Descripción del método empleado por Fidel Castro
para cometer un asesinato en masa y salir airoso del episodio
Reconocimiento y advertencia
Dada la naturaleza de mi experiencia, forma de pensar e información y de que este trabajo ha sido generosamente auspiciado desde sus inicios por el International Republican Institute (IRI), debo apresurarme en advertir algo. Que todos los criterios y juicios aquí vertidos son sólo de mi entera responsabilidad. Creo imaginarme en buena lid que el IRI solicitó los servicios para disponer de un criterio ampliado y de un interlocutor considerado habitualmente como bastante iconoclasta y que podría entregar algo «fresco», de primera mano. ¡Una vez más, de muy diversa manera, yo había navegado en el ojo del huracán! Hecha esta declaración, que me libera, el lector debe saber que esto no es más que la obra de un escritor y no tiene que ver con un politólogo y su clase de politología y que si alcanza una verdadera intensidad y/o densidad es porque tiene el nivel adecuado, el que el pretendía, el que se exige para los textos de los profanos.
El IRI desplegó iniciativa y auspició y tuve todas las facilidades y allí debo mi
especial gratitud a su presidente, R. Bruce McColm, que participó decisivamente en el
proyecto. Tengo entendido, por otra parte, que Frank Calzon, desde su laborioso frente de
Freedom House, ideó la posibilidad de utilizarme, y le estoy muy agradecido por ello.
Rosa Berre y Carlos Quintela proveyeron techo en Virginia y las municiones de agotadores
debates ideológicos. La ternura y devoción por la amistad de este matrimonio hicieron
apreciar --una vez más-- la validez y el sentido de aquella frase de Antoine de
Saint-Exupéry de que no se producen viejos camaradas. En el IRI contraje una enorme deuda
de gratitud con Norberto Santana, que superó la frontera de la colaboración de trabajo
para convertirse en formidable amigo --«un nuevo camarada». Es imprescindible citar
aquí, aunque sea bajo el genérico aumento del anonimato, a los activistas de derechos
humanos, disidentes y miembros de la resistencia que proporcionaron el porcentaje mayor de
información y que no pueden ser nombrados por razones obvias. Información que algunas
veces fue trabajada en Cuba de conjunto, entre ellos y yo, pocos días antes de mi exilio;
y otras, de su entera cosecha. Gracias especiales, en los compartimientos estancos de un
pequeño pero aguerrido movimiento clandestino cubano, al grupo «GATO», y a las personas
«Abel», «Zark» y «Jarún». La gente del IRI me mostró que la finura de espíritu y
la pasión por la literatura también pueden ser fuente de entendimiento entre pueblos y
naciones mientras que los muchachos de la resistencia mostraron la posibilidad de abrir
una vía de información clandestina entre Cuba y el exilio, vía ésta que trabaja con
eficiencia y mantiene el flujo.
NF. Virginia, 20 de mayo
¿A dónde irá un pueblo de hombres que hayan perdido el hábito de pensar con fe en
la significación y alcance de sus actos?
José Martí
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Tenían 3 cosas para empezar el año --y lo terminaron con 3 cosas. Objetivos priorizados, como ellos acostumbran a decir. Es el paralenguaje tardío de la Revolución Cubana. El de sus cebados funcionarios. Ah qué pena , ya nadie emplea el «negativo, compañero» para decir no. Positivo, compañero: la situación es que se acabó el querer. Bueno, he ahí una expresión popular reciente: se acabó el querer. Pero no lo digas cerca de un policía. Está condenada. Se acaba el querer y se acaba todo. Todo. Aunque a veces --la más de las veces-- ellos no parecen darse cuenta. De modo que tienen sus tres objetivos priorizados para el año. Tienen la zafra azucarera, tienen la reunión de la Asamblea Nacional donde se discutirán unas supuestas refomas económicas y tienen la reunión con los cubanos de Miami. El Comandante en Jefe ha ido regando la infomación en los pequeños cículos de circuito cerrado de la nomenclatura cercana: algunos generales, contados ministros y viceministros, la cuadrilla presidencial --Raúl, Chomi, Lage, Zelman-- y ellos se encargan de diseminarla. Las tres tareas del año de gracia de 1994. Comienza con estas tres banderas desplegadas y lo que termina es con un año negro, el peor de su carrera politica: hunde un remolcador con más de 20 niños a bordo, se produce el primer alzamiento de la ciudad de La Habana en toda su historia y confronta a un pesado Bill Clinton que no lo acepta como en los viejos y buenos tiempos una jugadita de flujo masivo de refugiados en camino a la Florida. Toughboat, 5 de agosto y crisis de balseros. Ese es el saldo de su año. Del de todos nosotros.
¿Qué puede hacer la gente? --se suele decir en La Habana.
No más de lo que hacen. Y ya hacen bastante. Y nadie se entera --como ocurre con lo del 5 de agosto.
Mientras, el tipo posa para los fotógrafos. Aparece en Time. Es historia de portada. El león en invierno. Luego en US News and World Report. El león en verano.
El jefe en los cuarteles de invierno.
Mas el poblema sigue siendo la reforma: que no va a haber cambios.
La tierra. Todo se resolverá como siempre en la tierra: lejos de los centros de poder y
de los liberales norteamericanos y de sus cantos al viejo, endurecido leon acuertelado. De
cualquier manera, tomemos las medidas preventivas. Otra palabreja que va gastando la
nomenclatura. Tomar medidas. Ellos suelen tomar medidas. De todo tipo. La última es en
las cooperativas de creditos y servicio donde él ahora retoma la palabra del Lenin del
17: si la mejor fórmula de dictadura de todo el país --de todas las rusias-- fue el
monopolio del comercio exterior, el Comandante decide que la fórmula excelsa de control
de los pequeños campesinos cubanos será un aparato administrativo que disponga de
siembras, precios y planes.
Todo es parte de una misma historia. Una vieja historia o una historia que comienza a ser vieja. Quizá podamos repasar algunos de sus últimos episodios. La última crisis cubana. Verano de 1994.
Este es un reporte de observación
Después que hunden el remolcador «13 de Marzo» y matan una veintena de niños, entonces se quieren portar bien. Ser consecuentes. Cuando se les escapan unas lanchas, no las hunden. Sitúan las grifin --las cañoneras de manufactura soviética-- a prudente distancia y las cargan con provisiones de salvavidas fosforescentes y asi se mantienen, con el espiritu samaritano en estado de alerta, durante un buen tiempo. Entonces les regresa la cosquilla e inauguran la nueva temporada de caza anual. Levantada la veda de balseros. Mano libre a los chicos duros de Guardafronteras. Pero queda el síndrome, no obstante. Un especie de temor a perder el control sobre cualquier cosa que se halle sobre los mares y se les pueda escapar de su designio. Es asi como se cometen los crímenes por omisión. Crímenes que Fidel Castro sabe que, en última instancia, nadie va a reparar en ellos.
El síndrome ataca a principios de 1995 cuando él se halla en vísperas de un viaje a París, en el que piensa estrenar un traje azul pastel a cambio de su habitual unifome de campaña de seda china. Recibe la noticia de que un buque cubano de carga con 26 tripulantes a bordo ha cesado las comunicaciones. La práctica usual es poner en alerta el bien enrenado sistema internacional de auxilio. No, dice el Comandante. Esperen. ¿Qué pasa si en vez de naufragio lo que estamos es en presencia de una tripulación desertora? Esperen. No avisen.
Una carga mal estibada y 25 cubanos desaparecidos. Pero el viaje de Fidel Castro se produce en forma ideal. «París aclama a Fidel», dice Granma. Ni una palabra del mercante perdido. Silencio de 16 días. Es así como en interés de una actividad top priority del Comandante las autoridades de la isla callan el naufragio del carguero «Guantánamo» y la desaparición de 25 de sus 26 tripulantes ocurrida en la noche del 10 de marzo en aguas del Atlántico, cuando el barco se dirigía a España. A los familiares de los náufragos desaparecidos se les oculta la noticia hasta que un comunicado del Ministerio de Transportes da cuenta de que las comunicaciones con la motonave se interrumpieron en la fecha señalada.
Familiares de los tripulantes desaparecidos expresaron "críticas crispadas" --dice un corresponsal español desde La Habana-- por las circunstancias en que ocurrió la desgracia. Ante la ausencia de una versión oficial, las manejadas por los familiares lo atribuyeron a que las prisas por salir de La Habana impidieron amarrar convenientemente la carga y un desplazamiento de ésta produjo una vía de agua que provocó el hundimiento. En verdad, el comunicado oficial cubano se contradice con los datos en poder de la Sociedad de Salvamento Estatal Española. Fuentes de la misma informaron que el pasado día 20 la empresa A. Gentof, consignataria del buque en Bilbao, se dirigió a la sede de la Sociedad de Salvamento en la capital vizcaína para solicitar la localización de la motonave cubana, que debería llevar varios días amarrado en Santander, pero carecían de noticias suyas. Según un portavoz de A. Gentof, los navíos de los que son consignatarios acostumbran a anunciar su llegada a puerto con un día de antelación.
Las autoridades españolas de salvamento lanzaron avisos a las costeras españolas y se pusieron en contacto con la empresa armadora Mambisa para recabar los indicativos y ruta de su buue. Con ellos podrían reconstruir su trayectoria y organizar las tareas de búsqueda. La respuesta de los cubanos fue que su última comunicación con el barco se produjo el día 14 de marzo y desconocían su localización, algo insólito, ya que los armadores suelen mantener contactos diarios con sus barcos.
Mientras los servicios de salvamento españoles y portugueses se encontraban en faenas de búsqueda, el domingo día 26 se informó que el mercante liberiano«'MV Dole Africa» en ruta hacia Puerto Rico había localizado a 500 millas al sur de las Azores una balsa de salvamento del «Guantánamo», donde se encontraba José Luis Martínez, electricista del barco y único superviviente del naufragio.
El hombres estuvo a la deriva y se dispuso a morir. Una tortuguita se instaló con él. No la mató. Prefirió el hambre. En París, más allá de todo naufragio y soledad, el comandante de terno azul levanta su copa y bromea con los periodistas. Sí. ¿Por qué no habría de viajar a Estados Unidos? ¡Incluso --dice-- podría hacer la travesía en una balsa!.
Nadie es responsable de que el lenguaje o las ideas un autor independiente se tornen de carácter agresivo o que puedan llegar a clasificar, incluso, como declaración de guerra. Mas no siempre se acepta esta posibilidad. Existe un expediente personal. Experiencia, chicos. Así que cuando este autor arriba al exilio en agosto de 1994 declara a un periodico italiano que el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de la República de Cuba y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, el compañero Fidel Castro, es un hijo de puta. Que por cierto suena muy simpático en aquella lengua. Se acuerda uno de las comedias del neorrealismo. Figlio di la putana. Bien, pues, esto es lo que provoca una secuencia de mensajes y llamadas telefónicas de importantes plumas de la literatura occidental. Tranquilo, te dicen. Tranquilo en el exilio. Pero lo que uno quiere hacer es llamar la atención sobre un proceder. El del sujeto. Simpre es el mismo. Él y su proceder. Tomemos por ejemplo el asunto de los refugiados, una de las principales herramientas fidelistas. Es un problema regional que debe atender la ONU, no las administraciones norteamericanas. Tenemos refugiados cubanos en medio mundo. Una auténtica diáspora. Suecia. Alemania. Rusia. Canadá. México. Costa Rica. Panamá, Venezuela, España. ¡Hasta en Angola, con las fuerzas de la UNITA!
Pero no. Vean el panorama. A simple vista tenemos a Estados Unidos desesperado siempre por resolverle el problema. Por sacarle las castañas del fuego. Un aliado formidable.
Si el general Gondin queria inaugurar el año 1994 con un desfile de «los panchos», los transportadores blindados de tropas antimotines copiados a los Buffel sudafricanos que los cubanos capturaron en la campaña angolana de 1988 (bautizada así su versión criolla en honor del general de división Francisco «Pancho » M. Cruz Bourzac, el antiguo jefe de la Direccion de Tenica y Armamento, muerto en el derribo por fuego amigo de su avión), y si Gondín quería además que la televisión repitiera hasta la saciedad los documentales de entrenamiento de unas fuerzas de élite llamadas «las avispas», especialistas en artes marciales y en sacarte los dientes de una patada y estrangularte con unas llaves de combate que ejercitan con maestros importados de Korea del Norte y si además (un tipo muy excitable este Gondín; el general de división Juan Carlos Gondín, chaparrito, con el pelo empegotado de vaselina del Ejército Rojo, pequeño y duro, empinándose sobre sus botitas de tacón alto para mejor prestancia de su investidura de viceministro primero del Ministerio del Interior), Gondín quería que la policía patrullara la ciudad con unos babeantes perros de presa, pues el Comandante se le va por un atajo en la reunión de control del Alto Mando (diciembre de 1993) y se expresa con absoluta dulzura para decir que los desfiles militares cuestan muy caros y que le dejen a él el problema, puesto que, en definitiva, si hay descontento en Cuba es culpa del bloqueo yanqui y que él sabe cómo maniobrar con los yanuis. Déjenme ese problema a mí. Es tierno, incluso, cuando le pide a sus colaboradores, con una leve sonrisa de malicia: «Denme un voto de confianza.»
En el próximo capítulo entramos en materia espesa. Cosas jurídicas. Así que quizá resulte conveniente hacer algunas preciciones y luego continuar.
El metodo es el de echar una capa de crimenes sobre otra capa de crimenes. Pero esto se logra solo sobre la base de un error que lleva a otro error. El que escancía las capas de crímenes es este señor que se ofende porque lo llman asesino luego de ordenar el hundimiento del remolcador «13 de marzo» y de empujar a miles de desesperados cubanos para que se lancen al mar en busca de las quiméricas costas Estados Unidos. ¿Ven? Es sencillo. El crímen en masa del remolcador es cubierto por el indeterminado número de miles de balseros que perecerá en el Estrecho de la Florida. El error que lleva a otro error es el de las administraciones americanas empeñadas en recogerle el guante a Fidel Castro. Si negocias hoy con él, mañana tines que redoblar el capital y la reserva de negociación. la inversión.
Los bandos se agotan. Pasa lo mismo que en el 1898. La guerra contra España no es cierto que estuviera ganada por los mambises --los insurrectos cubanos. Lo cierto es que los dos bandos estaban agotados.
Toda la lucha actual en gran medida ha sido diseñada para que la gente espere la caída desde otro lado. Demasiados dueños de estrategia.
Hace falta que los Estados Unidos se decida a inclinar la balanza. Si es a favor de Castro, desmoraliza a la oposición. Los Estados Unidos tiene que entender algo: que que ha estado librando la lucha solo contra el Fidel Castro y que la sigue librando.
Adiestrados a pensar que otros lo van a tumbar, nadie hace nada. Ante la amenaza de exodos, conviértelos en fuerza militar. En vez de 30 000 refugiados en Guntánamo, 30 000 guerreros. El viejo axioma de los ajedrecistas es que la amenaza es mejor que la ejecución. Hay que romper los esquemas. Cierto. Hay negociaciones que lo pueden joder.
La lucha actual no es entre Revolución y la Contra. Es entre tiranía y democracia.
La justicia del herrero --o una mentira contada por matones.
Dice Solzhenitsyn, quizá el unico santo de la historia de la literatura desde la Revolución Francesa hasta nuestros días, que «para ser clemente se necesita razón» (y subraya la oración en su manuscrito del Gulag). La situación de exigencia legal del gobierno cubano y su incapacidad para cumplir adecuadamente una sola de sus propias leyes no sólo es incompatible con el ideario del escritor ruso. En casa del herrero, cuchillo de palo, dice el refrán.
Vean el Granma del martes 5 de julio de 1994.
Decreto-Ley 150 de 1994.
EN VIGOR MODIFICACIONES AL CODIGO PENAL
Por Katiuska Blanco
Encaminadas a una mayor flexibilidad e individualización en el instante de impartir justicia, fueron aprobadas recientemente por el Consejo de Estado diversas modificaciones al Código Penal, que permiten un tratamiento más adecuado ante hechos delictivos de graves connotaciones sociales.
Los cambios entraron en vigor el pasado 10 de junio ...
... el Código ... fue modificado en varios aspectos esenciales . Uno de ellos define la posibilidad de rebasar los 20 años que la ley planteaba antes como límite máximo para una sanción de privación de libertad. Anteriormente esto sólo era posible cuando se aplicaba alternativamente a la pena de muerte, la sanción de 30 años.
Ahora la privación de libertad puede exceder los 20 años, e incluso llegar hasta 30, en las sanciones conjuntas, ante la reincidencia o multirreincidencia en casos de hechos graves, y en la agravación extraordinaria de las sanciones.
Con las modificaciones al Código se amplía la aplicación de las circunstancias agravantes cuando para cometer delito se aproveche las circunstancias de una calamidad pública u otra situación especial, cuando el hecho se realice contra personas o bienes relacionados con los planes priorizados de la economía nacional, o cuando el delito se comete en venganza o como represalia por la participación o intervención de los ciudadanos en defensa de los intereses de la sociedad y el país, o en apoyo a las autoridades. Por estas causas se puede aumentar la sanción hasta la mitad de la impuesta.
Orientadas a evitar que la acción de la ley sea evadida y con el objetivo de liquidar el poder económico de los delincuentes, las sanciones accesorias también fueron modificadas y ampliadas por el Decreto-Ley 150...
Por otra parte, los delitos tienen una formulación más abarcadora y actual. El de enriquecimiento que estaba previsto para una autoridad, funcionario o empleado, se refiere a partir del nuevo decreto, a cualquier persona, aunque se mantiene la sanción más grave para los primeros. El delito de atentado se amplía de acuerdo a las personas contra las que puede cometerse: autoridad, funcionarios, agentes y ciudadanos que en defensa de los bienes e intereses de la sociedad sean atacados. El delito de desórdenes públicos se agrava cuando su propósito es precisamente el de alarmar a la población, crear tumulto o provocar el pánico en cualquier lugar...
Todas estas adecuaciones tienen como objetivo propiciar un mayor respeto a la legalidad, preservar la disciplina social y asegurar la tranquilidad ciudadana.
Pero esto no es más que la preparación artillera, queridos lectores de los sueltos de
Granma. La tranquilidad ciudadana quiere decir que si vas a bordo del remolcador «13 de
Marzo» debes aceptar ser barrido por los cañones de agua sin chistar. Es el espíritu y
la letra de la ley. ¿Cabría la posibilidad de que los candorosos redactores de Time
fueron puestos a vivir bajo la severidad de estas leyes, al menos durante una semana? Nada
personal en la aspiración. Próximo cover-story de Time después de la solicitada
experiencia: El león en invierno es un hijo de puta.
Si convenimos que la Revolucion Cubana es el resultado del choque entre dos mundos, el producto más desconcertante de la Guerra Fria, entonces veremos que para el bando vencedor es ya totalmente improcedente, inutil y ofensivo, su permanencia aun frente a sus puertas. Pero tambien es apasionante ver como se ha logrado mantener. Y aleccionador contemplar como los Estados Unidos aun reacciona con el sistema de miedo y preocupacion de la epoca de Kennedy cuando su mayor preocupacion era el apoyo masivo del pueblo cubano a su lider y cuando a Fidel Castro se le creía un gran estadista; en realidad, aunque un vencedor y sin posible derrota ya, ha decepcionado todas las espectativas. Lo cierto es que 35 anos despues ha regresado al punto donde debio estar siempre: a solas con el pueblo. Pero no para guiarlo sino para conocer el enfrentamiento. En definitiva las dos superpotencias lo compraron, cada una en su momento. Y se lo disputaron. Ya él ganó, al final ya ganó, pero ya le entra un tren. Algunos se preguntan aún que pasó con aquella isla larga y desdichada y de verde esmeralda de la descripción hemingwayana pero con una constitucion tan avanzada como la de 1940, votada incluso por los comunistas. Porqué un pais entero se lanza al suicido politico y economico y renuncia a todas sus verdaderas conquistas. Ahora los periodistas carentes de otras emociones de las salas de redaccin newyorkinas acuden en su rescate. Ellos lo fabricaron. Fidel de la Selva. Se deshace el tipo de todos. Pero los yanquis persiguiendo comunistas en Cuba, en los 60, que eran de hecho sus aliados. El Partido Comunista no era más que un partido reformista que decidio cambiar su nombre. Respondiendo a su esteorotipo. Porque Fidel Castro habia firmado su guerra por separado con el KGB. Ni un centavo del oro de Moscu se recibió en las arcas del Partido Socialista Popular, que además no tenía arcas. Los agentes de Moscu --un apelativo que los Estados Unidos se creian muy seriamente y que no tenia nada que ver con la realidad. Eso es lo malo de trabajar con esterotipos. Las senales estaban claras desde el mismo glorioso principio de la Revolución Cubana cuando el 8 de enero Fidel Castro, despues de camelar con sus pequenas bromas al antiguo ejercito de Batista, dijo armas para qué y el juicio de los pilotos de la fuerza aérea batistiana, los juicios puesto que los juzgó dos veces. ¡Dos veces! «¡Y tres si hubiese sido necesario!», dijo una vez. Después, de inmediato, el asesinato de Camilo. El héroe barbudo más popular de la revolución de 1959. Desaparecido Camilo. No llegó a 1960.
...quien ha seguido como un carnero
el monorritmo de la campana
y la voz del pastor
tiene que disponerse a morir
con el solo relumbre del cuchillo.
Dar palo: ¿una tradicion cubana?
Los tipos, es decir, los polis, están armados con los mismos palos «yumas» --dice el Coronel. Palos. Es la nomenclatura usual cubana para referirse a los bastones de la policía. Que son de alta velocidad, agrega el Coronel. Y dice que él se opuso a esto (el uso de los bastones de alta velocidad) en diversas asambleas del MinInt (el Ministerio del Interior). Dice que no tenía visión de futuro. Y hay que entenderlo: era un veterano revolucionario que asimilaba con mucho esfuerzo peretenecer a una policía armada de estacas, porque pertenecer al MinInt no era otra cosa que la policía de sustitución. Terminada la batalla de las ideas, empezaron con la gracia de los spray y jodiendo la capa de ozono que aplicaron que yo sepa una vez graciosamente a unas viejas en una cola y luego había que seguir en el negocio de reprimir. Un alto funcionario cubano que se llama Fidel Castro dijo alguna vez que los chinos en Tien AnMen no sabían reprimir, así que los cubanos comenzaron a armarse y la Brigada Especial se vistió de azul, que debe ser el color internacional de la policía. Pero debió preocuparnos. La policía de Batista también era azul. Luego alguien tuvo la idea de ponerlos a efectuar sus recorridos con perros. Ahora dan esa tónica tan agradable por las noches de ciudad tomada y se mueven en camiones con capotas comando y las fuerzas de policía de infantería siempre en grupos de a cuatro. Todos con los palos yumas. Ah, yuma es la nomenclatura usual cubana para referirse a los norteamericanos.
El Che Guevara estuvo una vez en TV largas horas explicando su preferencia por las pistolas. Eso fue en 1959. No le gustaban los palos al argentino.
El alto nivel de alcoholismo que según el Coronel existe ahora en esas fuerzas. Y, agrega, no basta con decir que fueron reclutas los que dispararon a mansalva sobre la gente en Cojímar. ¿Reclutas al mando de quién? ¿O en Cuba los reclutas actúan por generación espontánea? Deber recórdarseles que centenares de estos reclutas fueron castigados al término de la Segunda Guerra Mundial por crímenes de guerra y sus jefes despachados en la horca.
Lo más importante del mundo es el SUV y luego probablemente Dios. El SUV es el Sistema Único de Vigilancia y rige el trabajo de las fuerzas policiacas cubanas y el Coronel dice que en la doctrina policiaca cubana se proclama que el SUV, en efecto, es lo más importante y por eso él piensa que el SUV puede ser comparable con Dios o con el Big Bang! ¿Y con los pozos de petróleo de Bakú, para citar otra posibilidad? Quizá, dice el Coronel. Ante cualquier situación anormal, se explica en la doctrina SUV, uno debe comunicarse con las autoridades.
Las situaciones anormales también pueden servir para normar otra cosa. Algo tan importante como es los golpes. ¿Cuándo se debe dar o no dar palo? El MinInt tiene su doctrina para operadores de bastones de alta velocidad o cualquier otro objeto contundente. Ella determina que se puede dar palo ante cualquier «situación anormal». El Minint dice que se puede hacer uso de la fuerza, golpear, ante cualquier actitud provocativa. La violencia es la fundamentación jurídica de las bestias y es el síntoma de que se acabó. Pero estas dos últimas afirmciones, dice el Coronel, no se hallan en la doctrina oficial. ¿Qué cosa es una actitud provocativa para uno de estos infelices policías cazados con lazos en las provincias orientales? En una época, hacia principios de los 70, se decía que no se podía golpear a los ciudadanos bajo ningún concepto y que había que reducir a la obediencia mediante la capacidad técnica: judo o varios hombres, bueno, hubo una vez que los tripulantes de un patrullero pidieron permiso para aplicar una «334», es decir, reducir a golpes a unos malhechores, y en realidad se las aplicaron a ellos, la susodicha 334, y hubo otras veces en que se les fue de las manos el uso de unos sprays de gases paralizantes sobre bulliciosas ancianitas en colas.
El nivel de alcoholismo: a lo mejor es justo lo que estamos haciendo pero cómo lo estamos haciendo, cómo lo estamos imponiendo...
Conozco lo suficiente las FAR y el MinInt para saber que esos hombres reciben la orden de tirar: tírenles, les dice el Mando. Nadie en Cuba abre fuego a mansalva sobre una embarcación o sobre un grupo de personas si no tiene la orden. Y no es porque luego digan que es un crímen tirarle a una embarcación en la que iban mujeres y niños, o aunque fueran solo hombres. Estos combatientes, tan aguerridos, fueron implacables a la hora de juzgar y ejecutar a los criminales de guerra batistianos y exigieron con fiereza que fueran fusilados. Cuántos niños y adolescentes han sido baleados ya por las actuales autoridades cubanas. ¿Quién cobró la vida de más menores de edad, Machado, Batista, o quién? El teniente Calley de Mi-Lay fue visto aquí como la representación del diablo y qué hacemos ahora con nuestros oficiales no tan publicitados pero responsables directos de acciones semejantes y en su propio patio.
El desfile prometía. El del 1 de mayo de 1991. Estaban fabricando aquel aparatón, que era un ensamblaje de bicicletas, en la cual quedaba una en punta, la bicicleta mayor, que se sujetaba por medio de una suete de adocenamiento de tubos a otras cuatro bicletas que servirían para acarrear y sostener en un firme equilibrio a la puntera, la mayor, que sería desde luego en la que iría, pedaleando en falso, nuestro Comandante en Jefe, que abriría así la marcha de la clase obrera cubana en tan señalada fecha, sonriente y aguerrido e impulsado por cuatro de sus más bravíos escoltas que pedalearían en rigor de un extremo a otro de la Plaza de la Revolución. Al final, desistió. Hizo la breve caminata a pie. Y luego, rápidamnte, hacia el Mercedez. Lo que ocurre es que no quiere trato con los ciclos. Desde el 7 u 8 de diciembre de 1942, cuando se partió la nariz en su competencia de chocar con bicicletas contra los muros del colegio Belén y tuvo la nariz vendada durante una quincena, tomó esa adversión. Cada vez que se pasa la mano sobre esa nariz de tabique quebrado ahora emblemática de su personalidad, se acuerda. De que las bicis son una mierda. Y traicioneras. Sobre todo, cuesta abajo.
Pocos conocieron de ese empeño suyo por desfilar en bicicleta pero lo que si resultó una sorpresa para los últimos participantes del desfile fue observar cómo emergían desde los sótanos del Palacio de la Revolución un centenar de carros de combate que se retiraban en fomación luego de cumplir su misión de darle protección al Comandante. El síndrome de Bucarest, el síndrome del último discurso de Ceasescu, cuando las masas pasaron de los débiles aplausos al abucheo y de ahí al derrocamiento del gobierno. Excelente lección que recibió Fidel Castro. No hay que volverse a arriesgar en la Plaza de la Revolución pronunciando esos interminbles discursos.
Ellos se prepararon para la guerra del pueblo. No obstante los acontecimientos prepararon otro destino. La guerra contra el pueblo. El Regimiento Plaza desfila bajo las mantas del camuflage al fondo de la plaza.. El problema deja de ser politico para ser espiritual. Se agota politicamente.
El proceso se tuerce probablemente tan temprano como 1963, cuando Fidel Castro se da cuenta que tiene a la URSS. Cuba es inexpugnable a partir de entonces. Aqui es cuando perdemos. Cuando perdimos. No tiene ni oposicion internacional. Aceptemos la realidad. Seguimos entonces a un líder de cualidades excepcionales. El caudillo. Parece que teníamos que caer en sus manos para salirnos de la isla. El sentimiento nacional secexacerbó. Puede ser ridículo. Pero ocurrió de esa manera. Cuando viene el derrumbe del campo socialista, pues lo que tenemos es un regimen que comienza a darse cuenta que su guerra es adentro.
...el bien y el mal no eran privativos exclusivamente de un partido o de un pueblo... Pero lo importante, en estos momentos y siempre, es saber de qué lado está el porcentaje más elevado de mal.
Marguerite Yourcenar
Lo jodido es cuando a estas pretendidas vanguardias se les descubre el crimen, lo primero que uno se plantea es quién designa a la vanguardia. La vanguardia como tal. Fidel Castro argumenta muy bien su eleccion a partir de su historia y de que ha sabido conducir al pueblo. Hoy sabemos que eso no es exacto. Nosotros no estamos arriba y no somos uno de esos verdugos de puro milagro. Hoy cualquiera de nosotros fuera un sicario. Lo tuviera comprometido hasta los tuétanos..
Jruschov, probablemente justificándolo, o porque se propuso entenderlo --no se ofendan: es la visión de un revolucionario sobre otro-- dijo que Stalin actuaba convencido de una idea pero que en la consecusión de esta idea había cometido miles (millones es la última cifra) de asesinatos y esto era lo que lo convertía en un personaje trágico. Una tragedia todo. Es precisamente lo jodido de nuestra empresa, lo tortuoso que nos resulta el personaje llamado Fidel Castro, porque si alguien ha sido veleidoso en cuanto a la ideología, ha sido él, y sus crímenes ya son también incontables. ¿O se quiere rebasar deliberadamente una frontera?
La ecuación final es que no puedes hacer una revolución de miras sociales con el único objetivo de alcanzar el poder y retenerlo. Por aquí hay una idea que es importante y que hay que profundizar. Porque al final lo que tienes es un boomerang. Un boomerang. Es preferible la acción descarnada de un Trujillo ¿no? Un Somoza. Son personalidades históricas mucho más complacientes. No se ocultan para embarrarse de sangre. Pero estos faraones comunistas, oh Dios, qué tipos más complicados.
El diseño sovietico de la represion favorece la supervivencia. No es conveniente matar a nadie. Mantener vivos a los presos. Las esposas de los prisioneros son ejemplos que duran hasta 25 años. Las viudas se casan en dos o tres anños. Pero el tipo preso es un problema para toda la familia. Y dura mucho. Y esta concepción es lo que hace de difícil comprensión a veces una cierta tendencia a la masacre que proyecta el Comandante. Las compensaciones de las que tanto se habla fuera de Cuba y que se proyectan para la caída del régimen. El rescate de las propiedades. Pero ¿cuánto vale un mes en presidio? ¿Cuánto un hermano fusilado? Claro que se debió matar solo en casos extremos, según la asesoría soviética. Es lo científico. Una visita cada dos meses a presidio y el pariente destruido allá adentro. "Nada puede contra el instinto de conservación amenazado", dijo Martí.
Al final ya ganó. Ya no paga. Pero ya le entra un tren. Ganó pero perdió. La nomenclatura no sabe lo que se pierde. Lo que se está perdiendo,. ¿Quién es el único que realmente le pone trabas a su bienestar? Fidel Castro. Que le pregunten a todos ellos o que se vean el ejemplo del campo socialista...
Y al final el eterno problema del embargo, que debía responder a una sola filosofia: solo levantarlo si es a favor de la libertad en Cuba. Paso por paso. Lo que no puede hacerse es nada a favor de Fidel Castro. No pueden reproducir lo mismo que hicieron los sovieticos. El gran negocio de los americanos en America Latina es la democracia. ¿O van a hacer lo mismo que los sovieticos? Lo cierto es que los Estados Unidos no es un imperio. ¿Y cómo se va a obligar a los Estafos Unidos a imponer su voluntad? Los soviets tienen una deuda con Cuba porque ayudaron a remachar las cadenas. Pero Fidel está buscando sus nuevos socios. Los soviets se llevaron en 1992 la brigada de combate dislocada en Cuba igual que retiraron los cohetes nucleares 30 años antes. Sin aviso previo. Esto demuestra que el servicio exterior sovietico siempre valorño adecuadamente al personaje y que los norteamericanos reguarmente lo respetan más.
Lo que va quedando de su parte de todas maneras es un sentido pragmatico. Aceptar cualquier cosa con tal de estar.
Ya verán la cantidad de piruetas que aún nos va a ofrecer.
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[Si] hemos llegado a ese punto en nuestra cultura desesperada en que debemos asesinar niños, no importa por qué razón o de qué color, entonces no mereceremos sobrevivir y probablemente no sobreviviremos.
William Faulkner
¿Quién dió la orden.? ¿Por qúe no se innvestiga hasta la saciedad y se hace un juicio ejemplarizante y que todo quede tan esclarecido como en la famosa «Causa No. 1» a resultas de la cual fueron fusilados generales y coroneles? ¿Por qué unos militares sí y otros no? Lo que está ocurriendo por lo pronto, ahora mismo, es que los militares cubanos se hallan ligados a una dictadura de asesinos. Están manchando el uniforme. Repito: ¿a cuántos niños asesinó Batista? No hay ya ideología ni sistema de gobierno que justifique estas masacres. Una muchacha que merecería un cuento de Guillermo Cabrera Infante en Así en la en paz como en la guerra y la fotografía de aquel niño muerto en la discriminación de un bombardeo de Batista. Que se miren en un espejo todos los que aceptaron integrar las brigadas de acción rápida. Vean lo que pasó en Cojímar. El expediente es callar o manipular a la gente. Una revolución que comenzó sus días reivindicando su derecho a fusilar a criminales de guerra... ustedes, diganme con sinceridad qué crímenes de la historia de Cuba son más monstruosos que éstos, que estas historias de los niños asesinados semanalmente porque salen a robarse unos plátanos, o la acción de Cojímar o la masacre de Canímar. La desgracia de nuestro país es que no es el edulcurado programa de CNN. Nuestro gobernante nos permitía vivir bajo el sólido principio de que no le iban a tirar al pueblo. Pues ya lo están haciendo, y la respuesta aún es nula. Los cuentos que corren son terroríficos: después de la tragedia del remolcador «13 de Marzo» se sabe que hay una mujer llamada María Victoria a la que no le cabe un sedante más. Y Radio Martí interferido sabe Dios a qué costo. Siguen gastando en represión lo que no compran en aspirinas
El asunto es simple. ¿Cómo pueden hacer creer que tres remolcadores ejecuten esa suerte de operación militar y no se haga con conocimiento de la jefatura... y que digan que no tenían comunicación... entre ellos... y por qué uno de los remolcadores de persecusión se quitó a la salida del puerto y por qué embistió después...?
Nadie se va a ningún lado en un barco con una vía de agua, como dicen en Granma que estos infelices hicieron. Desde el mismo muelle. Salieron cómodos. Y allí iban no menos de 10 marineros. Y las grifin no salen con mar fuerza 3. Así pues ¿cómo este remolcador iba a salir con fuerza 2-3 y con una vía de agua de 7 cms, como dicen en Granma?: se hunde de todas maneras. Se desbrea. Dicen que estaba acabado de reparar. Mas un remolcador no se puede ir en campana por el lastre que lleva. A este lo dividieron al medio por la popa, como con un cuchillo. El lastre ese se llama cochinito o hierro dulce. Se desbrea porque está al sol y al sereno. Pero nuestro esforzado remolcador hizo 7 millas en 45 minutos pese al hostigamiento y los bandazos que estaba recibiendo --¡eso es velocidad!-- y cómo va a ser un ataúd flotante un barco que supuestamente está haciendo agua, lo están bombardeando con agua y pese a todo es capaz de navegar, raúdo, 7 millas en 45 minutos, y no se hunde hasta que lo embisten.
Del 15 de mayo al 15 de agosto ese mar es un plato y tiene que haber un ciclón o un anticiclón para que haya la fuerza de mar declarada en la nota oficial. Y hubo supervivientes que estuvieron nadando hasta 1 hora, hasta que arribó la griffin. ¿Cuándo le avisaron a la grifin? Nunca sabremos cuando le avisaron.
Para ser inocentes, las autoridades están actuando de una forma excesivamente vergonzosa. Lo único que se está pidiendo es justicia y no un cuestionamiento ya no de la obra revolucionaria si no tan siquiera de la política cubanas actual. Nadie está poniendo en tela de juicio (para poner ejemplos) el sistema educacional o de salud pública. La resistencia del gobierno a investigar y castigar a los culpables sólo puede ser explicada por un interés en encubrir a los ejecutores. Pero ninguna obra de ninguna especie puede ser defendida de esta manera y cobrar la vida de niños.
Incluso, aceptando a duras penas la tesis del accidente, ¿no sería adecuado celebrar el juicio tal y como cuando se hace por accidentes de tránsito o de trenes? ¿Estaría ebrio uno de los patrones? Puede ser una posibilidad. Pero cómo va a producirse un accidente con tripulaciones acostumbradas a lidiar con enormes cargueros y buques tanque...
Cuando el derribo del Jumbo 747 de KAL costó la vida de 264 inocentes y ante la vista de aquella masacre (años después se ha sabido que en la cabina sólo acertaron a creer que tenían una pérdida de presión y no que estaban siendo derribados por misiles aire-aire disparados por, se supone, 8 interceptores soviéticos) los cubanos jugaron en ONU uno de sus papeles favoritos: la de interlocutores de aquellos bárbaros eslavos ante el mundo occidental y declararon su convencimiento de que la URSS sólo podía haber ordenado ese derribo por que no sabían de las víctimas inocentes y no porque sobrevolaran zonas de seguridad. Bien, Comandante, ¿y ahora qué hacemos con este monstruoso crímen ocurrido en el propio patio?
Lo único que se está pidiendo es justicia, que esta prevalezca y que los culpables del crímen, porque lo se cometió fue un crímen, sean ejemplarmente castigados. O que se aclaren los hechos de forma nítida y convincente. Si es cierto, no habrá reparos en presentar a víctimas y victimarios ante la opinión pública y que los hechos sean limpiamente juzgados. Mientras esto no ocurra, no habrá historia ni legado de mártires que justifique ninguna acción del actual gobierno cubano. Ni la tuya, Fidel Castro. El legado de ningún mártir puede dictar que una madre con un bebito de 3 meses en los brazos sea bombardeada a escasos metros de distancia con un chorro de agua a presión. Ustedes se cansan de corear su slogan favorito de que ellos hoy hubieran sido como nosotros, refiriéndose a los combatientes muertos de la Revolución Cubana. Pues es en nombre de esa memoria que los veteranos revolucionarios cubanos que aún hoy se mantienen en el poder debían actuar. Si queremos salvar de la ignominia a la legión gloriosa de nuestros mártires, hay que actuar. Me es muy difícil la visión de un Martí, un Gómez, o un Mella, participando o aprobando un operativo de esta índole. En nombre de ellos, de Frank País, de Camilo Cienfuegos y de Abel Santamaría y de Boris Luis Santacoloma que debe hacerse justicia y esta tiene que alcanzar hasta a los que han querido escamotear los verdaderos hechos con esas notas farisaicas de los periódicos. Todas las banderas deben ser arriadas hasta el momento supremo en que se haga justicia. El gobierno cubano tiene aún la palabra. El tribunal del pueblo cubano todavía la está esperando.
Ahora los tenemos muertos por nosotros mismos. Nadie ha venido del extranjero y ha colocado una bomba en ningún sitio. Ha sido aquí, en nuestra tierra, en nuestros mares. ¿Dónde las presurosas declaraciones de nuestros intelectuales y de nuestra arrogante cancillería, siempre dispuestos a condenar masacres perpetradas a cientos y miles de kilómetros de distancia? My Lai. ¿Cuál es el nombre de nuestro William Caley? ¿Cúal es su rostro? ¿Quién es ese hombre al que en días reciente llamaban «El Héroe» en las oficinas de Terminales Mambisas? ¿Quién es el «Juan» al que un viejo amigo pedía que no lo chorreara puesto que tenía su hijo en los brazos? Que saquen el barco. Que entreguen los cadáveres. Es mentira de los oficiales del Ministerio del Interior que la profundidad impida sacar el viejo remolcador. Está a menos de 20 brazas, aún en la plataforma insular. Es mentira de Fidel Castro que no hayan almacenado una veintena de cadáveres de las víctimas en el Instituto de Medicina Legal.
Los pilotos de Batista fueron juzgado dos veces... ¿Se trataba del poder o de la justicia?
¿Está encubriendo el gobierno cubano a un bando de asesinos? Tiene una sóla solución para demostrar lo contrario: la presentación pública de todas las evidencias, las declaraciones de todos los testigos, la confrontación de todos los testimonios. Así que un bebito de tres meses arrebatado de las manos de su madre y expelido hacia el agua por una tropa revolucionaria. Bueno, todos ustedes que firmaron en las brigadas, aténganse a las consecuencias.
Disfrutemos por lo pronto de uno de esos espléndidos sueltos de Granma, que según el calificativo de Fidel Castro es «un periódico que nunca miente». La noticia que contuvo el aliento de un pueblo y que probablemente haya cambiado el destino de su historia. Es el 14 de julio de 1994.
Zozobró remolcador robado por elementos antisociales
Aproximadamente a las 03:00 horas de la madrugada de ayer, elementos antisociales sustrajeron por la fuerza del puerto de La Habana el remolcador "13 de Marzo", perteneciente a la Terminal Mambisa de Occidente, con el fin de abandonar ilegalmente el país.
En su huida la embarcación zozobró, aproximadamente a 7 millas de la costa, siendo rescatados por embarcaciones estatales y de Tropas Guardafronteras 31 personas: 20 hombres, 5 mujeres y 6 menores de edad, existiendo un indeterminado número de desaparecidos.
Este irresponsable hecho de piratería promovido y estimulado por las radios contrarrevolucionarias, los elementos más reacconarios de la gusanera en Miami y por los consabidos incumplimientos de los acuerdos migratorios del gobierno de Estados Unidos, ha provocado este desagradable incidente que contrinúa siendo investigado por las autoridades competentes.
Dos días después tenemos un Granma de actitud más sosegada. Mantiene el carácter admonitorio. Pero empieza la tónica oficial de exculpación. Es el 16 de julio.
Nota del Ministerio del Interior
En las investigaciones realizadas por las autoridades competentes en relación con el hecho ocurrido en horas de la madrugada del pasado 13 de julio, donde se hundiera a 7 millas al norte de la Bahía de La Habana el remolcador "13 de Marzo" de la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte, se ha podido conocer que el naufragio tuvo lugar al producirse una colisión entre esta embarcación y otro remolcador de esta misma entidad que trataba de darle alcance.
El remolcador "13 de Marzo" había sido abordado por un grupo de personas, en el muelle donde se encontraba atracado. Los cabecillas del grupo que trataban de salir ilegalmente del país inutilizaron medios de comunicación de las instalaciones de la empresa radicadas en ese lugar, antes de ocupar la embarcación.
Este medio naval estaba notificado con una avería que propiciaba una vía de agua, lo que era conocido por los autores directos del plan, que aún así, de forma irresponsable, no repararon en consumar el hecho.
Para tratar de obstaculizar la acción del robo, tres embarcaciones del MITRANS intentaron interceptarlo, y en las maniobras que ejecutaron para cumplir este objetivo se produjo el lamentable accidente que hizo naufragar el barco.
En las proximidades del área se encontraban dos unidades de Tropas Guardafronteras en misiones de patrulla, que de inmediato acudieron en auxilio de los náufragos, incorporándose también a las labores de rescate las tres embarcaciones del MITRANS.
Dadas las condiciones de navegación y la fuerza del mar (Fuerza 3) en esas primeras horas de la madrugada, sólo pudieron ser rescatadas 31 personas vivas, quienes fueron trasladadas a tierra firme y atendidas médicamente. El resto de las personas que integraban el grupo desapareció. El principal cabecilla está preso.
Este lamentable incidente demuestra una vez más cómo elementos inescrupulosos arriesgaron la vida de numerosas personas, entre ellas mujeres y niños, en su afán de consumar su deseo de emigrar ilegalmente de nuestro país y ser recibidos como héroes en Estados Unidos, cuyas autoridades, como es conocido, no les conceden visas para viajar normalmente.
Pocos días después se produce el secuestro de una de las pequeñas embarcaciones de transporte público que cruzan la bahía de La Habana --la lanchita de Regla--; ocurre en la mañana del martes 26 de julio y el lanzamiento de gente al agua nos presentan a una tremebunda contrarevolución. Ya esto parece que va a terminar como un chiste. Si no hubiera tanta sangre de por medio, lo parecería... ¡un chiste! La mano de Fidel Castro está detrás de todo esto, señores. Yo conozco su sentido del humor. Es ese. Respondan o no a una maniobra de propaganda cubana, el caso es que estos aguerridos viajeros de la lancha de Regla sí lograron su objetivo... gracias a los niños del remolcador... y las griffin por ahora no tiraron. El año anterior, después de la sublevación de Cojímar, ocurrió igual: la temporada de caza fue suspendida. Civiles en veda.
De cualquier manera, piensa uno, las autoridades fidelistas lo único que harían sería adelantar unos trámites jurídicos, porque de algo pueden estar seguro y es que van a ser juzgados. Una sola cosa podrá hacer olvidar esta masacre y será la ejecución de masacres mayores. Ya nadie habla de Cojímar.
There is a deep symbolic meaning to the massacre of the ex-Czar, his familiy and staff.
Just as liberty has its great historic days--the battles of Lexington and Concord, the
storming of Bastille--so does totalitarianism. The manner in which the massacre was
prepared and carried out, at first denied and then justified, has something uniquely
odious about it, something that radically distinguishes it from the previous acts of
regicide and brands it as a prelude to 20th-century mass murder.
Richard Pipes
Hay algo odioso y discriminatorio en este párrafo de Granma del sábado 23 de julio de 1994 en que se dice que: «En esta ya larga lucha hemos tenido que lamentar crímenes como el de Tarará, donde fueron masacrados cuatro valiosos jóvenes cubanos asesinados a mansalva por elementos inescrupulosos». Nunca se le hubiese aceptado a Batista que invocara las bajas sufridas en Moncada para luego hundir un barco con 23 niños a bordo. Buscar otros ejemplos...
Bien esperemos por la quinta o séptima declaración que probablemente se acerquen a la verdad. Esa declaración de las víctimas es la única que no ha variado desde el principio, las de la prensa cubana sí ha tenido variaciones.
Crímenes de este tipo sólo son posibles en poderes que se predestinan así mismos como eternos. Los excesos de palacio también. El juego democrático les paralizaría las manos. Hay que entenderlos de alguna manera. Es como si una isla del feudalismo llegara ahora a nosotros y no hubiera forma de decirle al duque que bajara el látigo y a su verdugo que se fuera a labrar el campo. Están totalmemnte desfazados en el tiempo.
Se llama María Victoria García Suárez, tiene 28 años de edad. Ha sobrevivido para contar esta historia.
Trascurren las 9 y 20 de la mañana del día 27 de julio de 1994. Ella se halla en la habitación, que sirve de dormitorio usual para sus padres. Habla con su padre. Graban la conversación.
--Han transcurrido 15 días del lastimero acontecimiento. Ante todo, mi hija, ¿cómo te sientes?
--Bien.
--¿Te hallas bajo algún tipo de tratamiento facultativo?
--No.
--¿Te consideras apta para esta encomienda de narrar, diríamos, una cosa tan triste y desagradable?
--Sí.
--¿Existe sobre tí alguna presión ejercida a la hora de regalarnos este testimonio para la historia?
--No.
--Entonces, comencemos. ¿Tu familia, digamos, padre, otros hermanos, conocían de esta decisión tuya de marcharte del país?
--No.
--¿Por qué no?
--Bueno, porque eso era una cosa muy seria y no se podía divulgar. Para que nos saliera bien.
--Cuéntanos lo sucedido en las proximidades del Morro.
--A la salida del Morro me... yo noto que somos perseguidos por una... un remolcador y entonces seguimos... seguimos avanzando ¿no? Y él sigue atrás de nosotros. Después se une otro remolcador y seguimos avanzando y se nos pegan por al lado. Entonces se nos pegan y nos empiezan a echar agua. Chorros de agua a presión. Los dos remolcadores. Después más alante se une otro remolcador más. Y teníamos uno a cada lado y otro por detrás. Los tres remolcadores nos echaban chorros de agua a los niños y las mujeres que estábamos afuera. Después, el remolcador que iba detrás se nos pega por atrás y monta la proa en la popa de nosotros y la parte. Nosotros le decimos que... que no nos hagan... no tiren más agua, que... que paren, que hay niños, que los iban a matar y ellos no, no entendieron de que habían niños y siguieron echándonos agua y dándonos golpes. Nos daban golpes por los lados. Entonces nosotros les... le gritamos a un muchacho que estaba parado en un remolcador, le gritábamos, Jabao, no tires, no tires más agua, que hay niños, los vas a matar y él se reía y decía que, ¡que se mueran! Él no entendía. Entonces estaban echando chorros de agua por el remolcador que estaba detrás. Quería que entrara el chorro de agua para dentro del cuarto de máquinas y ahí cierran la puerta. Yo oigo que dicen ¡Cierren la puerta! Yo no la veo porque delante de mí hay más personas. Entonces pero sí oí de que cerraron la puerta. Después vemos que no tenemos otra salida. Nosotros nos... gritábamos, nos rendíamos. Que nos dejaran, que nos rendíamos, que íbamos a virar para atrás. Y ellos insistieron. Siguieron echando chorros de agua y dándonos golpes. Después, paramos la máquina porque ya veíamos que no teníamos otra alternativa, que teníamos que parar. Entonces se lo decimos, Mira, paramos, vamos a virar patrás, nos rendimos, vamos a virar. Ya habíamos parado la máquina. Y ellos siguieron dándonos golpes. Ellos no entendieron de que nosotros habíamos parado. Entonces después, el que estaba por el lado, por el lado derecho, le da un golpe y lo vira. Ahí es donde se hunde el remolcador de nosotros.
--El... El oficial instructor que atiende el caso manifiesta que los hechos no fueron precisamente como tú lo relatas. Cuenta... eh... con otras versiones provenientes de fuentes que estuvieron junto a tí en esos amargos instantes. Entre otras cosas expresa: "que el 13 de Marzo embistió a un Polargo interpuesto causándose a sí mismo una grieta en proa, que ocasionó una entrada de agua. También él considera que ustedes no resultaron abandonados en momento alguno. Las naves agresoras permanecieron allí hasta la llegada de las lanchas guardafronteras. Afirma que los tres remolcadores no estaban en condiciones de socorrerlos porque su escasa tripulación de tres personas podían ser víctimas de la agresión de ustedes al abordarlos. Reitera que los chorros de agua tenían por destino apagar el motor de la embarcación y no iban dirigidos precisamente hacia los cuerpos de las personas en cubierta... ¿Qué me puedes decir de estas cosas que me ha dicho a mí el instructor... y que tu no las sabes?
--Bueno, el problema es de que nosotros no podemos embestir a otro remolcador porque nosotros somos de madera y teníamos la de perder. Eso era lógico. Nosotros lo que seguimos avanzando para que ellos se quiten del medio porque ellos sabían que éramos de madera. Si nosotros nos metemos en el medio de ellos, íbamos a perder. Yo creo que ellos no querían perder la... la embarcación ni tampoco que hubiesen pérdidas... pérdidas humanas... Pero ya nosotros al ver de que ellos... el objetivo de ellos era eh hundirnos... porque si ellos querían, eh vaya, detener la embarcación o llevarnos de nuevo a la bahía y... y detenernos, ellos lo hubieran hecho desde el primer momento porque ellos tenían... tienen más capacidad, tienen más potencia que nosotros... para eso... pero nosotros en ningún momento los embestimos a ellos. Ellos son los que nos embisten a nosotros, dándonos golpes.
--Es decir que la entrada de agua que él supone que ha sido originada por la embestida del 13 de Marzo al Polargo delantero, esa entrada de agua no fue por eso.
--No.
--Es decir, especificamente esa entrada de agua por qué fue...
--Eso fue por los golpes que nos daban ellos.
--¿Los golpes se los daban por, por, por a babor a estribor... eh, o por atrás?
--Por todos los lados nos nos daban golpes.
--¿Con la proa... con la proa.
--Con la proa de ellos.
--De ellos.
--Ajá. Pero, bueno, el golpe mayor fue el de por atrás que fue cuando partió toda la popa de nosotros. Y el. Y el otro golpe que fue el que, el que nos, nos hundió, que nos viró, por la parte derecha.
--Ven acá, eh ese golpe dado por eh por la parte de popa, por la parte de atrás eh del 13 de Marzo embestido con... con un Polargo ¿no? eh... por poco a tí te... eso... eso te hace perder la vida. ¿Tú te hallabas en qué lado de la cubierta? ¿Eh? ¿En popa o en proa?
--Yo me hallaba en popa. En popa de espaldas al remolcador que nos, que nos golpeó. Quiero decir que detrás de mí no había protección ninguna. Que si él hubiera adelantado un poquito más la proa me hubiera cogido a mí y me hubiera dado. Porque estaba eh... de espaldas a ellos.
--¿Tú, tú estabas sola o estabas con... con Juan Mario?
--Estaba con Juan... Juan Mario.
--¿Juan Mario lo tenías suelto o...?
--No, yo lo tenía... agarrado a un... a un tubo que había ahí en el medio de.
--¿Con qué lo tenías agarrado?
--Él. Él se agarraba del tubo y yo lo protegía. Aguantándolo.
--¿No... No utilizaste ningún tipo de cuerda para amarrarlo ni nada de eso?
--No. Yo lo aguantaba. Lo protegía con mi cuerpo.
--Lo protegías con tu cuerpo Y entonces, ven acá, ¿los chorros de agua hacia dónde te daban?
--Me daban en la espalda, que eran fuertísimos, porque parecían latigazos, que me dejó hasta marcas, esos morados.
--Esos morados. Sí, ¿esos morados que yo te ví eran de los chorros de agua?
--Sí.
--Porque estabas toda llena de...
--Si, eran de los chorros de agua que me daban en la misma espalda. Incluso, me bajó los pantalones y me subía el pullover.
--Es decir, que te desnudaron allí.
--Sí porque eran directamente a mí. El chorro de agua me daba directamente a mí.
--A tí y a las demás personas que estaban allí.
--A las demás personas también.
--Tú... él dice... también el instructor me dice, ¿no?, de que ustedes no resultaron nunca abandonados por las naves, en este caso por las agresoras. ¿Qué hay de cierto en eso?
--Nosotros.
--Que estas naves permanecieron ahí hasta que llegaron las lanchas Guardafronteras.
--Ellas... Ellas se fueron. Cuando llegaron las Grifin, ellas se fueron. Ellas no nos rescataron en ningún momento porque si su propósito era hundirnos no podían rescatarnos. Aparte, eso se nota porque ellos llegaron vacías al puerto. Ellos no llegaron con ningún sobreviviente.
--Pero bueno, es decir, cuando ya ustedes se están ahogando, porque hay que aclarar bien esta parte, ¿no? ¿Ustedes no estaban solos ahí, los remolcadores seguían ahí? ¿Estaban ahí junto a ustedes o se habían alejado o...cómo es la cosa?
--Ellos estaban ahí, hasta que llegaron las Grifin.
--¿Y ustedes estaban ahogándose?
--Sí. Nosotros. Ellos nos vieron que nosotros estábamos ahí. Eh, tratando de salvarnos.
--Y no los salvaban.
--No. Si ellos lo que hacían era mover el agua para que nosotros nos hundiéramos porque el oleaje que había de ellos mismos, hecho por ellos, al mover las máquinas, no nos dejaba estar a flote. Lo que hacía era taparnos más la cabeza, hundirnos más.
--Es decir, que... que lo que hacían era rondar, darles vueltas alrededor de ustedes para formar un torbellino...
--Ajá.
--De manera que el mar se los tragase. ¿No?
--Ajá.
--¿Es lo que tú consideras?
--Exacto.
--¿Eh?
--Sí.
--¿Dime si estoy equivocado.
--No. Así mismo, así mismo. Porque ellos no... Ellos lo que hacían era mover el agua. Mover el agua para que nosotros nos hundiéramos.
--Yo. Yo, eh vaya, eh... me han dicho algunos expertos en esto que estos remolcadores tienen unas propelas por los laterales también.
--Sí, ellos botan agua por los lados.
--Exacto. Bueno. Eh... El instructor también afirma que los tres remolcadores no estaban en condiciones de socorrerlos a ustedes. Explícame eso. Porque él me dice eso, que solamente tenían tres tripulantes. ¿Tú pudiste ver alguna persona encima de esos remolcadores?
--Sí, yo ví... Yo ví algunas personas. Al mismo Jabao ese que nosotros le gritábamos, que él se... se puso... se paró para que nosotros lo viéramos. O él vernos a nosotros. Yo sé que nosotros lo vimos. Y fue cuando le gritamos que habían niños, que los iba a matar. Ellos pudieron socorrernos. Ya después que estábamos ahí.
--Eh. Ven acá, mira. Oye, hay una cosa que. Que todavía no Que yo quiero que tú la reafirmes o que tú des tu... porque, bueno, hace 15 días de esto y lo que me expresaste el primer día pienso que me lo estás repitiendo ahora de nuevo. Es decir que es la misma cosa. Por eso, bueno, que yo te doy tremendo crédito.a lo que me estás diciendo. El instructor reitera que los chorros de agua tenían por destino apagar el motor. Yo te pregunto: ¿el motor de esta embarcación estaba expuesto, es decir, al aire, o estaba protegido por algo?
--Estaba protegido por el cuarto.
--¿Y realmente a dónde iban a parar esos chorros de agua?
--A nosotros. A las personas que estábamos afuera.
--¿Y me dijiste que iba a... que tuvieron que cerrar las puertas del cuarto de máquinas, porque tambien...?
--Sí, porque ellos eh... eran los tres remolcadores que estaban echando agua y entonces nosotros estábamos expuestos al... a los chorros de agua. El motor, no. Porque estaba cubierto por el cuarto de máquinas ¿no? Estaba protegido. Pero, bueno, el chorro de agua era... eh... estaba dirigido hacia nosotros. Claro, pero, siempre hay una entrada. Pa que entre pal cuarto de máquinas. Encima de eso, eh, como ya habían partido la popa de nosotros, la estaba entrando agua a la embarcación.
--Ven acá. Esa mujer que tú me hablaste, que tenía un niño en brazos ¿qué le pasó con los chorros de agua? Esa parte, creo que me lo dijiste ¿no? La mujer que tenía un niño en brazos y los chorros de agua
--Era.
--¿Qué pasó con un chorro de agua y ese niño?
--Era... Era un hombre el que estaba al lado mío
--Ah, un hombre.
--Un hombre, que... Él tenía una niña. Chiquita. Como de 3 ó 4 años. Y la niña gritaba mucho. Y entonces él se la enseñaba y la paraba. Pero yo creo que esa niña no sobrevivió porque los chorros de agua estaban ahí y ahí y ahí, que yo creo que, yo no sé si se la llevó, pero es lo más lógico porque él enseñaba mucho la niña y ellos no entendían, seguían con los chorros de agua. Y a mí me parece que en un momento de esos, el agua se la llevó.
--Eh... Ven acá. En. Hace un rato expresabas ¿no? De que ustedes se rendían. Se rindieron ¿no?
--Sí.
--¿Cómo? ¿Cómo fue? ¿Ustedes... cómo ustedes manifestaron su rendición a...?
--Bueno, nosotros le enseñábamos los niños y le decíamos que... que nos iban a matar los niños, que habían niños y mujeres que... que no echaran los chorros de agua que eso nos iba a matar los niños. Entonces los niños eh... empezaron a randirse y les gritaban: Nos rendimos, nos rendimos. Vamos a virar para atrás. Vamos a virar para atrás. Eh... No nos echen más agua. Nos van a hundir. Nos van a matar.
--¿Y ustedes recibieron eh... mediante ese llamado, compasión.
--Nada.
--Diriamos compasión ante la súplica. Que ya eso era una súplica. Esa rendición de ustedes era una súplica.
--Nada. Ellos seguían echándonos chorros de agua y golpéandonos,
--Qué tipo de reacción...
--Seguían.
--Qué tipo de reacción.
--Ellos se burlaban.
--Ah...
--Ellos se burlaban y seguían echándonos chorros de agua. No entendieron que nosotros paramos. Que los niños le pedían que... le suplicaban que... Que... Que nos rendíamos. Que no nos echaran más agua. Los niños lloraban y gritaban.
--Ahora bien. Yo, yo, en esta.... hasta aquí, lo que me has dicho... Yo pido tu juicio. ¿Tú te consideras responsable máxima de este... de este lametable suceso?
--No.
--¿Qué grado de responsabilidad te atribuyes?
--Ninguno. Yo pienso de que yo... y... eh... iba a hacer el viaje ese por el bien de mi familia. El bien de mi hijo
--O sea que piensas que no tienes responsabilidad.
--No.
--En el hecho. Ahora, volvamos atrás. ¿Verdaderamente ustedes se robaron la embarcación "13 de Marzo"?
--Bueno...
--Cuéntanos cómo llegaron hasta allí, hasta ese lugar.
--Mi tío trabajaba ese día. Le tocaba trabajar hasta las 6 de la mañana. Él trabajaba en ese barco. Tenía acceso a él. Ese barco salía todos los días a trabajar en el puerto. Nosotros llegamos allí...
--Allí... eh... ¿Ese allí dónde es.
--Allí en... En el... En la Bahía del Puerto.
--¿Qué parte... qué parte de la bahía? Eh... Diríamos, antes de llegar al muelle de Regla o sobrepasando el muelle de Regla... Para tener una referencia.
--Sobrepasando el muelle de Regla.
--Hay una parte que se llama Tallapiedra. Y hay otra parte que se llama Margarita.
--Ahí en. Ahí en Tallapiedra.
--Ah, en Tallapiedra. En Tallapiedra hay... Hay algo, ahí. ¿La Empresa Eléctrica, no? La Compañía de Electricidad Cubana está ahí, creo.
--Sí, sí.
--Sigue.
--Entonces nosotros entramos, entramos ahí. Rápidamente, en silencio, y tranquilo.
--Ustedes... Un momentico. Perdóname que te interrumpa. ¿Sometieron a la fuerza a alguna persona?
--No.
--¿Rompieron o vulneraron...
--No.
--... no sé, determinado dispositivo de Seguridad, digamos, quebrar puertas, partir candados?
--Nosotros, no. Ya, cuando nosotros entramos, la puerta estaba abierta. La puerta ya estaba abierta y entonces entramos el silencio para el barco. Sin ningún problema.
--¿En qué llegaron ustedes allí?
--En una guagüita de turismo.
--¿Cómo se llama esa guagüita?
--Una Quaster.
--Ah, ya. Ven acá. Ya, ya, diríamos ¿no? Dentro de la embarcación como tal ¿cuántas personas viajaban? Una cifra aproximada ¿no?
--Aproximadamente de 70 a 73 personas. Yo no las pude contar, pero bueno, por la cantidad de sobrevivientes y la cantidad de desaparecidos, da una cifra de... de más o menos de 70 a 73 personas. Eran muchos niños también.
--Ven acá, ¿todos eran familia?
--Todos eran familia.
--Eh... familias, diriamos de... ¿de entre quienes? ¿Entre sí o de los tripulantes?
--Familia de los tripulantes.
--Es decir, que cada tripulante al parecer...
--Iba con su familia.
--Iba con su familia. Y dime la composición. Por ejemplo, de las personas. Digamos, niños, mujeres...
--Aproximadamente iban 20 y pico de niños. Como 22 o 23 niños.
--Sí.
--De 15 a 20 mujeres. Lo demás, eran hombres.
--Dime tú. Y ¿tú te puedes percatar de la diferencia de la cifra esta inicial cuando... cuando ya llegas a Jaimanitas? ¿No?
--Sí.
--¿En Jaimanitas tú puedes ver los que quedan con vida?
--Sí. Quedaron 20 hombres, seis niños y cinco mujeres. De ellos, dos niños estaban ingresados y una mujer.
--Ven acá, ¿en el trayecto recorrido, diríamos desde este muelle de Tallapiedra que tú me hablas hasta la salida del Morro, ustedes notaron algún tipo de anormalidad, algo de eso así?
--No. Nosotros no notamos nada. Y el barco no tenía problemas.
--¿Ustedes iban apagados o encendidos?
--Nosotros eh... ibamos adentro. Yo no pude notar si íbamos apagados o encendidos. Pero después, por los comentarios que han habido, eh, la gente dicen que nosotros íbamos encendidos.
--Encendidos. Eh... Ven acá, aclara bien porque ahorita dijiste que ibas en cubierta. Y ahora me dices que ibas adentro. ¿Cómo es eso? Explícate... ¿Cómo es que tú...?
--Sí, porque nosotros cuando entramos el barco eh... todo el mundo nos metimos adentro en el cuarto de máquinas.
--Ya, ya.
--Para no ser vistos. Entonces después cuando ellos ven de que nos persigue un remolcador es cuando nos mandan a salir a las mujeres y a los niños. Algunos, los niños más grandecitos.
--Exacto.
--Nos mandaron a salir para la cubierta.
--Ahora, volvamos... Perdóname que te agobie tanto, mi hija, porque, vaya, yo, fíjate, el mismo dolor nos une. Pero perdóname que te agobie tanto ¿no? Quiero dejar bien aclarado esta situación. Volvamos a los últimos instantes del suceso. ¿Permanecían a tu lado los familiares más cercanos? Diríamos, por ejemplo... ¿dónde se encontraba tu esposo Ernesto?
--Ernesto...
--¿Y tú hermano Joel?
--Ernesto y mi hermano se encontraban en... en el cuarto de máquinas. Porque todo el mundo no podía ir para afuera. Entonces los que más bien fuimos para afuera, algunos hombres y los niños y las mujeres. Los niños más grandecitos. Pero no podíamos... no teníamos de dónde aguantarnos por eso todos no pudimos ir para afuera.
--Ahora, explícame, con detalles, cómo pierdes a... a tu hijito, a mi nieto Juan Mario. ¿Cómo lo perdiste? Explícame esa parte.
--Nosotros estábamos afuera, en cubierta, y entonces, yo tengo al niño protegiéndolo contra mi cuerpo ¿no? Entonces yo le decía al niño: Papi, no mires. No mires... No mires, cierra los ojitos y baja la cabeza, porque tenía miedo que el agua le fuera a dar y esos golpes del... del agua eran muy duros, dolían mucho. Entonces yo no quería que él... que él sufriera ¿no? Esos dolores. Incluso los dolores de... de los chorros de agua que me daban en la espalda me dolían pero yo tenía que aguantar y no gritar para no... para que él no se asustara. Entonces él no lloró ni gritó en ningún momento. Él se mantuvo tranquilo. Él lo que levantaba los brazitos y la cabeza para que vieran que había niños, cuando nosotros le decíamos... para que vieran que había niños y no... no nos echaran más chorros de agua. Y entonces eh... yo le decía a él que bajara la cabeza y que cerrara los ojitos, que no mirara para que no sintiera miedo. Pero entonces ya cuando yo veo que el barco se va a hundir, que está de lado ya para hundirse, yo le digo a él, Papi, suéltate del tubo, ven. Entonces lo cojo y lo abrazo. Pero nos fuimos para abajo. Para el fondo. Entonces... salimos de nuevo, pero como había tanto oleaje, volvimos, y yo como no sé nadar, ni flotar, volvimos de nuevo... a... para abajo... después volvimos a subir y yo veo al niño que está haciendo resistencia, que está luchando ¿no? contra el agua pero veo a una mujer que está ahogada al lado mío y me aguanto de ella. Y entonces... había mucho oleaje de los mismos barcos que hacían el remolino ese. Mucho oleaje. Y nos tapaba la cabeza. Entonces yo me aguanté de la mujer y fue como único ya pude quedarme más o menos a flote y no hundirme. Y entonces cuando miro para el niño veo que ya el niño no hace resistencia, que está como ahogado y entonces yo no lo suelto, yo sigo con él porque tenía miedo (traga en seco) de que... de... quería sacarlo, quería sacarlo así a ver si tenía salvación, si se podía salvar y entonces me agarro de... de la mujer, sigo agarrada de la mujer. Entonces veo una tabla, empiezo a gritar y a llamar, pendando que Ernesto estuviera ahí. Pero veo que nadie me contesta. Entonces voy acercándome a... a la tabla donde están los niños y... y algunos hombres y mujeres, que estaban aguantados a una tabla. Como de un cajón. Y entonces... allí... cogí el... Seguía con el niño aguantado y entonces lo veo pero... ya veo que no tiene vida porque él estaba así... estiradito... no... no hace resistencia. Y entonces... cuando me... (Comienza a quebrársele la voz.) Cuando me aguanté de la tabla... (Rompe a llorar.) Todo el mundo me cayó arriba y el niño se me fue de las manos. (Solloza dos veces.) Y entonces no lo pude agarrar. ( Solloza.) Se me fue y no lo pude agarrar más. (Solloza.) Entonces cogí y volví a aguantarme de la tabla. Después que todo el mundo me cayó arriba, se me fue la tabla y entonces volví a agarrarme de la tabla y volvieron a caerme arriba. Entonces veo... veo la Grifin, a la... a los remolcadores, y les gritamos que... que nos salven, que nos ayuden y dijeron que no. Que si queríamos salvarnos que esperáramos a la Grifin.
--Dice él...
--Y entonces, después cuando viene la Grifin y nos tiran unas sogas con salvavidas, fosforescentes, naranja, y... y ahí es donde podemos subir, que nos suben.
--Ven acá, mira, eh... tú me dijiste, mi hija, en una eh... de las tantas conversaciones que hemos tenido que... ¿que el niño rezó...?
--El niño. Todos. Y yo también. Le pedimos mucho.
--¿Qué... qué te dijo el niño?
--El niño me decía: "Ay, Señor, ayúdanos, Señor." (Está llorando intensamente.) "Ayúdanos. Sálvanos, Señor, que no nos hagan más daño, Señor."
--Sí. Ven acá, mi hija, cuando ya tú resultas rescatada, ¿no? ¿Quién te rescata, la lancha de Guardafrontera o los remolcadores?
--Los Guardafrontera.
--¿Y los remolcadores qué hacen en ese momento?
--Se van. (Está calmándose.)
--¿Se fueron con alguien encima?
--No. Ellos no rescataron a nadie. Se fueron solos.
--Entonces, ¿tú recibiste dentro ya, ya dentro, diríamos, de las... de las lanchas de Guardafrontera, recibiste buen trato por los soldados tripulantes?
--Sí... Ellos, cuando nosotros subimos... cuando yo subí, ellos me dan golpes por la espalda para botar agua porque había tragado mucha agua. Y entonces me dan golpes por la espalda. Y después nos taparon con una sábana y nos dieron agua y café. Entonces nos dejaron ir al baño. Allí... un... un militar... que había... oriental... me regaló un cigarro. Vaya, ellos no nos trataron mal, la verdad.
--Sí, ven acá.
--Por lo menos nos rescataron.
--¿Y hacia donde te condujeron después?
--A Jaimanitas.
--Jaimanitas. ¿Y allí pudiste ver... no... pudiste ver los familiares, si había alguno... quiénes quedaban vivos de la gente nuestra?
--De los nuestros, dos primos míos que iban en la Grifin conmigo nada más. Y yo.
--¿Cómo... Se... sabes el nombre de esos primos?
--Dariel Prieto Suárez e Iván Prieto Suárez.
A working class hero is something to be.
John Lennon
Vean como tratan a sus heroes del trabajo... y a sus oficiales de la Seguridad.
--Mayi, que es como... como a menudo solemos llamarte a tí, ¿por qué decides marcharte del país por esa vía? ¿Tú eres antisocial, le debes algo a la justicia?
--Nada. Yo no le debo nada aquí a nadie. Nosotros queríamos irnos sin dejar deudas ninguna. No soy antisocial porque nunca he tenido eh... nunca...
--Expediente.
--Expediente.
--Expedientada. Jamás has sido...
--Jamás.
la policía jamás. ¿Has estado presa en algún momento?--... expedientada por
--Nunca, nunca.
--Eh.
--Y entonces, nosotros... el propósito de nosotros era ir, trabajar, para ayudar a la familia que estaba aquí. No teníamos problemas políticos ninguno. El problema de nosotros era ese, trabajar porque aquí nosotros no... no tenemos ayuda ninguna. Tenemos problemas económicos, materiales. Tengo... Mis padres están enfermos y queríamos ayudarlos, mandarles medicinas.
--Ven acá, eh... eh... en los momentos que... que ustedes toman la decisión de marcharse ¿te encontrabas trabajando?
--Sí.
--¿Y tú esposo?
--También.
--¿Dónde trabajaban ustedes?
--En una... En una bodega.
--Una bodega. ¿Y cómo era la... por ejemplo, la bodega esa, fue objeto de estímulo, el vecindario estaba contento con...
--Sí...
--... con el trabajo que ustedes ahí desempeñaban?
--Sí. Nosotros... Nosotros desde que entramos en esa bodega, la pusimos muy bonita. Y la arreglamos, que incluso nos dieron "Unidad Modelo". Nos dieron diploma por "Vanguardia". A Ernesto le dieron un diploma por "Mejor Trabajador del Municipio" en el trimestre. En el primer trimestre.
--Ahora respóndeme esto. ¿Y Joel trabajaba también?
--Sí. Él trabajaba en una discoteca, en Cultura, en Guanabacoa.
--¿Joel tenía algún problema, diríamos, con la justicia. La policía lo... era perseguido, tenía expediente?
--No. Él no. Él no. Ninguno de nosotros teníamos actos delictivos ninguno.
--¿Ustedes se consideran personas decentes?
--Ni antecedentes penales tampoco teníamos.
--¿Y miembros de una familia decente y seria?
--Sí. Nosotros sí.
--Ahora, esta pregunta es fundamental. ¿Tienes algún familiar en Estados Unidos?
--No.
--¿Y entonces por qué te marchabas? ¿Por esa razón que me explicaste? ¿Para buscar un...?
--Sí. Para... Para trabajar... Porque sé que allí`podíamos trabajar y... y podíamos tener dinero y mandarle a la familia. Ayudarlos, a los que quedaban aquí. Era el objetivo de nosotros, trabajar.
--Ahora, fíjate. Esto sí que te pido, porque ya de verdad he abusado mucho contigo, mi hija, pero, bueno, reclamamos un poquito más de resistencia porque ya estamos terminando, ¿no? Eh... ¿cuántos familiares perdiste en el desgarrador este... en el desgarrador hecho? ¿Cuántos fueron en total?
--En total fueron 13.
--Eh. Me refiero, en los 13, la cifra que me das... ¿está entre los desaparecidos y los sobrevivientes?
--No... 13...
--¿Incluido tú?
--13. 13 desaparecidos. Porque también están... Está mi tío. Mi tío Eduardo.
--Espérate. Descríbeme, a ver, con sus nombres y profesiones más o menos a tu alcance ¿no? Dime. Empieza.
--Bueno, mira...
--Lo... lo... los desaparecidos.
--Desaparecidos tengo a mi hijo Juan Mario Gutiérrez García, de 10 años.
--¿En qué grado estaba en la escuela?
--Pasó para Sexto Grado.
--Continúa.
--Ernesto Alfonso Loureiro, mi esposo, de 25 años, que administraba la bodega de... del Mañana. Del reparto Mañana. Joel García Suáres, mi hermano, de 20 años, que trabajaba en la discoteca de Guanabacoa, que pertenece a Cultura.
--¿Él tenía alguna profesión, no?
--Él era operador de audio. Eh... Mi tío Eduardo Suárez Esquivel.
--Sí.
--Era ingeniero.
--¿Qué edad más o menos tenía él?
--Más o menos 30 años. De 30 a 40.
--Sí.
--Estrella Suárez Esquivel, que trabajaba en un laboratorio, de técnica de laboratorio. Tenía de 40 a 50. Más o menos 45. Estaba también mi primo Eliecer Suárez, que tenía 11 años. Había pasado para Séptimo Grado. También mi primo Omar Rodríguez Suárez, que tenía de 25 a 30 años. Eh... La esposa, que se llamaba Miralis y la niña de... Miralis tenía de... de 25 a 30 años igual. La niña, que tenía 2 años. Se llamaba Cindy. Cindy Rodríguez. También, eh... perdimos ahí un medio primo de nosotros. Se llamaba Lázaro Borges. Con la esposa, Lissete, y la hija... La hija que... de 4 años.
--¿Fidencio Ramel era familia tuya?
--También. Eh... También a él. Un tío mío que se llamaba Fidencio Ramel Prieto, de 50 años, que es el padre de Dariel Prieto Suárez e Iván Prieto Suárez, que están detenidos.
--Entonces, de la familia ¿quiénes sobrevivieron? Describe ahora los que sobrevivieron...
--Sobrevivientes estamos Dariel Prieto Suárez, de 26 años, e Iván...
--¿Qué profesión tenía Dariel?
--Dariel trabajaba como chofer de... de inspectores. En... en Villa Marista.
--¿Era combatiente de la Seguridad del Estado?
--Sí. Y... E Iván Prieto Suárez, de veinti... de 24 años, que también era operador de audio del reparto Guiteras, una discoteca que habían abierto. Y yo. María Victoria García Suárez, de 28 años.
--¿Hay alguna amistad cercana que ustedes hayan perdido?
--Sí. Nosotros perdimos también a... un amigo de nosotros, Eh... Amado González, que le decían "Espiguita". De 50 años de edad.
--¿Tienes algo más que añadir, mi hija?
--No...
--¿Finalmente quieres añadir a...?
--No... Yo lo único que quisiera que se hiciera justicia. Que se hiciera justicia porque eso fue un crímen lo que hicieron. Porque bien ellos pudieron detenernos y... y llevarnos a puerto. Y está bien. Allí, bueno, estar presos. Pero no... no hundirnos, ni perder tantas vidas, tantos familiares nuestros.
--¿Te han devuelto los familiares desaparecidos?
--No. Dicen que no los han podido rescatar.
--A mí me dijo precisamente el instructor en la entrevista que las tareas de rescate eran muy infructuosas porque la profundidad en ese sitio eh... era 3 kilómetros y medio. Realmente yo considero, ya esto es un asunto de consideración personal por investigaciones geográficas que he realizado que en esa zona del litoral norte habanero estas profundidades no... no las hay. Pero bueno, él me decía eso, que no había posibilidad de rescatar, ni tantos los cuerpos, ni tampoco la embarcación. Pero, bueno, hay una parte ahí... ¿Cómo es que Iván se salva? ¿Tú me puedes contar esa parte? ¿Tú sabes algo de eso? ¿Cómo es que Iván se salva?
--Bueno. Mi tía tuvo eh... visita con él. Lo dejaron ver. Entonces yo le dije a mi tía que Iván tenía un problema en el pie. Que no sé si era un eguinze o si tenía una herida, pero sé que tenía un problema en el pie. Entonces ella va, allí, a Villa Marista y le dicen de que no, que él no tenía ningún problema. Pero el día de la visita, le ve que tenía un problema en el pie. El pie lo tenía hinchado y tenía postillas ya. Entonces le dice: "¿Iván, qué te pasó en el pie?" Dice: "No, Mami, el problema es que se me enredó el pie en el timón. Entonces cuando llego eh... se hunde el barco, llego al fondo, y es cuando logro zafar el pie... del timón, que siento que ya el barco toca el fondo y entonces logro zafar el pie del timón. Y... es cuando subo. Mmm... Mi primo está... está vivo. Él no... no tuvo más problemas, nada más que el del pie y los oídos, que tiene operación en los oídos.
--Es decir, que se deduce, por ejemplo, de que realmente no está tan profundo, porque pienso que si... si eso fuera así, tan profundo, Iván había... habría perecido, eh... diríamos, víctima de la presión del... de las aguas...
--Lógico.
--...profundas, ¿no? Bueno... Pero, bueno, dicen que... que no es posible... el rescate de ambas cosas, ni de los cuerpos ni... de las víctimas. Bueno, te digo ¿algo más? No vaya a ser que se te olvide alguna cuestión interesante. Eh, ah... ¿tú has sido invitada a algún tipo de... te han dado... Algún testimonio... por parte de las autoridades, sobre el suceso. ¿Has sido invitada tú...
-No.
--... a asistir?
--No. Eh... Ellos, a tomar declaraciones, me la tomaron en Jaimanitas. Con videos y... y nos tiraron fotos también allí. A Jaimanitas... Declaramos en un...
--¿Dijiste esto mismo que estás diciéndome aquí ahora?
--Sí lo mismo... En un video. Y nos tiraron fotos. Después, de ahí nos llevaron para... para Villa Marista, para que un político nos trajera a la casa. Y después que estaba aquí en la casa, me han... me citaron una vez, para... para el Partido de Guanabacoa, con un instructor de Villa Marista, pero me puse muy mal y no pude... no, no pudieron entrevistarme.
--¿Tú fuiste sola...?
--No, mi papá me acompañó. Pero a él lo estaban entrevistando...
--¿Y junto con tu papá iba alguien más?
--Iba la... la presidenta de la Federación... de Mujeres Cubanas y el de... iban dos más. Uno de ellos creo que era de... no sé muy bien de qué era... Yo sé que llevaban armas en la cintura. Entonces la gente se pensaron de que iban a detenerme.
--Exactamente. Y... Bueno... ¿Has visto el video que ha puesto la televisión, el video donde...
--Sí.
--... con cuatro testimonios de personas? Primero quiero preguntarte, ¿esas personas las conoces, diríamos ¿no?, las vistes allí, a las cuatro?
--Bueno, de esas personas, eh... uno, sí, lo ví, que era... es el esposo de Janette, la del Cotorro. Otro, que es Raúl, el... el timonel. Los otros dos no recuerdo haberlos visto.
--Y... ¿Qué impresión te resultó las declaraciones de ellos, tú...? Porque, no, no coinciden con lo que tú dices.
--Claro. Yo pienso de que ellos... Ese video es tomado en Villa Marista. No tienen ropa de... de... de presos puesto, pero tienen ropa civil. Pero... Eso fue tomado en Villa Marista, porque ellos siguen detenidos. Ellos no han sido sueltos.
--Pero yo me refiero a las confesiones de ellos. ¿Qué tú crees...? ¿Son verdad lo que ellos está diciendo, es verdad lo que ellos...?
--Eso... No, no es verdad, no es verdad. No es...
--¿Así no fue?
--No fue así. No fue así. Ellos lo deben saber. Yo no sé por qué ellos hablaron así. Si están presionados o algo, pero yo sé que... Eso no fue así.
--Yo estoy de acuerdo contigo. Pienso que la razón nos pertenece, la abrazamos.
Eh... No se puede tapar la verdad con... con un dedo. Es decir... Y la verdad es nuestro
sol. Eh... Te agradezco infinitamente, mi hija, este... esta... este tiempo que has
dedicado ¿no? para hacer esta entrevista que considero se... es una... Eh... será
histórica ¿no? Nos servirá para nosotros, la familia, recordar, guardar en nuestra
memoria, en un casete, precisamente estos lamentables sucesos, donde tú y yo,
naturalmente, y todos aquí en casa, hemos sido desgraciados, hemos sido el resultado
¿no? de un... de un trágico suceso que nunca imaginé que a 50 años de edad me pudiera
ocurrir. Te agradezco mucho, mi hija, te doy un beso en el alma, en el corazón, por todo,
por todo este esfuerzo, porque de verdad yo pensé, dije, bueno, va... me va a ser
difícil entrevistar a mi hija, eh... y recordar esas cosas que tú sabes que en la casa
hemos querido que tú prácticamente duermas para que te olvides de esto. Entonces,
bueno... Para la historia, Jorge García Mas.
Entrevista realizada por la resistencia. Grabación no profesional.
Voz de hombre: A las 3 y cuarto de la madrugada salimos de la bahía de La Habana. Al salir, cinco minutos después nos damos cuenta de que el remolcador 5 nos venía para encima de nosotros. Ya venía con los potentes chorros de agua que traían, ya que esas son embarcaciones que se usan para apagar incendios en el mar, tiene 500 miligramos de fuerza, se usa para apagar barcos de esos cuando se incendian en el mar... y lo primero que hicieron fue rompernos, neutralizarnos, toda la comunicación, la cristalería nos la desbarataron, las puertas las arrancaron del remolcador.
Mujer: ...les decía a los niños que se tranquilizaran, que bajaran un poco la cabeza, que...
Hombre: Cuando nosotros entramos,...cuando salimos de la boca de la bahía salimos unas quince personas para afuera, para mostrarles los niños... para que no abusaran de los niños.
Hombre: En su mayoría, porque los hombres estaban fuera tratando de cubrir con las espaldas de nosotros a las mujeres y los niños que estaban afuera. Nosotros les poníamos las espaldas, era un chorro grande, una presión terrible. A las siete millas ya el remolcador de nosotros llevaba mucha agua adentro, ya llevaba varias toneladas de agua adentro...las personas que iban adentro de la bodega iban por la rodilla del agua. Ellos cogen y se le mete uno delante otra vez y el otro viene y nos espolea por el costado y nos logra a hundir... cuando logra hundir comienzan a darle vueltas para alimentar el remolino para que se terminaran de ahogar la gente...
El mismo hombre: Yo salí con mi familia, ésta que tengo aquí y la otra que murió. Era mi esposa, un niño de 11 años y el tío de mi esposa que vivía en mi casa que era como si fuera mi padre también.
Mujer: ¿Cómo fue que se ahogaron ellos? ...
Hombre: Estábamos juntos, pero como le dije ahorita era muy difícil sobrevivir, ya que no había salvavidas. Ellos le daban vueltas a su barco alimentando el remolino para terminar con todos los que estaban sobreviviendo. Nosotros nos salvamos porque fue una.........de la naturaleza, una caja de madera que llevaba el remolcador "13 de Marzo" al hundirse el remolcador esa nevera flotó y al flotar, algunos de la gente de nosotros logró coger la nevera y nos gritaban a nosotros que fuéramos para la nevera.
Mujer: ¿Pudiste ver el momento cuando se ahogó tu esposa y tu otro hijo?
Hombre: No, no pude ver el momento porque como era tan difícil aquello, era de noche. Nosotros estábamos enredados..un grupo muy grande debajo del agua y muchos pudimos salir, otros no pudieron salir, se quedaron debajo del agua. Era difícil en aquel momento ya que yo tenía este niño, lo tenía en el cuello y me era difícil poder ver algo.
Mujer: ¿Pensate que...?
Hombre: No, pensé que ya ese era el fin de todo el mundo. Lo que me hizo sacar fuerzas y sobrevivir fue este niño.
El mismo hombre: El me ayudó porque yo veía... y luché hasta que pudimos alcanzar la caja esa misteriosa que salió del remolcador.
Mujer: Háblame de la gente que se quedó atrapada en la bodega. ¿Sabían ... que iban a morir?
Hombre: Mira, al remolcador hundirse, el agua ocupaba los espacios vacíos que estaban dentro de la bodega del barco y allí adentro se sentía, ya yo estaba en el agua, a unos cinco o diez metros del barco cuando se estaba hundiendo y yo sentía las patadas y los gritos de las mujeres queriendo salir, y no podían salir, no se podía hacer nada.
El mismo hombre: Mi familia, no pude rescatar a mi familia .., se me
fueron de las manos. Yo pude alcanzar al niño, pero no lo pude sacar porque lo tenían
atrapado, las personas que....te tumbaban..los que te tumbaban, te aguantaban por el pelo,
por los hombros, era sálvese quien pueda. Y la Grifin se acercó y nos tiró una soga con
algunos salvavidas y entonces nos comenzó a subir y empezó a dar vueltas por el mar, nos
alejó del lugar parece para que nosotros no viéramos los muertos que rescataban y nos
tuvieron como hasta las 11 de la mañana en el mar dándonos vueltas y después nos
llevaron para Jaimanitas, donde nos trancaron en los calabozos.
Un repaso final. Granma insiste en hablar sobre el hecho. El 23 de julio publica «Una lección amarga para irresponsables», escrito por Guillermo Cabrera Alvarez. Terciemos en la discusión.
El remolcador escogido, fabricado en 1879 (115 años de vida), estaba construido de madera... Concebido para una tripulación de cuatro personas (patrón, maquinista, marinero y cocinero), los medios de salvamento disponibles eran exclusivamente para estas cuatro personas.
Trata de darse la idea de que la edad de la embarcación y el hecho de que fuera de madera, la hacía inservible. Si hubiera sido una embarcación inservible, dada de baja, el artículo de Granma lo diría expresamente. Un testimonio oído por Radio Martí, habla de que el remolcador 13 de marzo estaba acabado de reparar. Sería interesante conocer cuántas viejas embarcaciones de madera tiene la flota cubana de pesca y marina mercante cubana en servicio actualmente. Por otra parte, un remolcador es un barco extremadamente fuerte, grande y marinero, que no por estar concebido para una tripulación de cuatro personas vaya a zozobrar porque monten 100 a bordo. Esto de la tripulación es un sofisma. Tripulación son las personas dedicadas a la maniobra y servicio de una nave. Un petrolero de gran tonelaje puede estar diseñado para una tripulación de veinte personas y en una eventualidad cargar 2,000. Cuéntese cuántos pasajeros llevan las pequeñas y endebles lanchitas de madera que atraviesan la bahía de Habana a Regla (siempre se contarán más de 63, por supuesto). Cuéntense el número de salvavidas que llevan esas lanchitas a bordo. ¿Estaba el yate Granma concebido para 82 pasajeros?
La última inspección marítima, efectuada el 9 de mayo de 1994, ratificaba que su navegación estaba limitada a labores dentro del puerto. En anteriores inspecciones se había acotado la existencia de vías de agua. Según el testimonio de algunos sobrevivientes la bomba de achique no funcionó en ningún momento, y ya al entrar en el barco notaron que este tenía agua en su interior.
¿Por qué la última inspección no acotó que la embarcación tenía vías de agua? Una vía de agua puede ser pequeña, mediana y grande. ¿Qué magnitud tenía esa vía de agua? ¿Podía esa vía de agua hacer zozobrar la embarcación en un período de varias horas? Prácticamente todas la embarcaciones viejas de madera hacen agua, por filtración, porque no existen juntas totalmente herméticas. Si la vía de agua hubiera sido considerable, la embarcación no hubiera podido esta flotando en el puerto de la Habana durante un tiempo indeterminado. Todos las embarcaciones grandes de madera tienen siempre un poco de agua en su interior. ¿Qué cantidad de agua tenía el remolcador 13 de marzo en su interior? ¿Era suficiente para preocuparse?
¿De qué hay que llenar un barco para que se hunda? Pues de agua, que fue lo que echaron abudantemente al 13 de Marzo. Es el colmo de de la hipocresía preocuparse entonces por la bomba de achique.
...el disco calado (nivel de flotación) está sumergido entre siete y ocho centímetros...
Habría que preguntar a un experto si siete u ocho centímetros por encima de la línea de flotación significa algún peligro para una embarcación de esa índole. Precisamente un experto era el patrón, que según el Granma dijo: «no hay problemas, todo está en orden».
Hasta aquí el artículo consume el 25% del espacio para dar la idea de la irresponsabilidad de los fugitivos por utilizar una embarcación técnicamente inservible. Además de no lograrlo, surge la idea de que toda travesía tiene un riesgo, aún un paseo en automóvil. Por supuesto que en una fuga de ese género, se está dispuesto a correr un poco más de riesgo que cuando uno viaja de turista. La pregunta sustancial a un experto sería: ¿Qué probabilidad tenía el remolcador 13 de marzo, supuestamente con esos problemas técnicos, de hacer una travesía Habana - Cayo Hueso con las condiciones meteorológicas de ese preciso día? ¿Era una locura o se corría solamente un riesgo aceptable?
Cuando estamos a la altura de la dársena de La Francesa -- recuerda el patrón Muñoz García-- el remolcador se me acerca por babor. Yo doy marcha atrás, lo enfilo, le choco por la popa, pero el se quita del medio, no espera el golpe sino se aparta, nos está como cuidando. De esa manera puedo salir mar abierto.
Resulta difícil creer que perseguidos que navegan en una embarcación de madera, embistan a sus perseguidores, en una embarcación mayor y de acero. De todas maneras parece ser que sí, que lo estaban cuidando celosamente para que pudiera llegar mar afuera, a varias millas de la costa.
Frank González, otro de los sobrevivientes, testifica: «Ellos nos tiraron salvavidas y eso nos salvó. No creo que hubiésemos llegado al destino que nos proponíamos.»
¿Quienes son «ellos»? En testimonios de dos de las sobrevivientes oídos en Radio Martí expresaron que cuando llegaron las embarcaciones de guardafronteras se iniciaron las labores de rescate, pero que la tripulación de los remolcadores, presentes en el lugar en el momento del hundimiento no solo no trataron de rescatarlos, sino que les tiraron algunos salvavidas fuera de su alcance para reírse de ellos. El artículo no se refiere en ningún momento a que los remolcadores iniciaron o yudaron al rescate de los sobrevivientes. ¿Cuántas vidas se perdieron por la actitud deshumanizada de esas tripulaciones? ¿No hay un delito en nuestra ley llamado denegación de auxilio?
Sobre las 3:30 a.m. inician las maniobras de desatraque... que en pocos minutos se hunde. Eran las 4:50 horas... las unidades de guardafrontera llegan al lugar e inmediatamente inician las labores de rescate.
Atender el orden. No dice «llegan inmediatamente al lugar», sino «llegan al lugar e inmediatamente...» ¿Cuánto tardaron en llegar? Para cualquiera que conozca las interioridades del sistema de seguridad cubano está claro que las unidades de guardafronteres podían llegar al lugar en unos pocos minutos. Según el propio gobierno la operación duró una hora y veinte minutos, tiempo muchísimo más que sobrado para que las autoridades intervinieran.
Un grupo de trabajadores de la Empresa actuaron directamente defendiendo sus intereses. Comunicaron a Guardafronteras el hecho delictivo y asumieron ellos mismos la acción de detenerlos.
Esto hace pensar de que abordaron la cuestión con la misma filosofía que los "batallones de respuesta rápida". No son las autoridades, es el mismo pueblo el que dio la respuesta. Las buenas autoridades intervinieron sólo para salvar a los irresponsables.
Acerca de los testimonios de participantes en favor de la tesis del gobierno, diez días en Villa Marista "a solas" (el sistema judicial cubano no permite la participación de abogados de la defensa desde el inicio del proceso) con los mejores expertos en arrancar confesiones, de personas sometidas a un shock emocional de tal magnitud, han producido algunas declaraciones aisladas que le son favorables, solamente de cuatro sobrevivientes, de los aproximadamente veinte que están detenidos. Ninguna declaración de mujeres sobrevivientes.
En cualquier país civilizado, en tragedias como éstas, se registran públicamente los nombres de los desaparecidos, cadáveres rescatados y sobrevivientes En este caso no se ha hecho. Tampoco se ha informado a la opinión pública cuántos y quienes están detenidos.
Parece ser que las autoridades cometieron un solo error, no detener e incomunicar desde el primer momento a las mujeres sobrevivientes, algunas de las cuales hicieron declaraciones a periodistas extranjeros que contradicen las declaraciones oficiales, quienes han optado por ignorarlas.
Esta versión "no oficial" de un periodista no hace más que insistir en la anterior versión oficial del Ministerio del Interior. Nada diferente. Sólo que hace un relato más detallado y procura credibilidad apoyándose en declaraciones de tres sobrevivientes presos, después de diez días de interrogatorios.
La tesis oficial es:
1. El hundimiento del 13 de marzo fue accidental, debido a las pésimas condiciones técnicas de la embarcación y a un choque fortuito en una noche oscura y con mar embravecida.
2. Las unidades de guardafronteras se limitaron a salvar a los naúfragos.
La tesis en las declaraciones de algunas sobrevivientes es:
1. El hundimiento no fue accidental, sino intencional, provocado mediante choques repetidos de los remolcadores.
2. Ninguno de los remolcadores que participaron en el hundimiento rescató a nadie, antes bien, se burlaron cruelmente de los náufragos.
3. Las tripulaciones de los remolcadores conocían bien que dentro del 13 de marzo había mujeres y niños.
La imposibilidad de hacer una encuesta objetiva en el medio en que vivimos, un análisis de las declaraciones de dos mujeres sobrevivientes radiadas por Radio Martí, y la misma versión no-oficial, justifica la especulación siguiente:
Las cosas pudieran haber sucedido así:
La autoridades conocen de antemano el proyecto de fuga por una delación o indiscreción, permiten que prosiga y hacen su plan, esta vez para dar un escarmiento mayor, cansados ya de hacer el ridículo de tener que ir a recoger frecuentemente patanas, remolcadores y otras embarcaciones a Cayo Hueso, algo que los perjudica por dos razones: a) da la medida de su debilidad al no poder impedirlo; b) evidencia que crece la desesperación por salir de Cuba.
Los observadores de los mecanismos de poder en Cuba conocen que nadie se atreve a dar una orden de tal naturaleza, sino al máximo nivel.
Eso explicaría el testimonio de las dos sobrevivientes que dicen que los remolcadores ya los estaban esperando en la bahía. Para mayor credibilidad de esta tesis, son otros tres remolcadores (de entre todo el espectro de embarcaciones civiles) los que conocen y participan de la frustración de fuga, o sea, precisamente las embarcaciones idóneas, que tienen el poder de hacer frente al remolcador 13 de marzo. ¿Qué probabilidad existe de que precisamente tres remolcadores participaran en ese evento, por la madrugada, si no estaban avisados previamente?
Por otra parte, tres remolcadores, de potencia y tamaño mayor que el 13 de marzo son suficientes para, maniobrando en las aguas tranquilas del puerto, impedir que el 13 de marzo siguiera su camino. Pero esa no era la orden.
El plan estaba en dar el escarmiento en alta mar. ¿A qué distancia? A siete o diez millas sería la distancia ideal de la costa. A menos distancia pudiera haber testigos, a más distancia estarían fuera de las aguas juridiscionales. Esa distancia fue escogida de antemano en el plan operativo.
Las guardafronteres, por supuesto que avisados de antemano, esperaban a una distancia prudencial por la "acción del pueblo" para después realizar su intervención humanitaria. Nadie que conozca este sistema puede imaginar que sea posible que una embarcación descubra una fuga de este tipo, la informe a las autoridades, y que (sobre todo siendo en el puerto de la capital) no se presenten de inmediato, en pocos minutos, las lanchas rápidas de guardafrontera. Incluso hasta aviones o helicópteros podían haber sido despachados de inmediato. Es conocido el celo de las autoridades militares cubanas de que ningún civil no autorizado participe en algo que les toca a ellos de oficio, aunque sea para que no salga nada fuera de un absoluto control.
Justifica esta tesis el interés de las declaraciones oficiales en subrayar que fueron embarcaciones civiles las que participaron en impedir la fuga. Ellos se lavan las manos. Solo actuaron al final, a título de salvadores.
Por si acaso dice el artículo: "las investigaciones realizadas indican que en este lamentable accidente no hubo intencionalidad...". Indican es una palabra muy moderada. No se dice demuestran, prueban, irrefutablemente. ¿Será esa palabra una puerta abierta por si se demuestra lo contrario? No sería la primera vez que por salvarse, los de arriba sacrifican a los de abajo.
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El día 13 de julio se produce el hundimiento del remolcador 13 de marzo, a 7 millas al norte del Puerto de La Habana, en el que pierden la vida alrededor de 40 personas (cerca de la mitad niños), quedando 30 sobrevivientes. La embarcación había sido substraída por el grupo con la intención de abandonar ilegalmente la Isla. Las autoridades afirman que la causa fue un choque accidental con otro remolcador persecutor, pero algunos sobrevivientes acusan que la embarcación fue hundida intencionalmente y que además muchos murieron por falta de auxilio.
El día 26 de julio las autoridades informan que un grupo secuestró una lancha de las que transportan pasajeros de una a otra orilla del Puerto de La Habana. No se impide el secuestro y se limitan a escoltar la embarcación. A 32 millas de Cuba un guardacostas norteamericano, avisado previamente por las propias autoridades cubanas, recoge a 15 de los 30 pasajeros, que pidieron ser llevados a territorio de Estados Unidos.
El día 3 de agosto se produce un nuevo secuestro de otra lancha, de manera parecida a la primera, que logra su propósito. Poco después es secuestrada nuevamente otra lancha (esta última queda a la deriva a 12 millas de la costa, por falta de combustible), siendo remolcada de regreso hacia el Puerto de La Habana, con todos sus ocupantes.
De esta manera, el día 4 de agosto, animados por la excepcional actitud tolerante de las autoridades, cientos de personas deseosas de abandonar el país comienzan a congregarse pacíficamente a lo largo del Malecón, con la esperanza de tomar una de las lanchas o de que se produzca una salida masiva tipo Mariel. En horas de la noche es ya notable la cantidad de personas congregadas, muchas de las cuales duermen en el lugar.
Durante las horas de la noche del jueves 4 y de la mañana del viernes 5, comienza a difundirse rápidamente por La Habana la "bola" de que está a punto de producirse un nuevo Mariel, esta vez por el Malecón, rumor reforzado por la "vista gorda" de las autoridades ante la concentración de personas en ese sitio. Muchas personas acuden al lugar con todo tipo de artefacto individual capaz de flotar, para, llegado el caso, lanzarse al agua y ser de los primeros en abordar las ansiadas embarcaciones que los llevarían al norte. Un militante del partido habla de que vio a dos grupos de jóvenes (alrededor de 50), a las 8 de la mañana de ese día 5, en la Víbora (15 kilómetros al sur del Malecón), con jolongos y mochilas, caminando de excursión hacia la costa, para ver si se "formaba algo" y se podían ir del país.
Al final de la mañana la concentración de personas en el Malecón, desde la Alameda de Paula hasta el Hotel Riviera parece haber alcanzado un cierto "valor crítico". Hay que entender lo insólito de la situación: un agrupamiento de varios miles de personas, desafectas al régimen, durante decenas de horas y en el corazón de La Habana. Algo sin precedentes.
Después del mediodía, con los posibles factores exasperantes de hambre, calor, sol e incertidumbre, se comienzan a producir alteraciones. Los más sobresaltados gritan consignas contra el gobierno y agitan a una aglomeración humana óptima para la sublevación.
La masa fermenta y se produce la revuelta. Miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes de los sectores más humildes, pero no necesariamente antisociales (aunque estos hayan participado y se hayan aprovechado), corren por las calles aledañas al Malecón, principalmente en la zona limitada por las calles: Galiano al este, Belascoaín al oeste y Reina al sur, poco más de un kilómetro cuadrado (ver mapa adjunto). Al paso se van sumando gentes. Un testigo afirma que, recorriendo la calle San Lázaro, en cada una de las calles transversales veía lo mismo, compactas manifestaciones.
Entre las 3 y las 4 de la tarde de ese viernes 5 se produce el clímax. Muchos miles de manifestantes al unísono, espontáneamente, sin líderes, sin propósito fijo, corren por las calles principales de Centro Habana, rompiendo vidrieras con palos y piedras, gritando consignas exclusivamente políticas contra la revolución: ¡Abajo Fidel Castro!, ¡Abajo el socialismo!, ¡Libertad!, ¡Basta ya!.
Se rompen vidrieras de comercios, también en lugares de acceso por divisas: tienda "La Filosofía", antigua tienda "Miami", "Hotel Deauville". Hay saqueo de establecimientos. Durante varias horas los manifestantes fueron dueños de las calles de esa zona, ante la mirada del resto de la población, que en ningún modo actuaron contra ellos. Los "Comités de Defensa de la Revolución" no dieron la cara.
Los manifestantes contaron con la simpatía de la población, quien desde balcones y azoteas, gritaba y arrojaba objetos contra la Policía y la porra. Un testigo afirma haber visto ser atacados a las 4:45 en la calle Reina, desde las azoteas, más de un centenar de policías en formación.
Un simpatizante de la revolución, persona seria que trabaja en un destacado cargo administrativo en la zona donde ocurrió el incidente, probablemente repitiendo una versión adelantada del Partido, dijo que en total participaron 20,000 (cálculo no público de las autoridades, que los disidentes elevan hasta 50,000), y que fue algo preparado por agitadores políticos profesionales, quienes pagaron a elementos antisociales para que iniciaran la protesta. Que además todos los participantes eran elementos "lumpen", muy abundantes en esa zona.
Hay que destacar que las condiciones de vida en esa zona y muchas otras de La Habana son pésimas por el hacinamiento (municipios de Habana Vieja y Centro Habana, con una densidad de población que supera la de algunas de las ciudades más pobladas del mundo), alto índice de desempleo, falta de agua, luz y gas. La población de 15 a 40 años casi siempre está en la calle, en grupos.
Las autoridades reaccionan... con algún retraso. En estos momentos deben estar rodando cabezas por no haber atajado el río antes de salir de cauce. Llegan las tropas antimotines fuertemente armadas, vistas por primera vez en público, con jeeps portando ametralladoras de trípode y cinta y los militares con uniformes especiales. También la policía. Vuelan helicópteros por la zona y aparece la porra vestida de civil, agentes de seguridad disfrazados de contingentes laborales.
La táctica para sofocar los disturbios fue tomar las calles Malecón, Belascoaín, Galiano y Reina, para rodear la zona en conflicto e ir limpiando hacia adentro. Se dio prioridad a la defensa del Hotel Deauville, donde había turistas. Un observador cuenta lo que vio por la calle Galiano: la gente del gobierno avanza en formación por la calle a encontrarse con los manifestantes. En primera fila, "civiles de la Blas Roca", detrás la Policía Nacional Revolucionaria, por último las tropas antimotines en carros artillados. Se oyen muchos disparos. Se producen choques, con una tendencia cada vez mayor a la dispersión de los manifestantes.
El gobierno ha subrayado demasiado la participación de la "Brigada Blas Roca Calderío", dándole carácter omnipresente. Testigos oculares observaron la llegada de camiones con hombres vistiendo pullovers de esa brigada, pero completamente nuevos, acabados de sacar de sus cajas. Fuerzas especializadas en la lucha cuerpo a cuerpo (con cuarteles en el Bosque de La Habana y Mulgoba), con una complexión física extraordinaria y distinta al trabajador típico de la construcción, simularan ser obreros de esos "contingentes".
De todas maneras, el mismo énfasis en el papel jugado por esas fuerzas traídas en camiones hacia el lugar de los hechos, evidencia que el dispositivo que el gobierno ha preparado durante años para cada lugar, las Brigadas de Respuesta Rápida, o no funcionaron o fueron incapaces de parar a los manifestantes.
Los detenidos fueron golpeados salvajemente. Se reporta que han sido presos algunos defensores de los derechos humanos que no participaron en los hechos.
Al otro día amaneció la zona en estado de sitio, con decenas de camiones de transporte de tropas en puntos claves y miles policías y veladores del orden vestidos de civil. Se vio repartir ron entre ellos.
Fuentes médicas afirman que de los amotinados hay casi 300 heridos, 17 de ellos de bala y 3 muertos (consta que el administrador del SuperMercado "Oso Blanco", en Galiano y San José, fue herido de bala en la ingle, y actualmente se encuentra en estado grave en el Ameijerias). El gobierno ha silenciado las cifras de detenidos, heridos y no ha informado de ningún muerto. Solo ha entrevistado un par de heridos de su parte y reportó un policía fallecido. La versión oficial de esa muerte ha sido oscura y contradictoria: el gobierno necesitaba un mártir con fines propagandísticos.
La cobertura de los hechos por la prensa nacional de los hechos fue absolutamente (como siempre) tendenciosa. Nunca se presentaron imágenes de la demostración masiva, ni de la brutal represión que siguió a esta. Pero si de actos de calle organizados posteriormente, donde aparece "el pueblo", siempre con los vacíos secuestrados por los camarógrafos, verdaderos magos en el arte de aparecer a un grupito como una multitud.
El acto en la Plaza de la Revolución para despedir al nuevo mártir fue de escasa asistencia. Un experto calculó 20,000 personas, como límite superior. La locutora de la TV anunció que habían pasado frente al féretro más de medio millón de personas. El cuidadoso cálculo de un ingeniero arrojó que para que eso fuese cierto, la velocidad de paso frente al cadáver tenía que haber sido de 13 personas por segundo.
Se dice que en horas de la tarde, después de controlada la situación, distintos puntos de la ciudad fueron baleados desde autos: dos estaciones de policía del Vedado, un punto de guardafronteras en la boca del río Almendares y la Asamblea Nacional del Poder Popular. Hay el rumor de que se produjeron incidentes menores en La Lisa y Marianao y otros puntos de la capital.
Para quienes conocen los métodos de Fidel Castro en su más de tres décadas en el poder, siempre presididos por el engaño, la manipulación y la tendencia a resolver las crisis por la violencia, es transparente que el "secuestro" de las lanchas fue preparado por él con varios propósitos:
Servir de contrapeso al hundimiento del remolcador, por el cual ha sido acusado de genocidio, "demostrando" ante la opinión pública la naturaleza terrorista de quienes secuestran embarcaciones para evadir la Isla.
Realizar una prueba de la respuesta del gobierno demócrata de los Estados Unidos, aparentemente tan indeciso por su actuación en los últimos acontecimientos internacionales, especialmente Haití, para, en caso de debilidad de éste, provocar un éxodo masivo estilo Mariel, válvula de escape a la explosiva situación en la Isla.
Desplazar el foco de atención, de los problemas económicos internos hacia un una confrontación fabricada con el "enemigo imperialista", pretexto que tan buen resultado le ha dado siempre.
Sin embargo, a pesar del enorme cuidado que el gobierno debe haber puesto en la operación para que la situación no saliera de control, una apreciación optimista hizo que se le fuera de las manos, con el desenlace descrito, muy perjudicial para el gobierno en cuanto a la imagen proyectada, y en particular por la eventual disminución del turismo hacia la Isla, una de las principales esperanzas económicas del régimen.
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Muy poco distinguió, hasta hace poco, al régimen autoritario de La Habana del resto de sus ex-congéneres del Este en el enfoque migratorio. Durante décadas se ha violado sistemáticamente el Artículo 13, inciso 2, de la Declaración de Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país». La emigración de un cubano del territorio nacional durante el período comunista siempre ha sido un proceso discriminatorio, largo, humillante, arriesgado, incierto, costoso y definitivo, donde el estado se abroga hasta el derecho de quedarse con todos los bienes materiales del emigrante. Esa limitación, la constatación práctica del progreso material y espiritual de los que emigran de Cuba, y la convicción generalizada de los inconformes con el régimen de que nada se puede hacer para cambiar la situación, ha convertido a muchos cubanos en emigrantes potenciales.
Por la imposibilidad o dificultad de emigrar legalmente, y a riesgo de sus propias vidas, muchos han optado por cruzar el estrecho de la Florida en rudimentarias embarcaciones, en su mayoría construidas artesanalmente. Durante los últimos años han llegado a territorio norteamericano por esta vía, un promedio de 3,000 personas al año. Las autoridades cubanas siempre persiguieron la emigración clandestina con distinta dureza según la época (desde varios años de cárcel por el intento, durante décadas, hasta multa, desde hace aproximadamente un año). Estadísticas subjetivas de la oposición afirman que por cada dos que llegan a las costas de la Florida uno muere en el intento, lo que arrojaría una enorme cantidad de víctimas. El gobierno cubano, único conocedor exacto de esas estadísticas (por conteo de desaparecidos), jamás ha dado la menor información pública al respecto.
La extrema penuria material y la posibilidad cada vez más probable de un Armagedón, incrementó a niveles extremos las salidas ilegales este año. Una innegable desmoralización, cuando no un cambio de casaca de personas del gobierno con la responsabilidad de cuidar barcos y aviones, hicieron crecer el secuestro de esas naves a un nivel que evidenciaba una pérdida de control del gobierno sobre la situación. Esa fuga masiva y la teoría de medios oficiales sobre la conveniencia de una sangría de los elementos que hubieren alcanzado mayor energía, parece que hicieron a las altas esferas organizar una crisis espontánea que condujera a una salida masiva relativamente ordenada hacia territorio de los Estados Unidos.
La crisis de los balseros comenzó el día 13 de julio pasado, con el hundimiento del remolcador «13 de Marzo» a siete millas de La Habana, secuestrado por 70 personas, de las cuales murieron ahogadas más de la mitad.
Poco después el gobierno cubano anunciaría que «no cuidaría más las costas de los Estados Unidos», provocando un éxodo masivo (23,000 hasta el momento) en frágiles embarcaciones, en un tiempo menor de un mes.
En 1966 el Congreso norteamericano aprobó la llamada Ley de ajuste cubano del 66, que privilegia a los cubanos a no ser deportados si llegan a territorio norteamericano y piden asilo político. Con esto se daba legalidad, en favor de los cubanos, a una práctica extendida en los países occidentales democráticos en época de la guerra fría: acoger a todos los ciudadanos que huían del comunismo, no importaba desde dónde y hacia dónde huyeran.
Durante muchos años las reglas del juego han sido: los norteamericanos acogen a los cubanos que huyen y exponen el hecho como una comprobación de rechazo al régimen y de falta de libertad por no poder abandonar Cuba legalmente. El gobierno de Cuba, por su parte, acusa a Estados Unidos por acoger como héroes a «delincuentes» y «antisociales», mientras castiga desproporcionadamente los intentos de salidas ilegales. Desde hace años el gobierno cubano acusa adicionalmente al norteamericano de estimular las salidas ilegales otorgando pocas visas para la emigración legal.
El gobierno cubano también viene acusando a los Estados Unidos de no cumplir los acuerdos migratorios de 1986, en el cual se comprometieron a dar 20,000 visas anuales a emigrantes cubanos. La cantidad de visas aprobadas por la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba ha ido disminuyendo con los años, hasta poco más de mil últimamente, quizás por la voluntad norteamericana de cerrar la «olla de presión». También es verdad que miles de cubanos han seguido emigrando ilegalmente a Estados Unidos, bien atravesando aventureramente el Estrecho de la Florida, bien quedándose (alrededor de un 10%) en los viajes de visitas a sus familiares en Estados Unidos. Esta emigración la pudiera entender la parte norteamericana como parte de la «cuota». Los viajes a familiares, resultados de acuerdos migratorios entre los dos países, y para los cuales el gobierno de Cuba ha venido dando cada vez mayores facilidades (aunque sin perder sobre cada autorización un estricto control), los utiliza principalmente como fuente de divisas, así como, quizás, para mantener alguna esperanza viva en el pueblo.
De pronto, insólitamente, la situación se invierte en el mes de agosto: el gobierno cubano no solo permite, sino que estimula las salidas ilegales, mientras las autoridades norteamericanas tratan de impedirlas, bajo la contradicción de tener la «ley de ajuste del 66» y la presión de un poderoso exilio cubano en la Florida que nunca aceptará que los cubanos sean devueltos a la Isla.
Los norteamericanos, parece que utilizando la misma lógica que el régimen cubano, pero a la inversa, no quiere permitir «una válvula de escape», una emigración que afloje la crisis cubana actual, quizás con la esperanza de una explosión social. Esta situación parece haber sorprendido sin una estrategia adecuada al círculo de poder norteamericano, quien debe haber reaccionado bajo presión de los elementos más «duros» del poderoso exilio cubano. No pudiendo parar como quisieran el flujo migratorio, devolviendo a los cubanos a la Isla, han optado por llevar a los balseros a «campos de concentración»: base naval norteamericana de Guantánamo, en Cuba, y Krome, en la Florida. También han pedido a países de la zona, que admitan cierta cantidad de cubanos. Así México y otros países han aceptado, o están por aceptar, el recibir a cubanos con familia en esos países. Además, Estados Unidos está preparando lugares de concentración en otros países, principalmente Panamá. La sorpresa del gobierno de los Estados Unidos fue que la medida resultó completamente ineficaz para detener la frenética huida en balsas.
Existe preocupación por la situación explosiva que pudiera representar el tener decenas de miles de refugiados cubanos en la Base Naval de Guantánamo. Esta base siempre ha sido un punto muy delicado en el diferendo Cuba-Estados Unidos. Desde hace mucho Cuba reclama la devolución de la Base, y Estados Unidos se niega a ello, basándose en razones jurídicas (duración del contrato). En la Habana no se conoce exactamente la situación en la Base y sus alrededores.
El gobierno de Cuba, que durante décadas minimizó la importancia del fenómeno de la emigración, calificándola abiertamente de emigración política, en expresiones como: «traidores que corren a lamer la bota del amo imperialista», ahora ofrece una interpretación económica, conceptuándola como «de igual a la de otros países como México, Santo Domingo o Haití». El gobierno cubano ha pasado a explicar que la gente huye precisamente del bloqueo imperialista, causante principal de la pésima situación económica. Esa lógica es absurda al menos por tres razones:
Los que huyen lo hacen precisamente hacia el país victimario, atribuyéndoseles una total carencia de ética. Sería como si los ciudadanos de Leningrado, durante el bloqueo, hubiesen querido huir hacia Berlín durante la II Guerra Mundial.
Ninguna emigración económica, con las que pretende comparar la cubana, se hace a un altísimo riesgo de la propia vida.
Ahora los cubanos van a parar a campos de concentración y, aún así, continúan yéndose. Difícilmente pueda concebirse que estarán mejor económicamente en un campo de concentración que en sus hogares.
La imagen, transmitida generosamente por el mundo, de la «crisis de los balseros»,
conspira contra el desenvolvimiento económico, en particular del turismo e inversiones
extranjeras, agudizando todavía más la crisis económica.
En una estampida que en los últimos días se ha estabilizado en un promedio de 1,000 personas diarias, se lanzan al mar elementos principalmente jóvenes (algunos de las comunidades católicas), en una aventura cuya probabilidad de muerte algunos juzgan aproximadamente igual al del juego de la «ruleta rusa». Familiares, amigos y curiosos, despiden a los balseros en las playas en un clima de profunda tristeza e impotencia, en un cuadro nunca antes visto en Cuba: un grupo de cubanos donde nadie diga un chiste.
Esta histeria cuasi-suicida, a veces con niños pequeños, mujeres embarazadas y ancianos a bordo, es un comportamiento francamente irresponsable, al no haber en Cuba ninguna guerra civil, hambruna o extrema situación sanitaria que pueda justificarla. Es, ante todo, independientemente de las penurias materiales y la falta de libertad, consecuencia de la desesperanza en la que ha caído el pueblo, el cual no vislumbra «la luz al final del túnel». Cada quién concibe, para su caso particular, como única solución la de escapar, y algunos de los que no tienen posibilidad de hacerlo legalmente, recurren al mar.
En lo que va de año, 30,000 personas han cruzado el estrecho de la Florida. Los cálculos más discretos indican que hay cientos, y quizás miles, de muertos: la peor tragedia a la que se ha enfrentado jamás el pueblo cubano.
El gobierno cubano en su prensa, y hasta en las numerosas y largas comparecencias de su presidente sobre la crisis, omite paladinamente cualquier referencia a esta tragedia nacional. Los que mueren alcanzan con el gesto previo de querer abandonar la Isla la categoría de «no-persona». El gobierno cubano contradice así, en la práctica, las declaraciones de que s