II. Los dictadores también escriben guiones

Vladimir Ilich Lenin, el culpable inicial -hoy su ridícula momia es un elemento turístico que no deja muchos dividendos-, decía que el comunismo era el socialismo más la electrificación. Adolfo Hitler hizo hincapié en el cine al igual que Benito Mussoline, quien creó los enormes estudios Cinecitá. Como decía Néstor Almendros, a los dictadores les gusta el cine. Pero estos tres ejemplares dañinos de nuestra especie no conocieron la televisión. Se debe recordar que Fidel Castro inauguró la era de los dictadores televisados con aquellos discursos de hasta seis y siete horas seguidas. Ninguna tanda dominical, de cualquier barrio habanero, le ganaba en duración a los espectáculos para un solo hombre, monólogos a la medida del poder que Castro entronizó en Cuba para convertirse en una verdadera pesadilla de los televidentes que con terror, y mucha frecuencia, escuchaban el anuncio de una intervención del máximo líder en detrimento de la escasa y pobre programación diaria de los únicos dos canales de televisión. Ningún artista de Hollywood, o de cualquier otro campo de la creación, tienen tantas horas de televisión como Fidel Castro. Ni siquiera los Beatles, a pesar de los innumerables documentales sobre ellos, todas sus películas y presentaciones, compiten con el Big Brother tropical. Sólo hay que tener en cuenta que la carrera televisiva de Castro ya alcanza los cuarenta años, y como es el único actor de la nación, se hace difícil superar su marca.

Castro comprendió la importancia del cine y creó su versión de la de Mussolini, el Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos, conocido por sus siglas ICAIC, organismo que puso en manos de uno de los comunistas más inteligentes, peligrosos y dañinos de la historia cubana de la infamia: Alfredo Guevara.

Y el Instituto Cubano de Radio y Televisión, ICRT, nombre largo y aburrido como todos los generados por un partido único, es el aparato moderno, la pantalla grande que el ingenio humano redujo en dimensiones y colocó en cada casa. No es de extrañar que en un país como Cuba, donde nadie come decentemente, el dictador se haya empeñado en crear fábricas de televisores y producirlos y ponerlos al alcance de la población. Es más importante que la nación escuche sus mentiras programadas en su "Ministerio de la Verdad" a que aunque sea sólo una comida decente llegue a cada hogar de la isla.

Con la existencia de esos recursos modernos de difusión, cuando Castro quiere destruir a alguien, lo hace usando programas especiales, casi siempre con el famoso cartel que reza más o menos así: "Los órganos de la Seguridad del Estado, en colaboración con la Televisión Cubana, han confeccionado el siguiente programa que..."

Así se hizo cuando las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas estaban funcionando en Ginebra, y donde la delegación de Estados Unidos tenía por embajador al ex preso político Armando Valladares. Castro mandó a sus hombres a hacer programas de televisión contra Valladares. Y así se hizo. Fotografías de Valladares, cámaras ocultas en su celda del Combinado del Este, documentación falsa sobre su pasado y, por supuesto, fotografías de explosivos que iba a usar Valladares para "destruir la revolución" con actos de terrorismo. Por supuesto, el consabido vínculo de Valladares con Estados Unidos, la CIA y hasta con Disney World, quedaban "plenamente demostrados" en esos programas.

También el dictador recurrió a la televisión para hacer una serie contra Ricardo Bofill y el Comité Cubano Pro Derechos Humanos, que tituló "Historia de un fullero", con el consabido cartel inicial de la Seguridad del Estado, mucha documentación falsa, muchos "testimonios" de revolucionarios -casi todos ya están en el exilio- y pruebas, claro está, de la vinculación con los Estados Unidos, la CIA, el FBI, la NASA y hasta el Acuarium de Miami.

Contra Tania Díaz Castro hicieron lo mismo. Fidel Castro, parodiando a Lenin, muy bien pudiera decir a sus asesores que el comunismo es la mentira más la televisión.

Lo que sigue a continuación son fragmentos de la voz en off de una locutora de la Televisión Cubana presentando el programa contra Tania Díaz Castro y el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba:

"...grupúsculos contrarrevolucionarios que pretenden legitimar sus acciones en nombre de una presunta defensa de los Derechos Humanos en Cuba. Otra modalidad más reciente es la pretensión de elementos, por lo general desvinculados de cualquier trabajo socialmente útil, de proyectarse al exterior como artistas e intelectuales. Una vez que se hizo pública la presencia de estos individuos en la sede diplomática Checa y Eslovaca, y sobre todo la generosa acogida que le habían dispensado las autoridades de ese país a título de refugiados o de perseguidos necesitados de protección... Desde el primer momento el gobierno de Cuba expuso su posición en el sentido de que ni uno solo de estos ciudadanos era objeto de persecución ni de hostilidad alguna por lo que carecía de fundamento la argucia de que necesitaban protección. Por la misma razón, tampoco podían ser calificados como refugiados políticos y era del todo imposible acceder a cualquier solicitud con este pretexto dada la inexistencia, además, de acuerdos en materia de asilo entre Cuba y la República Checa y Eslovaca. El gobierno de Cuba advirtió asimismo que estos hechos conformaban una provocación deliberada y planificada. En consecuencia, cuando los cinco elementos contrarrevolucionarios cuyo ingreso en la embajada checa dio origen a toda esta situación y se entregaron a las autoridades, se inició, tal y como se informó oficialmente, una investigación para esclarecer la circunstancias en que esta provocación fue urdida y ejecuta. Los servicios informativos de la Televisión Cubana han tenido acceso a los resultados de esa investigación y un grupo de periodistas ha entrevistado a algunos de los principales protagonistas de estos hechos. Ellos son Tania Díaz Castro y Pablo Roberto Pupo Sánchez, cabecillas de uno de los grupúsculos contrarrevolucionarios más publicitados por las agencias internacionales de prensa y los órganos de propaganda del gobierno de los Estados Unidos. Ambos sujetos a un proceso penal en fase preparatoria. Sin más preámbulos ofrecemos a ustedes estas entrevistas con la certeza de que ellas confirmarán en todas sus partes la veracidad y la justeza de la posición sostenida ante esta provocación por el gobierno de Cuba".

La música de fondo y la seriedad de la locutora conforman un espectáculo ridículo, pero recuerden que en Cuba no hay crítica de televisión en la prensa, ni crítica de ningún tipo y mucho menos prensa.

Es interesante señalar que Tania Díaz Castro nunca entró a la embajada, sin embargo, es algo así como "la estrella" del programa. ¿Cómo es posible que no entrevisten a ninguno de los que entraron después? Es decir, de diecinueve personas que penetraron a la embajada sólo entrevistan como "estrella" a una sola -a Tania- que, reconoce el propio gobierno, forma parte de grupos de oposición. ¿Y los demás? Los tres entrevistados se molestan en señalar que los demás que entraron no eran parte de un operativo de la Seguridad del Estado. Entonces, ¿por qué no entrevistan a ninguno? ¿Por qué en las imágenes de la Televisión Cubana donde aparecen algunos de los que entraron después nunca se les ve el rostro porque lo llevan oculto con toallas o telas?

El guionista del programa -léase Seguridad del Estado- confeccionó fichas de los entrevistas y, a pesar de que la locutora que hace la presentación asegura que estos entrevistados no son perseguidos políticos ni víctimas de hostilidad alguna, se les señala en sus fichas, sin excepción, que cometieron delitos como organizar y desempeñar tareas de dirección en grupúsculos contrarrevolucionarios, ejercitar la asociación ilícita, participar de modo muy activo en la confección y distribución de proclamas y documentos contrarrevolucionarios, firmar la carta de felicitación enviada por un grupúsculo contrarrevolucionario a la delegación norteamericana que participó en la 46 Asamblea de la Comisión de Derechos Humanos en la ONU. Si ese historial no merece persecución política en Cuba, entonces Castro es el inventor de la tolerancia y la democracia.

A Tania Díaz Castro la presentan de la siguiente forma: Periodista desocupada. Laboró en diversos medios de difusión desde 1960 hasta 1983. Ha publicado libros de poesía y obtuvo el Premio Casa de Las Américas en 1971. Causó baja de la UPEC en 1972 y fue separada de la UNEAC en 1977. Desde 1986 ha ocupado cargos de dirección en grupúsculos contrarrevolucionarios. Ha organizado reuniones y conferencias de prensa utilizando en ocasiones su propia casa. Cumplió sanción de un año de privación de libertad por escándalo público y difamación de héroes y mártires. Actualmente se encuentra en proceso de instrucción de cargos por otros delitos contra la seguridad del estado.

¡Tania tampoco era una perseguida política! ¡Y, quién lo duda, tampoco era una intelectual!

Cuando termina la parte donde entrevistan a los detenidos en este programa especial de la Televisión Cubana podemos ver fácilmente los elementos claves que, desde el punto de vista de la dictadura, son los siguientes: presentar las embajadas extranjeras -especialmente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos- como conspiradoras contra el gobierno de Cuba; destruir la reputación de la embajada Checa y Eslovaca y amenazarla con un asilo masivo (hay que recordar que, ya en estos momentos, el presidente checo era Václac Havel, justamente un disidente); tratar de desacreditar la labor de los grupos de Derechos Humanos; desbaratar el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, cuya máxima figura era, precisamente, Tania Díaz Castro; dejar sentado que las declaraciones fueron hechas por voluntad propia, sin ninguna presión, y que todos fueron manipulados por un tenebroso plan urdido en la Oficina de Intereses de Estados Unidos con la ayuda de otras embajadas. El gastado y viejo cuento de siempre.

Es increíble que ellos mismos se contradigan de forma tan burda. Los periodistas de la Televisión Cubana que salen en pantalla señalan que Cuba fue condenada en Naciones Unidas. Entonces, ¿fue o no fructífero el trabajo de los grupos de Derechos Humanos? ¡Qué casualidad que todos los activistas sean antisociales, incluyendo a una poeta con tres libros publicados! Esto me recuerda el exceso de insulina que, según la dictadura comunista soviética, le inyectó Elena Bonner a su primer esposo para asesinarlo y así poder casarse con Sajarov. ¿Presiones? ¡Claro que no! Los entrevistados fueron a la televisión por su propia voluntad, como si a estas alturas del desplome y del descubrimiento de archivos secretos del ex bloque comunista no supiéramos todo lo que hay que saber sobre tortura sicológica y amenazas, armas despreciables que se extienden a los familiares de los procesados. El monopolio total sobre los medios de difusión permite a la dictadura de La Habana decir mentiras durante horas sin que nadie los desmienta. Sencillamente se trata de las ventajas que tienen los que son dueños de todo, incluso del control del miedo, de las cuotas de terror que deben suministrarse a la población, o a un individuo particular, según lo requieran las circunstancias.

Después viene otro programa especial que es presentado de la siguiente manera por la locutora del programa "Revista de la Mañana", de la Televisión Cubana:

"Continuamos con un video acerca de los terroristas, los miembros de la autotitulada Asociación Juvenil Pro Derechos Humanos, sancionados en la causa de 16 de 1990".

Y a continuación aparece el siguiente cartel:

"El material de video que verán a continuación corresponde a las declaraciones de algunos de los terroristas sancionados por la Sala de Delitos Contra la Seguridad del Estado en la causa 16 de 1990. Los invitamos a conocer en sus propias palabras cuáles eran sus propósitos, cuáles sus vínculos y, sobre todo, quienes son los integrantes de la autodenominada Asociación Juvenil Pro Derechos Humanos.

"Los personajes: José L. Martín Vidal, 21 años, recluso por violación; Luis E. Linacero Martínez, 22 años, trabajador; Guillermo Campos Martínez 22 años, trabajador del ICRT; Miguel A. Fernández Crespo, 24 años, recluso por salida ilegal del país".

Después presentan el siguiente cartel con una música de fondo siniestra:

"Planes para dinamitar la Biblioteca Nacional José Martí".

A continuación eso comienzan a hablar los procesados mientras intercalan en sus intervenciones fotos fijas de explosivos, armas, balas, equipos de comunicación y todo lo que de seguro tiene a su alcance cualquier terrorista famoso internacional. El Chacal, de hecho, hubiera sentido envidia de equipo tan completo. Las declaraciones de los encartados apuntan, sin excepción, a la vinculación con las embajadas capitalistas -sobre todo con la Oficina de Intereses de los Estados Unidos- y con el Partido Pro Derechos Humanos. En un momento del programa especial, el locutor dice que la Asociación Juvenil Pro Derechos Humanos se convirtió en el brazo armado en la clandestinidad del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba. Era la pieza que estaban buscando. De ahí que cuando la fiscal, Sara Nieblas Rodríguez, hace sus conclusiones, señala lo siguiente:

"Estos son los grupos de los derechos humanos. ¿Y quiénes los promueven y los estimulan?. Eso aquí que aquí ha probado, quien promueve y estimula esto. Aquí lo ha dicho uno de los testigos, que la política aparente del Partido de los Derechos Humanos es una política antimperialista porque están inspirados en un principio martiano. Y todo el mundo conoce que Martí era antimperialista, pero por delante son antimperialistas y por detrás hablan con la Oficina de Intereses, aceptan el coqueteo con esos funcionarios,

y por detrás aceptan los objetivos que tienen esos funcionarios en este país, porque eso ha quedado evidenciado también aquí. Y vemos que los objetivos que tienen estos señores aquí en Cuba es que

no se emigre, que se produzca la lucha interna, que se produzca el caos interno, y que también es sabido que tienen la osadía de preocuparse en cómo debemos desarrollarnos económicamente y cómo interferir en el desarrollo económico de nuestro país. Porque aquí se ha hablado de un objetivo de interés de la Sección de Estados Unidos, porque se ha dicho que es un interés de esta Sección los sabotajes y la creación de grupos de acción y sabotaje que estuvieran dispuestos a hacer acciones en la Antillana de Acero..."

La fiscal continúa con un perorata de unos minutos más implicando en los hechos al Partido Pro Derechos Humanos y haciendo gestos iguales a los de Fidel Castro imbuida de ese fiebre de los dirigentes comunistas de imitar el discurso gestual del dictador.

Es la misma historia de siempre y el único interés que tiene el que reproduzca aquí una parte de las palabras de la fiscal es dejar plasmada en blanco y negro una muestra de lenguaje tan ridículo, obsoleto y perteneciente a una época política que ya es historia.

En fin, lo que buscaba la dictadura con estos programas era asestar un golpe demoledor al Partido Pro Derechos Humanos - a través de su máxima figura Tania Díaz Castro-, y amenazar a las embajadas radicadas en La Habana, pero todo esto, claro está, para el consumo interno.

Durante lo días que escribo estas líneas el Grupo de los Cuatro, autores del documento "La Patria es de todos", Vladimiro Roca Antúnez, Félix Bonne Carcasés, René Gómez Manzano y Marta Beatriz Roque Cabello, están siendo "procesados". De nuevo, los televidentes cubanos fueron privados de la escasa programación. La televisión fue ocupada por las imágenes de las "pruebas" de la culpabilidad de estos cuatro activistas de derechos humanos. El recurso fue el de siempre, el método, el mismo: imágenes de un paquete de dólares junto a una computadora en casa de uno de los encartados, fragmentos del juicio, música siniestra, voz en off con tono grave, documentación falsa, mentiras y más mentiras.

La oposición en Cuba ha aprendido de estas farsas, al igual que la población, que hace de los programas una lectura contraria a la que pretende el gobierno.

Quiero terminar este capítulo con fragmentos de las declaraciones de Tania Díaz Castro recogidas por el periodista Pablo Alfonso (ver Apéncides 8 y 9), en el diario de Miami El Nuevo Herald, con fecha 2 de noviembre de 1998: "Finalmente, cuando me di cuenta de que realmente había caído en una trampa, que estaba en una vorágine absurda, ya era tarde. Me entró una depresión enorme que todavía estoy sufriendo... Han destruido mi vida".

Pero Tania regresa, ya veremos más adelante, como un título que ella misma ideó para un libro suyo: "Yo soy el caso retorno".