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Diciembre
14, 2001 Señor
Presidente: Fidel Castro Ruz Durante
el incidente de Elián Gonzáles, usted y su gobierno dijeron que los
hijos deben estar junto a sus padres y que ningún Estado tenía autoridad
moral para romper los lazos familiares. Desde hace décadas, una y otra
vez, usted y su gobierno insisten en que "a Cuba pueden abandonarla
todos los cubanos que dispongan de visas y deseen salir del país". A
lo que agregan los constantes ataques a la Ley de Ajuste,
porque supuestamente estimula la emigración ilegal, cuando lo
correcto es que quienes quieran salir de Cuba lo hagan pacíficamente y
acogiéndose a las normas de emigración. En
discurso pronunciado a los niños en el Club social José A Echevarria el
23 de Diciembre de 1999 y en conferencia de prensa en Pabexpo el 4 de
Marzo del 2000 durante la clausura del Segundo Festival Internacional del
tabaco, de sus propias palabras dijo. “La
política perseguida por la revolución es que cualquier persona que desea
irse de nuestro país e ir a algún otro lugar pueden hacerlo si tiene el
permiso de entrar en otro país.
Nuestro país no evita que ninguna familia emigre porque la construcción
de una sociedad evolutiva y justa en socialismo es una decisión
voluntaria y libre." “Por supuesto, los niños no son
culpables de este tipo de problemas. Los niños son solo niños; ellos están
creciendo y aprendiendo, ellos no son adultos, y nosotros respetamos el
derecho de la familia de decidir por ellos. Si una familia quiere viajar a
otro lugar del mundo, ellos viajan con los niños. Nadie les prohíbe que
lo hagan.” “Nosotros
nunca hemos prohibido la migración legal, NUNCA.” “Nosotros hemos
permitido la libre migración, Estados Unidos ha puesto el limite. En más
de una ocasión, cuando las familias han estado separadas, nosotros hemos
presionado para su reunificación. En otras palabras,
respetamos completa y absolutamente los derechos de los padres.” El
objetivo de esta carta es informarle que nada de lo anteriormente expuesto
se cumple en el caso de mi hija de tres años Elizabeth Manero Sixto y de
mi esposo Fernando David Manero, ambos en posesión de visas otorgadas por
Estados Unidos, pero retenidos en Cuba contra su voluntad. Mi
nombre es Maritza Sixto, tengo 31 años, y hasta hace pocos meses milité
en la Unión de Jóvenes Comunistas. Me gradué
en Ciencias Informáticas, trabajaba en el Centro para
el Control Estatal de los Medicamentos.
En septiembre del año 2000 viajé a Washington contratada por la Organización
Panamericana de Salud para trabajar en un proyecto
relacionado con mi especialidad, y, tras terminar mi labor, decidí
quedarme en Estados Unidos. Pero
el propósito de esta carta pública no es entablar un debate político
sino reclamar el derecho que tiene nuestra familia a vivir unida. Se nos
ha dicho que por haber “desertado” -término
extraño, dado que no soy militar ni pertenecía a los altos rangos del
gobierno-
se me castiga a la separación de mi hijita y de mi esposo. ¿Por qué? ¿Dónde
dice el Código Penal cubano que se castiga con la separación
a los miembros de una familia porque uno de ellos decide quedarse a vivir
fuera del país?. Usted
sabe –y lo repitió hasta el cansancio con el caso del niño
Elián Gonzáles-
que no hay ningún derecho a castigar a los niños, inocentes de todo, y
mi hija de tres años está sufriendo con la injusta separación de su
madre después de tener un expediente abierto en inmigración por más de
8 meses. Tampoco mi esposo ha cometido falta alguna. Es un adulto, que no
quiere vivir en Cuba, y que tiene una visa para emigrar. ¿Por qué se lo
impiden? ¿Por qué los castigan? Cree usted que realmente los niños
tienen derechos diferentes en dependencia de las ideas políticas que
tengan los padres?. Esos no
fueron los derechos por los que tanto se abogó cuando el niño Elián
Gonzáles se encontraba secuestrado en Estados Unidos, según sus propias
palabras, y las que oímos tantas veces en las marchas multitudinarias de
las cuales fui participe. Cómo explicarle a ese mismo pueblo que abogó
tanto por los derechos de reunificación de esa familia que ahora hay un
padre y una niña de tres años a los que se les está negando la
reunificación familiar por tener ideas diferentes?.
Cuba
es signataria de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
y ese compromiso obliga a respetar el derecho al libre movimiento de los
seres humanos. ¿Qué hay de censurable en que una persona decida vivir
fuera de su país y elija otra sociedad y otro Estado? ¿No fue su propio
padre un emigrante español de la ciudad de Sarria, Lugo?
¿No tiene usted hermanas, sobrinos, hija y nieta radicados en el
extranjero? ¿Por qué no respetar los mismos derechos que un día tuvo su
propia familia? Durante
meses, calladamente, tanto mi esposo como yo hemos pedido a las
autoridades cubanas que cumplan con la ley y permitan la emigración legal
de mi hija y la suya propia, incluso presentándole los problemas de salud
y condiciones de vivienda en las que esta viviendo mi hija. Su gobierno ha
ignorado nuestras peticiones a sabiendas de que están haciéndoles daño
a una niña de tres años y a un hombre inocente de cualquier falta o
delito que no sea el querer emigrar. Publicar esta carta es la única
forma de que usted tenga conocimiento del caso y tome parte en él en
busca de una solución. Soy cubana, nacida y criada en la revolución y
como cubana y con la fuerza de mis ideas, razones y derechos, voy a luchar
con todas las posibilidades que me conceda la ley como madre y ciudadana;
voy a denunciar este caso en todas las tribunas legales y en todos
los foros en que quieran oírme y en donde se evalúe el deplorable
comportamiento de su gobierno. Atentamente,
Maritza
Sixto |