PARALELOS ENTRE LAS DISIDENCIAS DE LA EX ORBITA SOVIETICA Y LA CUBANA

APUNTES PARA LA REVISTA “Siglo XXI”, viernes 2 de Marzo del año 200l

En sus memorias,  Mijail Gorbashov confiesa que las denuncias de los activistas soviéticos de derechos humanos llegaron a tal extremo a desmoralizar a algunos de los líderes del Partido Comunista soviético que,  estas acciones contestarías,  podrían considerarse como parte de las causas principales de su política de “rectificación”, a través del glasnov y la perestroika, que terminaron fulminando al poderío del Kremlin.

Algo similar ocurrió en la jefatura comunista polaca,  por las demandas de “libertad sindical para los obreros”, del grupo Solidaridad.

El movimiento cubano de derechos humanos se fundó y se ha ido expandiendo dentro de la Isla inspirado en estos mismos principios, acerca de que, hasta  el mas elemental debate en torno al respeto integral de los derechos humanos,  representa un  asunto sin respuesta válida para el  comunismo y el castrismo en Cuba.

La represión, la difamación y la desinformación utilizadas por Fidel Castro contra la disidencia cubana,  no solo no han logrado hacer desaparecer ese movimiento de desobediencia civil, sino que ni siquiera han podido detener su crecimiento numérico y extensión por todos los rincones de la Isla.

El eslabón mas débil del mundo comunista fue Polonía. Desde su llegada a Roma, el  Papa Juán Pablo II  llevó a cabo una verdadera cruzada para explicar al Mundo la irracionalidad y la corrupción que el comunismo había representado tanto para su  Pueblo Polaco, como para el resto de los países sometidos al Comunismo.

Por su parte, las demás  disidencias este europeas fueron triunfando en el campo de las ideas. Los nombres de Andrei Sajarov, Yuri Orlov, Analoti Sharanski, Lech Walesa, Vaclav Havel, Elena Bonner y otros  tuvieron que ser reprimidos muy duramente para evitar que se convirtieran en líderes nacionales en sus respectivos países.

Muchos de esos activistas  pagaron con sus vidas su bregar civilista.  Al sacerdote Jerzy Popiesluzco, uno de los animadores principales del sindicato polaco Solidaridad, los comunistas lo asesinaron en l985, junto a otros cinco de sus colaboradores. Al escritor  Anatoli Marchenko el KGB ruso también lo hizo morir. A miles de otros opositores democráticos los encarcelaron, los torturaron y les extorsionaron a sus familiares. 

Sin embargo,  sus obras en Derechos Humanos y Democracia llegó convencer a una mayoría de la nomenklatura de poder en todo el bloque soviético.  Al final, entre el Sindicato Polaco Solidaridad, el Movimiento Carta 77 de Checoslovaquia  y los seguidores de Andrei Sajarov  en la URSS, estremecieron en tal medida a  las estructuras de poder en Moscú y en los demás mandos comunistas europeos,  que terminaron quebrándolas y exterminándolas.

En Cuba, desde hace muchos años,  esas mismas aspiraciones de justicia social y de  cese del terrorismo de estado tomaron forma en el movimiento cubano en pro de los derechos humanos  y en la nueva sociedad civil independiente. Aunque en la Isla el caudillismo y el nacionalismo ramplón de Fidel Castro han logrado,  por mucho tiempo,  desviar los verdaderos anhelos de liberación y de  comienzo de una nueva vida por parte de la sociedad cubana, de todas formas las corrientes opositoras civilistas, que tienen como tema central el respeto integral a los Derechos Humanos propiciarán el inicio del tránsito hacia un estado de derecho en democracia, prevalecerán.