo extraño es que una organización como Alpha 66 cometa el error de hacer esa llamada. ¿Acaso no sabemos que su política con respecto al castrismo es beligerante y que su emisora pide diariamente por las bandas de onda corta "sabotajes y atentados"? Esa llamada nunca debió producirse, porque Tania, amigos del exilio, sigue prisionera. No la torturemos más. Cada organización del exilio debe tener en cuenta que los de la isla no son seres libres y mucho menos para conspirar. El movimiento de los derechos humanos en Cuba sólo pretende denunciar las violaciones que se cometen. Esa es su función. Como la de Alpha 66 es otra, que no oculta. No confundamos las cosas, no hagamos más penosa la existencia a esos prisioneros que no tienen modo de defenderse. No entiendo tampoco por qué la radio de Miami ha pasado por el aire esa conversación con Tania. El que crea en ella, en sus palabras, es porque es tan ingenuo como los que la presionan para que se retracte de su lucha en favor de los derechos humanos.

El exilio parece que no aprende, o aprende muy lentamente. Concedo que el mecanismo represivo del comunismo exige expertos, gente que no se deje engañar tan fácilmente por las apariencias, pero mucho ojo con desvirtuar lo que no dicen esos amordazados como Tania Díaz Castro.

Dejemos tranquila a esta mujer, a esta madre, a esta poeta que ha sido tan duramente golpeada por el enemigo. Pero si quisiéramos saber la verdad, lo que debemos es exigirle al gobierno cubano que le permita hacer esa misma conferencia de prensa, en presencia de su familia y de Ernesto Díaz Rodríguez, en el Liceo de Madrid. Allí sí que la oiremos decir la verdad. Mientras, nuestro deber no es condenarla, sino lograr su salida del país y la de los suyos. Hacia la única libertad posible, no desde un teléfono con extensión en las oficinas de la Seguridad del Estado.

Publicado en El Nuevo Herald, USA.

 

APENDICE 7

Simplemente Tania

Por Belkis Cuza Malé.

La escritora cubana Tania Díaz Castro, obligada por la Seguridad del Estado a renegar de sus principios, es una víctima que grita ahora su verdad.

Los que la conocen saben que dice siempre su verdad, aunque muchos la consideren una persona contradictoria, o incluso fuera de sus cabales. Todo, menos un ser lleno de maldad. Tania Díaz Castro es simplemente Tania, la escritora, la poeta, la mujer, y en un tiempo la pionera y activista fervorosa que fue uno de los fundadores en Cuba del primer Partido Pro Derechos Humanos.

Los que no la conocen se pierden lo mejor: Tania es un personaje en el mejor sentido de la palabra, una mujer que hace y rehace su vida con sus manos como si levantara, no castillos de arena en el aire, sino sólidas fortalezas de arcilla, que luego desbarata de golpe y porrazo.

Mucha de su obra literaria, de su poesía, es así. "Todos me van a tener que oír", dice desde el título de su libro más conocido y que le granjeó en su época (1970) los peores epítetos. Porque la palabra de Tania es como un río sin barrera que corriese y se alzase sobre los montes y volviera a emprender la caída desde las alturas más conspicuas. Y algunos críticos literarios de entonces juzgaron mal su poesía, acusándola de obra sexista y de no sé cuántas cosas; todo esto, claro, en los corredores de la casona de 17 y H, en La Habana, sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Entonces, hace casi ya treinta años de esto, Tania era, y sigue siendo para mí, esa muchacha más bien alta, de ojos muy grandes y abiertos, que alguna que otra vez entraba y salía como un bólido de la UNEAC, dejando tras sí una estela de interlocutores que ni siquiera en la controversia más feroz apartaban los ojos y las manos del juego de ajedrez.

Ese libro de Tania, "Todos me van a tener que oír" (1970), aunque superado por el resto de su obra, siguen siendo clave para definir la azarosa vida personal y política de esta poeta y escritora nacida en Camajuaní, Cuba, en 1939, activa como periodista hasta los años 80, y encarcelada de 1988 a 1989 por insultar y enfrentar a las autoridades despóticas cubanas. Luego de abandonar la cárcel en aquella ocasión, Tania se unió a los disidentes y ayudó a fundar el Partido Pro Derechos Humanos en Cuba junto a Ricardo Bofill.

Poco tiempo después, Tania fue obligada por la Seguridad del Estado a renegar de sus principios, a hablar contra sus antiguos compañeros de disidencia y, en fin, a todo lo que ya la Historia conoce como otro de los infames procesos contra los adversarios de regímenes comunistas. Aunque el de Tania se disolvió pronto en la nada, en el olvido, y le llovieron todo tipo de acusaciones por parte del exilio y de sus ex compañeros, lo cierto fue que hubo gente en el exilio cubano de Miami que nunca aceptó como verdad única aquélla que la propia escritora y la Seguridad del Estado se encargaron de mostrarnos.

En junio, Tania me hizo legar desde Cuba una de esas cartas tan precisas, hermosas y elocuentes que ella escribe tan bien. Allí me di cuenta que ahora ha permutado su apartamento por la antigua casa que ocupó en vida Mercita Borrero, hermana de la poeta Juana Borrero.

Mucho podía escribir sobre esta excelente escritora y poeta cubana, a quien el gobierno de Fidel Castro ha intentado siempre utilizar y denigrar. Su gran obra está aún por publicarse, pero por suerte, la Tania Díaz Castro de "Todos me van a tener que oír" ha vuelto a tomar la palabra. La creo y la creeré siempre. Como sé que muchos, entre ellos el poeta y activista Ernesto Díaz Rodríguez, nunca han dejado de hacerlo.

La Tania Díaz Castro que me interesa, que respeto y admiro y que defenderé siempre es la mujer que, víctima de un sistema totalitario muy destructor de la mente y el espíritu humanos, nos grita su verdad: "Un día tú verás que comienzo a escribir poesía/y todos me van a tener que oír".

Pues sí, ya ha comenzado a "escribir poesía" de nuevo, mi amiga Tania Díaz Castro.

Publicado en El Nuevo Herald, USA, 10 de noviembre de 1988.

 

APENDICE 8

Policía cubana "me lavó el cerebro", dice escritora.

Por Pablo Alfonso

La escritora Tania Díaz Castro, que vive en La Habana y que durante años fue una destacada disidente, hasta que renegó de sus vínculos con el movimiento de derechos humanos en la isla, declaró a El Nuevo Herald que su retractación fue producto de presiones policiales.

La escritora cubana Tania Díaz Castro, quien hace ocho años renegó del movimiento disidente y calificó de hipócritas a los activistas de derechos humanos en la isla, reveló a El Nuevo Herald que actuó bajo presiones de la Seguridad del Estado que trastornaron su personalidad.

"A mí me desbarataron la personalidad. Puedo decir que me lavaron el cerebro. Tras seis meses de encierro solitario en una celda tapiada en Seguridad del Estado, yo decía ya cualquier cosa", afirmó.

Díaz Castro, figura prominente en el movimiento cubano de derechos humanos, fue arrestada y acusada de rebelión a principios de 1990, cuando ocupaba el cargo de Secretaria General del Partido Pro Derechos Humanos. Su nombre aparecía casi diariamente entonces en la prensa mundial y en las principales organizaciones internacionales de derechos humanos.

Meses después de su arresto, Díaz Castro se presentó en la televisión cubana calificando a los activistas de derechos humanos de "soldados" de la Sección de Intereses de Estados Unidos, preocupados solamente en destruir a Fidel Castro.

Sus declaraciones representaron un duro golpe a la disidencia interna y provocaron sorpresa y encono en el exilio cubano, que la tenía hasta ese momento como una de las más destacadas dirigentes de la oposición dentro de Cuba.

"Desde entonces he tratado cada día, por todos los medios, de armar mi vida, mi alma, y no he podido", dijo el viernes Díaz Castro hablando por teléfono desde La Habana. "Desgraciadamente aquellas opiniones las di porque las sentía en aquel momento, entre aterrada y convencida. Me doy cuenta ahora de que no debía haber dicho esas cosas. Por supuesto, que no mantengo nada de lo que dije entonces".

En una conferencia ante la prensa extranjera que fue difundida por la televisión cubana en julio de 1990, Díaz Castro se refirió a la Declaración Universal de los Derechos Humanos como un "documento burgués" y manifestó que no veía necesidad de defender los derechos humanos en un país donde la medicina y la educación gratuitas son accesibles para todos.

Además de criticar a importante figuras del movimiento disidente, como Gustavo Arcos y Ricardo Bofill, Díaz Castro declaró entonces que no creía que el pluripartidismo fuera necesario en Cuba.

"Ni hay necesidad ni el pueblo lo aceptaría. Además, eso crearía división y caos", dijo hace ocho años Díaz Castro, repitiendo el punto de vista oficial.

A pesar del rechazo y la indignación que provocaron sus declaraciones, hubo algunos dirigentes de derechos humanos que la defendieron, calificándola de "víctima del sistema", entre ellos Ramón Cernuda, representante en el exterior de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional; Pablo Llabre, del Partido Pro Derechos Humanos; Ricardo Bofill, del Comité Cubano Pro Derechos Humanos; así como los escritores Belkis Cuza y Heberto Padilla.

"Ellos creen que he sido presionada, sobornada o manipulada por la Seguridad del Estado. Eso no es cierto", insistió Tania Díaz Castro durante una entrevista concedida entonces a The Miami Herald que la visitó en su casa de La Habana.

El viernes, Bofill se mostró complacido con las rectificaciones de Díaz Castro y declaró que en el movimiento disidente siempre habrá espacio para el arrepentimiento, porque la necesidad de trabajar en defensa de los derechos humanos es constante.

"Ha sido una agradable sorpresa. Una formidable noticia", dijo Bofill. "Siempre sostuvimos que ella fue víctima de esos procesos de arrepentimiento estilo stalinista, tan característicos de regímenes policíacos como el castrista".

Díaz Castro, de 59 años, trabajó como periodista de la revista Bohemia en los primeros años de la revolución. En 1977 fue suspendida de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) junto a otro medio centenar de intelectuales cubanos por sus "tendencias constestatarias".

Publicado en El Nuevo Herald, USA, 2 de noviembre de 1998.

 

APENDICE 9

"Han destruido mi vida", confiesa escritora en La Habana.

Por Pablo Alfonso

Esta es la entrevista exclusiva concedida a El Nuevo Herald por la escritora y poetisa cubana Tania Díaz Castro. En ella, la controvertida disidente narra lo que sucedió tras su arresto a principios de 1990 y sus seis meses de incomunicación en una celda de Seguridad del estado.

El Nuevo Herald: Quisiera que explicara cómo fue el proceso que le condujo a renegar del movimiento de derechos humanos y de sus compañeros en esa organización en 1990.

Tania Díaz Castro: Desgraciadamente esas opiniones las dije porque las sentía. Me doy cuenta ahora de que no debía haber dicho esas cosas. Por supuesto que no mantengo nada de eso. Fui presionada en Seguridad del Estado desde el primer momento. Me amenazaron hasta con el fusilamiento, acusándome de sedición, de rebelión. No cedí a las presiones, me mantuve firme tres meses, pero después no pude más. Confieso que no pude más.

ENH: ¿Qué pasó? ¿Cómo fue su encarcelamiento en Seguridad del Estado?

TDC: Estuve meses sin oír ningún ruido. Me rodeaba un silencio total. Absoluto y terrible. Caer allí, en Seguridad del Estado, es como caer en lugar más macabro que puedas imaginar en la vida. No sabemos como puede ser el infierno, pero me imagino que es algo semejante.

Mis decenas de interrogatorios fueron en un pequeño cubículo, de dos metros cuadrados. Casi helado por el aire acondicionado, que me estremecía, y no me dejaba casi pensar, cuando Pichardo (Rodolfo, mayor de la Seguridad del Estado) me entrevistaba allí en aquel congelador.

Hicieron conmigo un trabajo muy inteligente. Se empeñaron en que la escritora y poetisa, Tania Díaz Castro, retornara a sus ideas políticas. A las ideas que ya había renunciado cuando me decepcioné del castrismo.

Yo casi puedo asegurar que el caso mío estuvo en las manos de Fidel castro. A mí me entrevistó Carlos Aldana (entonces miembro del Buró Político, purgado en 1992) para convencerme de que retornara a mis ideas, al socialismo.

Yo honestamente te digo que me convencieron. Lo confieso.

Hay que tener en cuenta que yo procedo de una familia muy humilde, de origen comunista. Toda mi familia fue comunista. Mi madre era comunista. Mi abuela, cuando murió en Camajuaní, en la década del 40, pidió antes de morir que le pusieran la bandera de la hoz y el martillo dentro del caja. Y yo tengo todas esas cosas de mi vivencia de mi niñez.

Por eso no era tan difícil convencerme. Lavarme el cerebro. Después de tres meses de intensos interrogatorios y todo tipo de presiones.

ENH: ¿Cómo ha transcurrido tu vida desde entonces?

TDC: Después pasó el tiempo y poco a poco me fui dando cuenta de que yo había caído en una trampa. Pero así y todo, incluso, trataba de no admitirlo. Y me decía yo misma: "no es posible". Yo realmente tengo que creer en la revolución. No puedo creer en el imperialismo. Los americanos son malos; quieren la fruta madura. Y la misma historia y misma cantinela de siempre. ¿Tú me entiendes?

Finalmente, cuando me di cuenta de que realmente había caído en una trampa, que estaba en una vorágine absurda, ya era tarde. Me entró una depresión enorme que todavía estoy sufriendo.

ENH: ¿Cuándo decidió admitir públicamente todo esto?

TDC: Ha sido un largo proceso. He estado encerrada en mí misma durante todos estos años. Metida en mi casa. Leyendo mucho, escribiendo. He hecho una vida muy al margen de todo. Incluso tengo un radio malísimo con el cual no puedo oír ni a Radio Martí. Ahora en estos días me prestaron un radiecito y he podido oír ese emisora, pero ya lo tengo que devolver porque no es mío.

Peo finalmente decidí que ya no puedo seguir así. Tengo que hacer algo, acabar con esta indiferencia. Con esta tranquilidad. No puedo, no puedo. Sencillamente no puedo.

ENH: ¿Usted sabe que a raíz de sus declaraciones fue vista por muchos en el exterior como una agente de la Seguridad del Estado infiltrada en el movimiento disidente?

TDC: Bueno, figúrate tú. Entonces ahora me estarán viendo como una "segurosa", y me tendrán pánico. Han destruido mi vida. La situación mía es terrible. Y por eso te estaba comentando al principio que me siento muy deprimida.

ENH: ¿Cuál es su análisis político de la situación actual del país?

TDC: Esto sencillamente es un caos. Estoy sufriendo mucho la situación de mi país. Yo la sufro muchísimo. Mucho, mucho. Más no la puedo sufrir. Creo que ni con un cáncer hubiera sufrido tanto.

Aquí todo no es más que mantener el poder. El único objetivo. Lo único que le interesa a los personajes del gobierno.

ENH: ¿Qué salida ve entonces al proceso cubano?

TDC: Figúrate. ¿Qué te puedo decir? Yo no confío en que la máxima dirigencia del gobierno se dé cuenta del caos en que tiene al pueblo y rectifique. Rectificar sería entrar en una democracia y si entramos en una democracia, pues la dictadura va abajo y ellos también, sencillamente. Por eso su objetivo es mantenerse el tiempo que puedan, hasta que el globo reviente. Porque el globo va a reventar, porque la situación que hay en el país es terrible.

Yo no quiero eso. Quisiera que el globo se desinfle, no que reviente. Porque cuando reviente, puede provocar hasta una guerra civil y eso sería un trágico y doloroso final para todos.

Publicado en El Nuevo Herald, USA, 2 de noviembre de 1988.

 

APENDICE 10

El surrealismo del régimen de Castro

Por Tania Díaz Castro

El argentino Julio Cortázar, autor de Rayuela, calificó a la revolución cubana de surrealista, que no es otra cosa que la obstinación en superar la realidad por medio de la imaginación irracional. Claro está: ideas fuera de lógica.

Hoy, al cabo de cuarenta años, ¿qué adjetivo usaría Cortázar si estuviera vivo? Porque aquí también tenemos a Guernica, no precisamente a causa de bombas aéreas, sino a un sistema económico inoperante. Pero vayamos a lo peor, donde sí veo que hay un gran surrealismo.

Existe en Cuba una gran parte de la población que escucha a diario la emisora que el exilio más próspero de la historia dirige: Radio Martí. Se escucha por muchas razones, pero sobre todo porque dice lo que no pueden decir las emisoras de aquí. Por tanto, estamos ante una gran parte del pueblo que conspira contra el régimen. ¿O me equivoco? Conspira, repito, a pesar de las protestas de sus oídos, porque Radio Martí sufre una interferencia por parte de la Policía Política del régimen que equivale a un ruido infernal. Sin embargo aun así se escucha. ¿Quién sufre esta interferencia? El pueblo. ¿Quién la paga? El pueblo. Algún día conoceremos el costo de esta interferencia que representa una violación a los derechos ciudadanos.

Nuestra situación actual es irracional, fuera de lógica. Vaya este mensaje hasta el más allá, para que Cortázar lo escuche. Diariamente Radio Martí trasmite los actos represivos que el gobierno cubano comete contra los activistas de los Derechos Humanos: golpizas, juicios injustos, amenazas, ofrecimientos a disidentes para que desistan de su trabajo pacífico, teléfonos interrumpidos o tomados por la policía política, visitas inesperadas a hogares por agentes policíacos para coaccionar a intelectuales disidentes, etc. En Cuba, ni los periodistas independientes pueden trabajar en paz. Quien escribe esta crónica sabe que tiene un pie debajo del buró de casa y otro en un calabozo de la Seguridad del Estado.

¿No es surrealismo que el propio Gobierno se haga a diario una mala propaganda en la emisora más popular de Cuba? ¿Será acaso que nuestro amigo Cortázar, con quien conversé más de una vez, nos predijo un surrealismo in crescendo?

Escrito en La Habana, Cuba, el 8 de diciembre de 1998

 

APENDICE 11

¿Pedir un plebiscito en Cuba es como jugar con la cadena de un león?

Por Tania Díaz castro

En días pasados se cumplió un aniversario más de que el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, el primer partido de oposición dentro de la isla, fundado por Ricardo Bofill el 20 de julio de 1988, solicitara públicamente y recién constituido, un Plebiscito al régimen del Doctor Fidel Castro. En aquellos momentos la secretaría general la ocupábamos el Dr. Samuel Martínez Lara y la autora de esta crónica.

Sin embargo, pese a las especiales características de este Partido, su único programa es la declaración Universal de Derechos Humanos, y sin aspirar al poder o cargos públicos, aún no ha sido legalizado. En los días de su creación el Dr. Castro lo calificó de "partido de bolsillo", acusando a sus fundadores de "cucarachas al servicio del imperialismo".

Hoy, otros disidentes muy valiosos lo representan dentro de Cuba: Lázaro García Cernuda y Odilia Collazo, personas humildes, desinteresadas, valientes e incapaces de no querer otra cosa que una verdadera democracia para sacar a Cuba del terrible deterioro económico y moral en que se encuentra.

Como ayer, también este partido cuenta con miembros encarcelados bajo la acusación de "asociación ilícita", a pesar de que se ha esperado durante diez años una respuesta negativa o positiva para situarlo dentro del marco de la ley y poner así en vigor la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La misma constitución cubana establece que pueden presentarse proyectos de leyes ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, acompañados de diez mil firmas de ciudadanos. Pero la única respuesta que ha recibido el Partido es la represión, la cárcel y el destierro de sus miembros. Se le han tendido trampas a sus dirigentes basadas en verdaderos métodos fascistas.

En mi caso particular, cuando ocupaba el cargo de secretaria general, fui víctima de un vandálico acto en la puerta de la prisión del Combinado del Este, acompañada de mi hijo y mi nuera, muy jóvenes, y mi padre, anciano. Llevábamos los telegramas acreditativos para entrar a visitar a nuestros familiares presos. Los tres fuimos golpeados por policías vestidos de civil, citados allí de antemano y para esos fines maquiavélicos. A las pocas horas estábamos frente a un tribunal, sin abogado defensor, familiares o amigos, y sentenciados a prisión por "escándalo público" y "ofensa a héroes y mártires de la revolución". La ofensa había consistido en pedir el Doctor Castro un PLEBISCITO como única fórmula de saber si el pueblo dice SI o NO a la democracia.

En celdas de presas comunes permanecí un año, tres meses mi hijo y mi nuera, a pesar de que nada tenían que ver con el Plebiscito y mucho menos con el Partido. ¿Cuál sería mi condena ahora, si como disidente independiente, sin el respaldo de diez mil firmas del Partido que representaba, simplemente hoy como mujer y madre cubana, me interesara nuevamente en solicitar un PLEBISCITO tan esperado por todos los cubanos a lo largo de estos cuarenta años de régimen totalitario?

¿Es que acaso pedir un PLEBISCITO para Cuba y desde dentro de Cuba es algo así como jugar con la cadena de un león?

Escrito en La Habana, Cuba, el 30 de noviembre de 1998.

 

APENDICE 12

JEFATURA U.M. 1015

Marzo 24 de 1966

AñO DE LA SOLIDARIDAD

Sra. Tania Díaz Castro

Dirección Nacional de los CDR.

Misiones # 25

Habana.

Compañera:

Pláceme darle respuesta a su carta de fecha 17 de febrero pasado dirigida al compañero Tte. Gregorio González Girón, en relación a quejas elevadas a usted por el compañero Conrado Santillana Duarte.

Antes que nada deseaba expresarle que parece que usted no conoce bien al compañero Santillana como expone, ya que por principio los revolucionarios no acostumbramos, sin una previa confirmación, darle creencia a los reaccionarios, como lo es en este caso dicho compañero, al igual que un homosexual de tan baja moral, que hasta sus propios hijos, si es que usted los tiene, podrían haber sufrido en sus propias carnes el bochorno de haberlo conocido.

Le confieso, me extraña ver como una persona que dice ser revolucionaria, expone en unos de sus párrafos que ignora si nosotros somos buenos cuadros de la Revolución o no. Es de suponer que si la Revolución nos ha situado en este plan, el cual tenemos el orgullo de ser el primer país que lo pone en práctica, no ha de ser porque somos tan malos Cuadros.

Creemos estar cumpliendo fielmente a todos los niveles en este Plan, aunque podamos haber comenzado con poca experiencia por las razones anteriormente expuestas.

¿Es que acaso significa maltrato por parte de sus superiores, comer lo mismo que ellos, trabajar a la par de ellos, llevar el mismo método de vida que todos ellos? Creemos sinceramente que no.

Nos satisface a la vez saber que se preocupa por darle buenos consejos, tanto al compañero como a otros que puedan dirigirse a usted.

En relación a conocer qué es esto, puedo orientarla a que lea la revista Verde Olivo de fecha 27 del mes en curso, donde se ha comenzado a explicar en qué es la UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción).

Sin otro particular y en espera de complacerla en lo que pueda interesarle, queda de usted.

Con saludos revolucionarios.

Delfín Tamayo Quesada, Primer Teniente.

El documento ostenta el cuño del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, República de Cuba, Unidad Militar 1015.