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“ENEMIGO
DE INTERNET:
El régimen de Castro APUNTES
DE LA ÉPOCA PARA LA REVISTA “Siglo XXI”, viernes 23 de marzo del año
200l La guerra de desinformación, como instrumento para mantener
inerte a la sociedad cubana frente al regimen comunista que la aniquila,
incluye ahora las comunicaciones a través de la red universal del
Internet. Como era de esperar, Fidel Castro ha identificado otra
amenaza en el hecho tan normal para cualquier ciudadano de un país
civilizado, de que una persona se pueda poner en contacto con otras en
cualquier lugar del mundo, a
través de los correos y de
las páginas de información electrónica. De acuerdo a la lógica de los tiranos, el hecho de
que Castro practique la mas ferrea censura para todo tipo de
información pública, representa un procedimiento de control
social ineludible. Porque,
si el pueblo cubano tuviera acceso a medios de prensa libres, en los que
se publicaran las noticias y los comentarios sobre las verdaderas
dimensiones de la derrota ecónomica, política y social que ha enfrentado
el castrismo, sencillamente
la población hace rato se hubiera rebelado frente al empecinado
sostenimiento perpetuo de tal catástrofe. Como todos sabemos, en el territorio cubano funcionan de
manera permanente cientos de
miles de instrumentos de la
mas burda propaganda desinformativa.
Decenas de emisoras de radios, periódicos, plantas de televisión
controladas por el partido comunista y la policía de seguridad del
estado, en realidad son solo la parte mas visible de la manipulación
castrista de la opinión pública. En verdad, son abrumadoras las células para difundir mentiras
y torcer la realidad las que existen.
Ahí están, en
los cientos de miles de asalariados que en cada nucleo del Partido
Comunista; en cada buró de centro de trabajo,
provincial o municipal de esta maquinaria partidista para la
fabricación de sofismas; en cada sección de la Unión de Jovenes
Comunistas; o de los pioneros, los estudiantes,
la Federación de Mujeres Cubanas y de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños; así como en cada Comité de Defensa de la
Revolución y en todas las secciones sindicales del País.
Como de la misma manera, los comisarios políticos de cada unidad
militar o del Ministerio del Interior,
son poleas trasmisoras de cuanta patraña alienadora de la verdad
se le ocurra a Fidel Castro. Si todo esto fuera poco, en cada Ministerio, empresa del
estado y aparato de gobierno, existen direcciones y departamentos de
divulgación, que publican miles de comunicados publicitarios sobre las
supuestas victorias de sus entidades de producción o servicios.
Toda esta clerigalla de discípulos de Joseph Goebbels, edita
cientos de miles de folletos, boletines, murales, revistas y otros
medios para expandir mentiras del mas grueso calibre. En medio de este universo orweliano para el sojuzgamiento de
la conciencia de los ciudadanos, llegó el Internet con su capacidad de
penetrar en todos los hogares y brindar a los seres humanos la
posibilidad de comunicarse, de una manera inmediata y a muy bajo costo,
con sus semejantes en todo el orbe. A sabiendas de
que con este recurso del Internet en las manos de la oposición democrática
cubana, se pueden propiciar los
cambios liberalizadores para la Nación,
Fidel Castro ordenó impedir
que los disidentes, o cualquier fuente independiente a los grilletes oficiales,
pueda poseer acceso a esta gran conquista para el ejercicio de las
libertades públicas a través de los contactos electrónicos. |