EL COLMO DE LA IMPUDICIA

ESTAMPAS DE LOS TIEMPOS PARA LA REVISTA “Siglo XXI”

Las maniobras de extorsión y chantaje de los castristas contra el gobierno argentino del presidente Fernando de la Rua han abierto la caja de pandora, para los jerarcas comunistas de La Habana, en lo concerniente a la ignomía que registran los anales históricos,  sobre el  apoyo y la complicidad de Fidel Castro para con los militares genocidas que tiranizaron la argentina,  y que asesinaron a cerca de 30,000 ciudadanos de ese país.

Entre varios artículos aparecidos en la  prensa internacional en los  últimos días,  sobre este proceder amoral de Castro en contubernio con los golpistas que desangraron a la Argentina en los años 70, el Columnista Andrés Oppenheimer ha publicado una ilustrativa columna en The Miami Herald, que aporta los detalles acerca  de las maniobras de los agentes de Castro y de los verdugos Argentinos, nada menos que en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra,  durante los años l980 y l98l.

En aquel entonces, el  presidente norteamericano James Carter, hacía esfuerzos porque las Naciones Unidas condenaran los crímenes y las desapariciones de oponentes políticos en la Argentina, hechos de horror que formaron parte de la llamada “guerra sucia”, cuyas secuelas de salvajismo aun son tema de discusión diaria en toda esta nación.

Sin embargo, lo mas vergozoso de este proceder espurio de Fidel Castro en relación a uno de los períodos de barbarie criminal mas atroces que ha vivido el pueblo argentino en toda su historia, es que al bloquear cualquier condena en la ONU frente a esos horrores, Castro estaba sirviendo a su amos soviéticos de entonces, quienes estaban ansiosos por retribuír a los gorilas del cono sur por  la ruptura del embargo de cereales,  que el propio  Presidente Carter le había impuesto a la Unión Soviética, a causa de  la persecución contra el líder ruso de los derechos humanos Andrei Sajarov, así como por la violación masiva de los Derechos Humanos tanto en este País, como en Polonia, en Checoslovaquia y en otros satelites  de aquellos tiempos nefastos.

De manera muy similar se comportó Castro, cuando fungió como un lacayo servil a los intereses de sojuzgamiento y genocidio  de los rusos durante su guerra de exterminio por controlar Afganistan. Ese fue el papel del señor Comandante   en l979,  durante la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados celebrada en La Habana, cuando  impidió que en esa reunión de Jefes de Estado que él presidía,  se aprobara una resolución de condena contra el Kremlin por su barbarie contra  el pueblo afgano, documento en el que además, se exigia la inmediata retirada de los invasores imperiales de Moscú en ese País musulmán.

De este tipo de modus operandi, basado en una absoluta  carencia de principios éticos en materia de política internacional, también Fidel Castro había hecho gala en l969, cuando  apoyo sin recato alguno a los ejercitos conquistadores soviéticos que  invadieron a  la República Checoslovaca,  para aplastar por la fuerza al gobierno reformista surgido de la llamada “Primavera de Praga”, que aspiraba a instaurar un “Socialismo con Rostro Humano”, y  una economía de libre mercado, bajo la dirección patriótica de Alexander Dubshek.

Estos son páginas de la batalla de las ideas que Castro no podrá borrar jamás.