PRISIONERO POLITICO

NOTAS DE ACTUALIDAD DE LA REVISTA "SIGLO XXI". Martes 6 de Junio del año 2000

Federico Mayor Zaragoza, el ex director general de la UNESCO, le preguntó hace poco a Fidel Castro por la situación de los presos políticos cubanos y el meritito jefe, presa de la ira, le respondió que en Cuba no hay prisioneros políticos, y esto en medio de un brusco gesto de la mano derecha, que estuvo a punto de alcanzar el rostro de Mayor Zaragoza, según éste acaba de contar en París.

Como resulta obvio pensar, para el antiguo máximo ejecutivo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura, quien además siempre fue considerado como un amigo de la revolución castrista, quedó muy claro que, si el Comandante Supremo reacciona con tanta ferocidad ante la simple mención del problema de los presos políticos cubanos, que no sería capaz de hacer contra todos aquellos disidentes que se le oponen y que tratan de sustituír su regimen con una apertura hacia la democracia.

Esta proclividad de Fidel Castro de llegar hasta al maltrato de sus amigos extranjeros, cuando le abordan el tema de los encarcelamientos y las agresiones que padecen en Cuba los activistas de derechos humanos, periodistas independientes y demás discrepantes, no hace mas que confirmar en todos sus interlocutores serios, la certidumbre del clima de terror represivo, mediante el cual el señor Castro logra continuar en el poder.

Una embarazosa experiencia similar, a la que acaba de confrontar Federico Mayor Zaragoza, la tuvo el presidente de México, Ernesto Zedillo, durante su estancia en Cuba en Noviembre de l999, con motivo de la Novena Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. En aquella oportunidad Zedillo pronunció un discurso de franca defensa de los valores democráticos por sobre el orden totalitario y dió instrucciones a su Ministra de Relaciones Exteriores, Rosario Green, para que se entrevistara con disidentes cubanos. En respuesta, la explosión de cólera de Fidel Castro fue de tal naturaleza que, un tiempo después, provocó el voto, virtualmente contra el Gobierno de Cuba, de México en la pasada reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

La manera misma, en que Castro niega la existencia de los presos políticos y de la represión brutal contra los opositores civiles en Cuba, constituye un ejemplo formidable para la confirmación de las denuncias que, constantemene, nuestro movimiento cubano de derechos humanos lleva a cabo ante la opinión pública.

Para saber qué le ocurre en Cuba, a un ciudadano que se manifiesta a favor del tránsito de la tiranía hacia el respeto de las libertades públicas, no hay mas que buscar los pronunciamientos de Fidel Castro en la televisión cubana contra el médico Oscar Elías Biscet, presidente de la Fundación Lawton para los Derechos Humanos, y después preguntar por su destino posterior, en medio de las golpizas, las torturas y las infamias a que Castro ordenó someterle, en la cárcel de Holguín.