HEROES
DE SIEMPRE
COMENTARIOS
DE LA REVISTA “Siglo
XXI”, jueves 8 de Enero del año200l El Presidente Vaclav
Havel y toda la nación
checa ha recibido a Jean Bubenik y
a Ivan Pilip, los dos
activistas de derechos humanos que fueron tomados como rehenes por Fidel
Castro, como a unos héroes,
por sus acciones en respaldo al movimiento pro derechos humanos y
democracia dentro de Cuba. Teniendo en cuenta la justicia de esta alta
valoración podemos agregarle que, en consecuencia, los presos políticos
cubanos y los disidentes que cada día enfrentan el terror del castrismo
también son verdaderos heroes. Oscar Elías Biscet y Diosdado Amelo Rodríguez; en
compañia de Vladimiro Roca, Ernesto Corral Cabrera, Martirza Lugo, Lázaro
Alejandro García Farah y Néstor Rodríguez Lobaina; conjuntamente con
Jorge Luís García Pérez –Antúnez-, Juán Carlos Herrera Acosta,
Randy Cabrera Mayor, Bernardo Arévalo Padrón, Jorki Pineda Lorenzo,
Francisco Chaviano, Jorge Luís Larrazabal Zulueta, Jondy Lamas, Arturo
Suárez Ramos, Rafael Ibarra Roque, Genaro Anache Ochoa, Omar Osorio y
René Montes de Oca Martija, entre cientos de otros opositores políticos
encerrados por Fidel Castro son, a su vez, heroes civilistas de esa
resistencia pacífica frente a la tiranía. La violencia sin
importar el precio para llegar a los poderes públicos y para
mantenerlos . El uso de la fuerza brutal, lo mismo asaltando cuarteles
que bancos; que
colocando bombas en cualquier parte. Los atentados criminales para
eliminar a los enemigos. Todo este arsenal atávico para aniquilar y
dominar, que los seres humanos llevan en su impronta genética y que la
civilización durante mas de 5 mil años ha tratado de controlar, han
sido los métodos
preferidos de Fidel Castro, como lo fueron del Ché Guevara y de todos
esos patéticos mitos del panteón llamado “revolución armada”. Fidel Castro y sus secuaces llegaron hasta a
proclamar , allá a mediados de la década de los años sesenta,
“Basta de teorías marxistas y de ideólogos de la transición
pacífica del capitalismo al socialismo”. Así por muchos años los
castristas han llamado a portar: “El
marxismo en las cartucheras”. Bajo estas banderas para declarar la guerra total de
exterminio a todo el que se interpusiera, en el camino de los delirios
de poder y gloria de estas mafias de aventureros y malhechores,
disfrazados de redentores sociales de los oprimidos,
Fidel Castro y sus agentes dirigieron sus ataques y sus chantajes
hasta contra los dirigentes tradicionales de los Partidos Comunistas que
participaban en la vida política normal de sus naciones.
Estos eran los tiempos en que el enemigo no solo eran
el imperialismo y los capitalistas, sino también Jesús Farías, el
jefe de los comunistas oficiales de Venezuela; Luís Corvalán, quien
fuera la cabeza de los comunistas chilenos, y así mismo hicieron desde
la Habana contra todos los que calificaban de, “revolucionarios
aburguesados y corrompidos”. En medio del paroximo de esta fiebre de violencia de
cuchillo y fusil en ristre, apareció el movimiento de derechos humanos
de Cuba, predicando la batalla de las ideas frente a todo tipo de
violencia y llamando a la resistencia civil pacífica, para transformar
la sociedad, a través del ennoblecimiento de las conciencias
ciudadanas. El tiempo ha pasado y le ha dado la razón al
activismo cívico cubano. La “violencia revolucionaria solo perdura en
el rincón de lo abominable” y, ahora,
el mismo Fidel Castro corre, derrotado,
a copiarle a los disidentes su bandera de,
“La batalla de las ideas”.
|