ESTADO DE LEY MARCIAL Y ELECCIONES

COMENTARIOS DE LA REVISTA "SIGLO XXI". Viernes l9 de Mayo del año 2000.-

En una de sus últimas arengas diarias, para intentar combatir el derrotismo y la frustración que embargan al pueblo cubano, Fidel Castro ha pretendido lanzarle el reto a la oposición democrática cubana, de que participe en el supuesto proceso electoral que se está llevando a cabo en el País, para designar a unos inconcebibles delegados al Poder Popular.

La dosis de farsa que encierra este sofisma castrista es inimaginable. Baste decir que el solo hecho de que un disidente salga a la calle, para proponer un programa político alternativo al comunista y, de esa forma, poder explicar su solicitud de voto a los electores, este tipo de acción elemental en cualquier proceso eleccionario, en la Cuba actual conlleva la comisión de delitos de "propaganda enemiga", de "sedición contrarrevolucionaria", y de virtual conspiración contra los poderes del estado".

Por razones tan obvias como estas, están injustamente condenados en el presidio político cubano cientos de ciudadanos. Entre ellos, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano, Maritza Lugo, Oscar Elías Biscet, Carlos Manuel López Santos, Diosdado González Marrero, Eddie Delgado Palmer, Oscar Valenzuela Salt, Marcel Valenzuela, Camilo Pérez Villanueva, José Aguilar, Carlos Oquendo y muchos mas.

Lo que Fidel Castro no dice jamás es que, desde hace mas de 40 años, la República de Cuba es gobernada por lo que juridicamente se conoce como ESTADO DE LEY MARCIAL PERMANENTE, en el que hasta las mas mínimas garantías individuales del ciudadano están suprimidas constitucionalmente y en la letra del Código Penal vigente.

De esta forma Fidel Castro ha gobernado el país como si este fuera un campamento militar perpetuo, bajo las reglamentaciones de un estado de sitio ininterrumpido. Para el Comandante en Jefe de este cuartel solo es admisible impartir órdenes, a las que se le responde con cumplimientos.

Todo lo demás es subversivo. Como lo fue la simple renuncia al cargo del Comandante Húbert Matos, que le costó 20 años de cárcel. También a Mario Chanes de Armas, asaltante al Cuartel Moncada y Expedicionario del Granma junto a Castro, sus protestas anticomunistas en l960 fueron retribuídas con 30 años de presidio. De la misma manera que al General y Heroe de la República de Cuba Arnaldo Ochoa, sus criterios reformistas estilo perestroika, le ocasionaron el fusilamiento, acusado de inexistentes delitos, los cuales incluso en esos momentos solo eran penados con quince años de privación de libertad. Lo mismo a su vez le costo la vida al general José Abrantes.

Por aspirar a participar en los procesos políticos cubanos Oswaldo Payá Sardiñas, Librado Linares, Amado Ruíz Moreno, Nelsón Aguiar Rámirez, Martín Barreto, Daniel Cervera, Cirilo Quiñonez, Olegario Delgado, la familia Sigler Amaya de Pedro Betancourt, y miles mas de personas hasta en los mas apartados rincones de la Nación, son extorsionadas, represaliadas y agredidas, en razón de ese activismo contestario.

Esa expresión de Castro retándo a la disidencia en un inexistente terreno electoral cubano es una burla más a las que ya estamos acostumbrados.