MONET

Félix José Hernández*
París, Francia, Agosto 26, 2002

Querida Ofelia:

Al fin he podido “cargar las pilas”, pues hemos pasado un excelente fin de semana en la región de Normandía.

Normandía, lugar que a muchos en los USA suena a desembarco y a guerra, es una región de verdísimas colinas, de vacas blancas, ríos apacibles, de gentes que saben vivir, tomándose el tiempo para sentarse en un café, pasear por el campo o irse a bañar al río, al lago o a las enormes playas .

Fuímos con Marie Francoise y Jean Paul, una pareja de amigos franceses.

Primero visitamos en el pueblecito de Giverny, la casa y jardines donde vivió el gran pintor impresionista francés Claude Monet de 1883 hasta su muerte en 1926.

La casa de tres pisos y unos 100 metros de largo, es de color rosa y posee numerosas ventanas de persianas verdes limón. Está en lo alto de una colina y desde allí hasta la orilla del río Epte se extienden los preciosos jardines.

Fue en esta casa donde él pintó los inmensos cuadros con los nenúfares que hogaño se pueden admirar en París en el Museo de l92O rangerie del Louvre o en el Museo Marmottan.

Lo que fue su enorme atelier está decorado con reproducciones de esos famosos cuadros.

Por el resto de la casa se encuentran las reproducciones de las estampas japonesas de los siglos XVIII y XIX que el pintor coleccionaba.

La sala de lectura es azul y el comedor es amarillo pollito con sus paredes de azulejos clásicos de esa época.

O sea que la casa repleta de ventanas, sin muebles de lujo, pero muy confortables, da una atmósfera de comodidad campestre.

Por todas partes flores, macizos de : dalias, claveles, margaritas, gladiolos y azucenas, entre cerezos, perales y manzanos. A continuación Le Clos Normand ( el huerto normando ), con sus lechugas, coles, zanahorias, coliflores, tomates y pepinos.

Todo fue diseñado y sembrado por Monet y se trata de conservar en el mismo orden que él lo hizo.

Al fondo del jardín, un tFAnel que pasa por debajo de la carretera y conduce al jardín japonés, que él inmortalizara en tantos espléndidos cuadros. Un lago artificial hecho gracias a las aguas del cercano río es cruzado por varios puentes de madera japoneses. Está bordeado de sauces llorones, bambúes y rododendros, de éstos últimos colgaban bellas flores de cálices cortos y grandes corollas acampanadas.

Sobre la superficie del agua se podían admirar las ninfáceas blancas, amarillas o rosa pálido, al centro de islas de verdes y redondas hojas.

Por todas partes, casi escondidos entre tantas flores, los bancos de pino verde.

Monet creó aquí su paraíso, que sobrevivió, gracias a Dios, a la última guerra.

¡Cómo le hubiera gustado a mi madre visitar este lugar!

Al salir de la casa y tomar por la tortuosa carretera hacia el aparcamiento, una flecha indicaba: Musée d92Art Américain de Giverny, la curiosidad fue grande y mayor la agradable sorpresa

Se trata de un museo en forma de cajón cuadrado de hormigón armado y cristal, pero que ha sido cubierto por la hiedra y viñas vírgenes y rodeado de hermosos jardines al estilo del de Monet. En él se puede admirar una colección de cuadros de pintores americanos,cuya inspiración fue el impresionismo francés.

Mientras te escribo, estoy oyendo un c.d. que me regaló mi prima miamense Zoilita que se titula El disco de oro del Danzón de Cuba.

¡Qué belleza!: Fefita, Papá Montero, El Cadete Constitucional, La Cachimba de San Juan, Masacre, La Mora y... Las Ninfas (Para qué pegue con Monet). ¡Son 24 danzones inolvidables!

Nos fuímos a almorzar a un restaurant campestre y nos regalamos un apetitoso almuerzo típico normando que consistió en una bandeja de mariscos : gambas de Honfleur, mejillones de Villerville, ostras de Courseulles y un bogavante de Barfleur.Todo acompañado con vino de Calvados de 15 años de edad.

Después nos sirvieron la bandeja de madera con los quesos : el pont-éveque, el camembert y el livarot.

Terminamos con una bandeja de dulces en forma de mantecaditos y panquecitos cubanos, pero que allí se llaman : galettes, brioches y sablés.

El café como siempre fue... Waterloo. No comprendo como en un país que es reputado por tener la mejor cocina del mundo, el café lo hagan como una especie de zambumbia.

El viaje continuó hacia la región de Les Andelys.

Allí en uno de los lugares más bellos de Francia, donde el Sena forma un meandro y posee varias islas, está la ciudad de Andely y sobre la montaña, dominándola, las ruinas de Chateau Gaillard. ¡La vista es grandiosa !

Con el objetivo de impedir que el rey de Francia llegara por el valle del Sena a la ciudad de Rouan, Ricardo Corazón de León, duque de Normandía y rey de Inglaterra, decidió en 1196 construír un castillo sobre la montaña que dominara el río y Andelys.

Los trabajos fueron rápidos y en apenas un año el castillo estaba terminado. Según la leyenda, Ricardo declaró “Qué bella es mi hija de un año! “.

Al morir Ricardo y subir al trono inglés “el flojo de Juan sin Tierra, el rey de Francia Felipe Augusto decidió atacar Chateau Gaillard .No pudo tomarlo por asedio y hambre y después de dos años de sitio y combates, el 6 de marzo de 1204 al fin cayó en manos francesas, abriendo así el camino hacia todo el norte a los franceses y la expulsión de los ingleses de Normandía.

Visitamos las ruinas y como siempre, me acordé de aquellas películas que yo veía de niño en mi terruño camajuanense, en los viejos cines Muñiz y Rotella, que me hacían soñar con tantas historias de reyes, batallas, castillos, etc.

Al pie del castillo en la vieja ciudad de Andelys, visitamos la Iglesia de Nuestra Señora.

Su fachada es del siglo XVI , pero su interior del XIII. Se pueden admirar dos bellos cuadros de Quentin Varin, quien fue maestro de Nicolas Poussin.

El órgano es del Renacimiento y los hermosos vitrales del siglo XVI.

Un impresionante grupo escultórico del siglo XVI y de autor anónimo representa la bajada de la cruz de Cristo, con una Virgen María desgarrada por el dolor;

Nos dirigimos a pie por una avenida bordeada de castaños hasta la Eglise du Saint-Saveur, en forma de cruz griega, obra gótica del siglo XII.

Un portal de madera esculpida del siglo XV sirve de entrada y su órgano, por debajo del cual se pasa al entrar, es del 1674.

Yo creo que hay sólo tres países en el mundo: España, Francia e Italia, donde a pesar de todas las guerras y tragedias vividas a lo largo de los siglos, la historia y el arte se encuentran en cada rincón, por muy reculado que esté.

Nos albergamos en una granja a la orilla de un laguito y al día siguiente nos despertaron los gallos. El desayuno fue campesino, con leche de verdad , pan, mantequilla y quesos de cabra hechos por los mismos dueños.A1 Qué maravilla !

Ese día fuímos a misa en el pueblecito de Vernon, entre tantos campesinos endomingados, me sentía casi avergonzado de mi look turístico de jeans y t-shirt con mi eterna bolsa verde colgando del hombro que me acompaña desde hace veinte años.

Fue en la Iglesia de Nuestra Señora, del sigo XII, con arcadas romanas y espléndidos vitrales.

Junto a ella se conserva una típica casa normanda de dos aguas con los postes de madera a la vista en forma de X, del siglo XV y a apenas dos manzanas la maciza Torre de los Archivos, que es lo FAnico que queda del antiguo castillo de Vernon del siglo XII.

Regresamos a París con el placer de haber conocido otro pedacito más de este gran país, nuestra patria de adopción.

Si algún día vinieras a Francia , no dejes de recorrer estos lugares, te colmaran de belleza y enriquecerán a tu espíritu, que en fin de cuentas es mucho más importante que la riqueza material, ésa la dejarás en la tierra el día que te toque partir.

Un gran abrazo cubano desde este exilio parisino,

Félix José

*Félix José Hernández es exiliado cubano, residente en Francia. Hernández es profesor de Civilización de América Latina en la Université de Marne-la-Vallée y redactor de Les Cahiers d'Histoire Sociale.