IMPRESCINDIBLE NECESIDAD DE LA OPOSICIÓN

LA OPINION DE LA REVISTA “Siglo XXI”, del lunes l5 de enero del año 200l

El periódico The New York Times acaba de publicar un revelador artículo que deja al desnudo, una vez mas, el absurdo y su saldo criminal, que traen consigo la dominación totalitaria,  sin el control y la supervisión crítica de una oposición parlamentaria y sin el escrutinio fiscalizador de la prensa libre.   Me estoy refiriendo a la columna dominical de la periodista Rachel Swarns, que expone con datos abrumudadores la manera en que el Gobierno Angolano de Eduardo Dos Santos, llevado al poder con la sangre y los recursos de la nación cubana, ha terminado siendo una suerte de primer aliado de los Estados Unidos  en esa región Africana.

Es decir, los soldados cubanos murieron y fueron mutilados por órdenes de Castro en Angola, y el pueblo pagó los cientos de millones de aguella guerra para que, al final, los norteamericanos sustituyeran a los Portugueses y a los Ingleses en el predominio del comercio y las inversiones en esa tierra.

Esta humillante derrota de las ambiciosos hegemónicas del Castrismo en Angola, como igual sucedió en Etiopía, en Granada, en Guinea, en Nicaragüa y en decenas de otros parajes del globo, constituyen el mejor exponente para demostrar que,  ningún país puede quedar sometido a los caprichos ególatras y a las irrefrenables ansías de grandeza del primer déspota que se presente con pretensiones de mesías salvador,   porque  presentes  están 4 mil años de historia de la civilización,  que demuestran las catástrofes   que tales locuras conducen,  a los pueblos que se dejan embaucar.

Las decenas de miles de muertos, cubanos y de multitud de otras  nacionalidades que han dejado sus huesos regados por cualquier rincón del planeta, y los miles de millones de dolares pertenecientes a la sociedad cubana,  que Fidel Castro ha derrochado con su delirante afán de grandeza y gloria, son el resultado de la desaparación de los partidos políticos de oposición que,  en el Congreso de la República,  colocaron en tela de juício a todos los gobiernos nacionales desde l902, incluídos los de Machado y Batista.

A su vez, el aniquilamiento de la libertad de prensa ejecutado por el castrismo,  dejó a la ciudadanía cubana a merced de la desinformación y de la propaganda barata de los libelos oficiales, desmovilizando así a la combatiba opinión pública cubana que, por ejemplo, en l954 se movilizó y a traves de órganos periodísticos como la revista Bohemia, los periódicos Prensa Libre, El País, Excelsior, y los programas radiales como el  de José Pardo Llada, lograron del congreso una Ley amnistiando a Fidel Castro y a todos los asaltantes al Cuartel Moncada.

Como de la misma forma, los partidos políticos opositores a Batista y la prensa independiente de aqullos tiempos, impidieron la construcción del llamado “Canal Vía Cuba”, que se proponía abrir una  suerte de Canal de Panamá a través de la provincia de Matanzas.   En aquella sociedad cubana, a pesar de todos los problemas existentes, los sindicatos, de l952 a l958, no perdieron una sola huelga en reclamo de mejoras laborales e impidieron cuanto proyecto empresarial amenazara los puestos de trabajo, como sucedió con la mecanización de la agricultura cañera y de los puertos.

Esta lección del caso angolano debe tenerla muy presente cada cubano pensante.