A MANERA DE INTRODUCCION

LA FISURA DE REYNALDO BRAGADO TOMO II

Este libro está dedicado a la periodista Carmen María Rodríguez, porque ella se lo merece por su extraordinaria generosidad para con los activistas cubanos de la Isla.

INDAGACION Y NOTAS PROVISIONALES SOBRE EL TEMA DE ESTE LIBRO

La labor llevada a cabo por Reynado Bragado para este segundo tomo de la "La Fisura: El Movimiento de Derechos Humanos en Cuba", posee en primer lugar la cualidad de la perseverancia en el aun raro bregar de la indagación y la crónica de acontecimientos, sobre el desarrollo y la historia de la oposición civilista cubana dentro de la Isla.

Es muy poco común este ejercicio de Bragado Bretaña, que incluye sus opiniones, pero que también añade la observación y la recopilación de diversos puntos de vista sobre la urdidumbre histórica y los marcos de referencia en el terreno de la batalla de las ideas, en que ha surgido y evolucionado la disidencia cubana, porque hasta ahora no existe un solo trabajo académico o de análisis riguroso, sobre estas esferas del pensamiento y de los quehaceres políticos en la sociedad cubana.

El tomo primero de la "Fisura" y escritos como "Castro contra Castro", de Reinaldo Bragado, así como otras monografías publicadas sobre el tema de la nueva sociedad civil contestaria surgida en Cuba a partir de l976, representan esfuerzos sobre todo en el orden de los testimonios personales y de ordenamiento de artículos e informaciones periodísticas que, en todo caso, podrían constituír algunas de las fuentes primarias para futuros proyectos que, tal vez, deberían comenzar haciendo las pesquisas con los documentos y los relatos originales sobre esta modalidad de resistencia y enfrentamiento al comunismo en Cuba, que comenzó con las fórmulas de desobediencia civil a Fidel Castro, inauguradas por el Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

Mientras no se inicien estas tareas que, quiera dios, en el futuro serán emprendidas por algún equipo interdisciplinario, que se atenga a las metodologías de búsqueda y procesamiento de datos de las Ciencias Sociales, los interesados en la problemática de las organizaciones de opositores democráticos en Cuba disponemos de obras como "La Fisura: Los Derechos Humanos en Cuba", tomos I y II, de Reynaldo Bragado, que posee la cualidad de incluír todo género de otras opiniones sobre el tema.

En consecuencia con esa virtud creativa, de sumar todos los veneros y los matices que existen en el espectro político y social de la resistencia civil en suelo cubano, Bragado ha insertado en sus dos volúmes de "La Fisura" trabajos textuales firmados por Gustavo Arcos sobre "La Cumbre de los Disidentes"; las prosas literarias con tintes filosóficos de Raul Rivero; Los Documentos sobre los Derechos Humanos de Elizardo Sánchez; el "Proyecto Varela"y otros análisis sobre la Crisis Cubana de Oswaldo Payá Sardiñas; "La Patria es de Todos"y otras argumentaciones en torno a la revolución castrista de Marta Beatriz Roque, René Gómez Manzano, Vladimiro Roca y Félix Bonne Carcassés; el discurso de "Concilio Cubano", de Leonel Morejón Almagro; las pagínas que hablan de la formación del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, por Samuel Martínez Lara y Tania Díaz Castro y, otra amplia diversidad de textos, de Roberto Luque Escalona, Pablo Alfonso, Carlos Alberto Montaner, Vicente Escobal, Heberto Padilla, Armando de Armas, Héctor Palacios, Oscar Elías Biscet, Norberto Fuentes, Luís de la Paz, Sebastián Arcos Cazabón, Nancy Pérez Crespo, Oscar Peña, Elena Bonner, Rolando Cartaya, Jeane J.Kirkpatrick, Eddie López, Jorge Olivera; Diosmel Rodríguez, Rolando Borges, William Herrera, Zbigniew Brzezinski, José Solís, Ruth Montaner, Omar López Montenegro, Leonardo Viota, Vicente Lago, Adolfo Rivero, Haydeé Marín, José A.Font, Wilfredo Cancio Isla, Miguel Sigler Amaya, Carlos Quintela, Oswaldo de Céspedes, Wilfredo Cancio Isla, Belkis Cuza Malé, Angel Cuadra, Rafael Bordao, Manuel C. Díaz, Evelio Ancheta, Frank Hernández Trujillo, Manuel Antonio Sánchez Herrera, Marta Frayde, Alberto Batista, Arnaldo Ramos Lauzurique, Plinio Montalván, Rolando Castañeda, Alberto Baeza Flores, Guillermo Martínez Máquez, Alberto Fibla, Enrique Hernández Méndez, Carlos Sotuyo, Orlando Gutiérrez, Janiset Rivero, Armando Alvarez Bravo, Ricardo Riaño Jauma, Andrés Reynaldo, Julián Portal, Luís Mejía, Alex Antón y no menos de 20 colaboradores mas.

En los últimos años las obras de Carlos Alberto Montaner, de Juán Clark, de Stéphane Courtois, de Dennis Rouseau y Corin Cumerlato, de Juán López, de Jeane J. kirkpatrick y de otros autores han comentado los asuntos de la disidencia cubana, pero aun faltan los estudios investigativos de rigor.

LA DISCUSION APLAZADA

A manera de invitación al debate que quizás pueda contribuír a despetar cierto interés en los especialistas, con estas lineas para el prologó de "La Fisura II", quiero incluír algunos criterios que, en primer lugar, podrían establecer algunos rasgos esenciales de la inspiración que dió lugar al activismo de derechos humanos y pro democracia de Cuba.

1.- EN LOS COMIENZOS NO ESTABA EN EL PLAN EL REFORMAR O ADECENTAR AL COMUNISMO.

El objetivo primero que propició la fundación del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, así como el de algunas agrupaciones contestarias originales que surgieron del CCPDH, al estilo del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba y de la Asociación Pro Arte Libre, fue el de demostrar ante la opinión pública, -con evidencias y pruebas documentales y orales presentadas dentro de la Isla- que el Castrismo y el socialismo habían transformado a la nación en un campamento militar, bajo un estado de ley marcial permanente, todo ello basado en un crudo orden de terrorismo policial y de manipulación propagandística , cuyos objetivos y tareas fundamentales siempre estuvieron encaminados a perpetuar el poder omnímodo de Fidel Castro y de la nomenklatura oficial sobre la ciudadanía cubana.

Como alternativa de esta realidad, el Comité Cubano Pro Derechos Humanos redactó varios documentos reclamando el tránsito a una República orientada por un Estado de Derecho Democrático, cuya ley fundamental incluyera como prelegómenos a los treinta artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos. De esta forma, encaminamos los pasos de nuestra pequeña agrupación al desmantelamiento de todos los aspectos del castrismo.

El sistema de denuncias que, a cara descubierta, el CCPDH instauró frente a los atropellos y a las atrocidades del Castrismo contra las libertades públicas y las garantías individuales, desde el principio estuvo dirigido a demostrar que todos los sistemas de justicia en el territorio nacional habían sido trocados en brutales instrumentos de venganzas políticas.

De esta forma, los informes del Comité, - redactados a partir del estudio de las copias de las sentencias o de descripciones de los hechos facilitadas por los familiares de las vícitmas- , enfocaron los fusilamientos en Cuba a manera de crímenes políticos y de vulgares ajustes de cuentas , cometidos como parte del engranaje de la maquinaria de control social del estado totalitario.

Con este enfoque dado a los reportes divulgados sobre las ejecuciones de reos potencialmente inocentes, como fueron los fusilamientos de los tres hermanos Ciprián García Marín, Ventura García Marín y Eugenio García Marín; así como ocurrío con los casos de Ramón Vera Chaviano, Ramón Toledo Lugo, Omar Villavicencio, Armando Hernández, Emilio Reloba Carduliz y otras docenas de individuos virtualmente asesinados para dar escarmientos e infundir el pánico, el Comité Cubano y sus aliados –dentro y fuera de Cuba- lograron expulsar a Fidel Castro del estrado de los acusadores que ocupaba ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, y lo sentaron en el banquillo de los acusados de este foro ginebrino por violar, como política de estado, el derecho internacional humanitario.

Sin ámbajes de tipo alguno, el Comité Cubano en todo momento ha tratado de establecer en su discurso público, el hilo conductor de la conducta gangsteril de Fidel Castro, desde los días en que participó en las conspiraciónes para asesinar a Manolo Castro y a Oscar Fernández Caralt, en la Universidad habanera de los año cuarenta; pasando por los crímenes como el cometido por viejas rencillas hamponescas contra Evaristo Venereo y otras personas secuestradas en la Sierra Maestra; incluyendo las muy sospechosas muertes de los Comandantes Víctor Pena, Camilo Cienfuegos y Manuel (Piti) Fajardo; así como las del General José Abrantes, Anibal Escalante, René Rodríguez Cruz, Osvaldo Dorticós Torrado, Manuel Piñeiro Losada, Alberto Mora y otros.

El CCPDH acusó en l980 a Fidel Castro de haber ordenado el hundimiento de un barco de recreo atestado de niños, en la desembocadura del Río Canimar, en la Provincia de Matanzas, catástrofe en la que probablemente perecieron hasta 60 seres inocentes.

En esta oportunidad las indagaciones del Comité establecieron que, en las tres horas que demoró las persecución para frustrar el desvío hacia La Florida de aquella fatídica embarcación y, despues de la indecisión de los mandos intermedios a cumplir por su cuenta las instrucciones para impedir ese tipo de fugas, las únicas personas que podían haber dado la órden para hundir esa nave eran Fidel Castro, o aquellos de su íntimo círculo represivo, como el Ministro del Interior de aquel entonces, Ramiro Valdés, el Jefe del G-2 José Abrantes, u otros de esa investidura policiaca.

Utilizo estos ejemplos para ilustrar la postura frente al sistema comunista y su jerarquía cubana del Movimiento de Derechos Humanos y disidente de Cuba, en su era príncipe de fines de los años setenta y de la década de los ochenta, para establecer varias de las características que lo diferencian de sus colegas de la Europa Central y del Este.

Se trata de que tanto el Sindicato Polaco "Solidaridad"; como el Grupo Checoslovaco "Carta 77"; o las agrupaciones de Observadores de los Acuerdos de Helsinki y otras organizaciones de Derechos Humanos en la otrora Unión Soviética y su órbita, jamás retaron de forma explícita y pública el poder de los Partidos Comunistas, ni del liderato de esas naciones.

Las aspiraciones y los programas de la disidencia del entonces llamado "campo socialista europeo", se limitaron a reclamar reformas dentro del Comunismo. Por esta vía , "Solidaridad" no solo no cuestionó nunca la existencia del "Partido Obrero Unificado Polaco" (comunista) y de su mandato aparentemente eterno, sino que tampoco se oponía al funcionamiento de los Sindicatos Gubernamentalistas. Los del gremio "Solidaridad solo exigían su reconocimiento como una institución independiente.

 

2.- En todos los textos y los pronunciamientos del CCPDH de aquellos primeros años se califica al comunismo y al socialismo marxistas como a una suerte de "especulación de ingeniería social contra natura, fundada sobre presupuestos de odios y revanchas, que dividen y aniquilan por completo a la sociedad civil y a las normas de vida civilizada, hasta llegar a la destrucción del seno familiar". (Cita extraída de un informe del CCPDH a Amnistía Internacional de l977, denunciando la condena a 29 años de cárcel de uno de sus dos fundadores originales, la Dra.Marta Frayde.)

3.- Con estos principios capitales, que suscribimos en los albores del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, cerramos las puertas a cualquier variante de "castrismo reformado", de "socialismo con rostro humano", de "revolución rescatada de sus desviaciones comunistas y despóticas", de "socialismo de mercado", de "institucionalización democrática y legalista del Gobierno Revolucionario", o de otros perfiles de legitimización de la visión del estado como monopolizador del ordenamiento social.

4.- El ideario del Comité Cubano se cifró en el respeto integral de las libertades humanas, sumando el Derecho a la vida, a la libre expresión del pensamiento; a la facultad de libérrimo movimiento; a los fueros de la libertad de asociación, incluyendo la de los sindicatos y, muy en particular por lo raro en la idiosincrasia de los cubanos, el Derecho Inalienable a la Propiedad Privada, a la libertad de empresa, al libre comercio, a la tenencia, al traspaso, a la venta, a la inversión nacional y extranjera, al préstamo hipotecario sobre la tierra y para el fomento de todo instrumento de creación de riquezas.

Es decir, el Comité Cubano se atuvo a la letra, sin exclusiones, de los Derechos Civiles y Políticos y de los Derechos Económicos y Sociales, incluídos en la Declaración Universal de estos derechos aprobada por las Naciones Unidas el l0 de Diciembre de l948.

5.- Nos declaramos herederos de las enseñanzas de José Martí, en especial en lo concerniente a que "la primera ley de la República sea el culto a la dignidad suprema del hombre". También hablamos de las enseñanzas sobre Desobediencia Civil y Resistencia Pacífica de Martin Luther King, que declaramos como nuestra estrategegía frente a las leyes injustas que coartan el ejercicio de los derechos soberanos de la ciudanía en el País de los cubanos. Conjuntamente, citamos a la Declaración Francesa de los Derechos del hombre y del Ciudadano.

En su momento, además subrayamos nuestras coincidencias con la letra de la Declaración de Derechos del Pueblo Norteamericano que ha ido moldeando, no sin grandes contratiempos y hasta con retrocesos como en todo lo humano, la evolución hacia la prosperidad de la sociedad norteamericana.

6) Por estas razones en l979 , a través de la Srta. Bárbara Hutchinson, nos dirigimos al Presidente James Carter, para que Estados Unidos fuera el portador de nuestras denuncias sobre las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba, con destino a su presentación ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

6.- Así, una vez mas, dábamos una clara señal de ruptura profunda con el orden político reinante en Cuba, echando a un lado el primitivismo en el decálogo "antimperialista"criollo, que al parecer se heredó de los "guerrilleros mexicanos de Pancho Villa" y de las elucubraciones de Rudolf Hilferding, copiadas por V. I.Lenin y sus discípulos, sin olvidar las imbricaciones de algunas corrientes ideológicas del país con el radicalismo, supuestamente obrerista, del nacional socialismo alemán.

LA COMPRENSION DE LAS NOCIONES LIBERALES

1.- Cuando formamos el Comité Cubano Pro Derechos Humanos en l976 no conocíamos de manera textual la obra de Friedrick Hayek, ni la de Karl Popper, tampoco la de V. Misses ni la de Milton Friedman.

Nuestra crítica teórica al comunismo provenía de reflexiones adquiridas con las lecturas de ensayos como "La Nueva Clase", de Milan Djilas; el "Opio de los Intelectuales" de Raymond Aron; la "Autocracia en el Comunismo", de L. Shapiro; "El Gran Viraje del Socialismo", de Roger Garaudy"; "La Confesión de Arthur London"; "El Archipielago Gulag" y otros libros de A.Soljenitsin. A su vez, leímos "La Decadencia del Movimiento Comunista Internacional", de Fernando Claudín"; las biografías de Stalin y de Trotsky, de Isaac Deutscher; "La Tentación totalitaria"y otros escritos de J.F.Revel, de Isaías Berlín, de R. Conquest y muchos mas de esta factura.

Al comunismo en Cuba lo conocimos en primera persona, sobre todo por aquella especie de "universidad de los horrores", que padecí al ser arrestado por "propaganda enemiga y diversionismo ideológico" en l967, y ser condenado a doce años y cárcel e ingresar en el presidio político de Cuba en l968, a causa de mi participación en el proceso político disidente conocido como "La Microfracción".

Con estos puntos de vista arraigados en las proyecciones que dieron lugar a la creación del Comité Cubano, no albergamos esperanza alguna de que en Cuba el patrón socialista pudiera ser reformado o mejorado. De hecho, para reafirmar estos criterios declaramos miembro de Honor del Comité al ex Comandante Ramón Guín, quien estaba en la cárcel por ser un militante anticomunista de la lucha armada contra Castro.

Cuando volvimos a prisión en l980, de inmediato hicimos contacto con Armando Valladares, en referencia al tema de las denuncias de los atentados contra los derechos humanos, y le hicimos saber de nuestra simpatía por su lucha de tantos años, y la de todo el presidio político cubano, por terminar con el totalitarismo en Cuba.

Algo similar llevamos a cabo con la figura Mario Chanes de Armas. Posteriormente, designamos a Ernesto Díaz Rodríguez como Vice Presidente del CCPDH, acción con la que quisimos destacar los méritos de este valiente luchador y, además, recalcar que aunque el combate bélico no era nuestro rumbo político, respetamos y consideramos hermanos a los que batallaron desde esas trincheras.

UN NUEVO CAPITULO

 

Cuando en l988 fundamos el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, como el ala política del CCPDH, lo definimos como un movimiento esencialmente anticomunista y dedicado a promover la economía de libre mercado en Cuba. Ya en estos tiempos sabíamos del Thatcherismo y, en especial, nos habíamos adherido desde dentro de Cuba al Reaganismo.

En l986 redacté una Carta Abierta al Presidente Ronald Reagan, felicitándolo por su apertura de las trasmisiones de Radio Martí y por su adhesión a la causa de los Derechos Humanos en Cuba. También, le pedí al Presidente Norteamericano que su Gobierno presentara nuestras denuncias en Naciones Unidas, para que se solicitara una condena a Castro en la Comisión de Derechos Humanos . El contenido de esta misiva y el de la respuesta de Reagan a la misma, autorizamos desde dentro de Cuba que fuera publicado por la prensa de la época.

Ronald Reagan decidió acusar a Fidel Castro en Ginebra, y como resultado de estas gestiones, el 5 de Septiembre de l988 llegó a Ciudad de La Habana un equipo de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, encabezado por su presidente Alioune Sene.

De inmediato, se abrieron las audiencias de esta misión en el hotel Comodoro de la Capital y el Comité Cubano movilizó a mas de l500 denunciantes, quienes no solo confirmaron las alegaciones de crímenes políticos que por años habían confeccionado con destino a Naciones Unidas el CCPDH y otras fuentes, sino que aportaron nuevos elementos de enjuiciamiento contra el regimen castrista.

El resumen de estas acciones se hizo patente el 2l de Febrero de l989, con el informe de casi 400 páginas, uno de los mas extensos de la UNHRC, titulado "Consideraciones sobre el reporte de la Misión que tuvo lugar en Cuba de acuerdo con la decisión l06 de la Comisión".

Este documento relató muy severamente las violaciones a los Derechos Humanos observadas en Cuba y pidió explicaciones al Gobierno de la Isla. En ese momento comenzó una nueva era en la historia del Castrismo. La impunidad de que había disfrutado Fidel Castro, en relación a sus procedimientos criminales, había terminado para siempre. En lo adelante, el sistema comunista cubano fue situado entre los peores violadores de los Derechos del Ciudadano de todo el planeta. En el derecho internacional, Fidel Castro paso a ser un reo mas.

( Fin de la primera parte)