EL HAMPA AL SERVICIO DE CASTRO A veces pienso que ya he perdido la capacidad de sorpresa ante todos los horrores del castrismo, que me he visto forzado a presenciar y a padecer, tanto en el presidio político como en los episodios de agresiones y extorsión que Castro empleó hasta con mis familiares. Sin embargo, al leer la denuncia llegada desde la Isla, en relación al ataque con estilo de los golpes de advertencia del hampa de que acaba de ser víctima la periodista independiente Mery Miranda, tengo que confesar que me he quedado perplejo. A Mery Miranda le ha cortado la cara un mafioso que la esperaba, apostado en la oscuridad, mientras la periodista regresaba a su hogar. Todo en horas de la noche. Después de concluír su misión rompiendo la censura y la desinformación desde su sitio de lucha en la agencia de Prensa Independiente "Cuba Press". Hasta ahora las otras modalidades de chantaje castrista para disuadir a Mery Miranda para que abondene sus "Trincheras de Papel" y "Trincheras de Ideas", no le habían dado los resultados esperados a los destacamentos represivos del Gobierno. De esta manera, incapaz de aplastar a la disidencia y a los periodistas independientes con los encarcelamientos y otros métodos de terrorismo político, Fidel Castro ha vuelto a acudir a las armas tradicionales provenientes del arsenal de los bajos fondos, que tan útiles siempre le han sido desde que se entrenó en ellos, durante las guerras gangsteriles de los años 40 en la Universidad de La Habana. Guerras en las que Castro se destacó de manera sobresaliente. Sobre todo en los asesinatos del líder estudiantil Manolo Castro y en del sargento de la policía universitaria Oscar Fernández Caralt. Sin olvidar los tiros por la espalda que Fidel Castro propinó a su contrincante al liderato estudiantil Lionel Gómez y las decenas de palizas, rociamientos con ácidos corrosivos y chapapote, asaltos a locales políticos como el que Castro llevó a cabo contra la sede de la Juventud del Partido Ortodoxo, métodos que empleó el hoy líder máximo de los comunistas cubanos, contra todos aquellos que se le atravesaban en su ascendente cámino para controlar todas las maquinarias de poder en Cuba. No obstante este tipo de enemigo que hemos tenido que enfrentar los del movimiento de derechos civiles de Cuba, la disidencia cubana le ha resultado a Castro absulamente inquebrantable. Fidel Castro tal vez se acostumbró demasiado a aterrorizar a los camorristas de la Universidad de La Habana, a sus colegas del partido ortodoxo y a las fuerzas armadas y a todo el gobierno del General Batista . Todo indica que Castro está demasiado influído por las derrotas que ha infligido a enemigos muy podersos. Pero, con el movimiento de derechos civiles de Cuba Fidel Castro se ha equivocado por entero. En 24 años de abusos de poder contra los activistas virtualmente inermes, es natural que Castro haya sembrado el miedo entre seres humanos que son normales. Ahora bien, lo que Fidel Castro no ha logrado ni logrará jamás, a pesar de las cuchilladas en la cara como estas de que acaban de hacer víctima a Mery Miranda, es detener la inexorablemente marcha hacia la victoria de la plena vigencia de los Derechos Humanos en Cuba. Ricardo Bofill |