DEFENSA CONSECUENTE

OPINIONES DE LA REVISTA "SIGLO XXI", viernes 22 de Septiembre del año 2000

Ernestino Abreu, Vicente Marcelino Rodríguez, José María Corrales, Rolando Corrales y Mario Miguel Millo Martínez, han sido objeto en Cuba de una de las usuales patrañas judiciales castristas contra los luchadores cubanos por la democracia . La causa de este otro juício inquisorial, sin garantías procesales ni tribunales independientes como siempre, es la no aceptación por parte de los acusados a los intentos de perpetuación de la opresión comunista en la Isla.

En concordancia con la posición que historicamente ha sostenido el movimiento de derechos humanos de Cuba, relacionada con la defensa de todos los prisioneros políticos, incluyendo como es natural aquellos de luchas clandestinas, Elizardo Sánchez Santa Cruz gestionó en La Habana la defensa de los encartados por parte de los abogados Sergio Hernández, Carlos Navarro y Wilfredo Calderón.

Además, Elizardo Sánchez, al frente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconcialición Nacional, ha encabezado desde dentro del país la campaña internacional a favor de la liberación de Ernestino Abreu, Vicente Marcelino Rodríguez y demás encartados, alegando razones humanitarias.

Otras organizaciones cubanas de derechos humanos, tanto en el interior de la nación como en el exterior, también llevamos a cabo la labor de recabar apoyo internacional a favor de esos patriótas cubanos.

De esta manera, los activistas humanitarios de Cuba una vez mas hacemos efectivo nuestro criterio de respaldar a todos los prisioneros políticos, sin distingo alguno entre los presos de conciencia y los confinados por actuaciones secretas a favor de la transición hacia la democracia.

Con esta noción, un día defendimos y logramos la conmutación de la pena de muerte de un joven nombrado Arturo Suárez Ramos, quien desesperado ante las negativas de Castro de permitirle ejercer su derecho a salir de Cuba, optó por intentar desviar un avión en ruta nacional.

Así mismo, hemos trabajado para impedir la ejecución de la pena de muerte por fusilamiento contra otro joven cubano, Humberto del Real, quien al igual que Ernestino Abreu, Vicente Marcelino Rodríguez y los demás recién defendidos, entró a suelo cubano de manera subrepticia en una operación armada, que originó una persona muerta de parte de las fuerzas del gobierno.

Al respecto, reiteradamente hemos declarado que deploramos sinceramente esa y todas las muertes, que este tipo de clamor por la libertad del pueblo cubano ocasiona.

Sin embargo, conjuntamente subrayamos que todo el sufrimiento humano y los desastres que se derivan de estos hechos, solo constituyen nuevos elementos de culpabilidad contra Fidel Castro y sus secuaces, quienes al cerrar las vías pacíficas y normales para la democratización de Cuba que propugnan las organizaciones de oposición civil, son los que provocan que diversos ciudadanos apelen a otros recursos, para ejercer sus derechos de participación en los asuntos públicos de la sociedad cubana.