CASTRO CONTRA LA FAMILIA

PUNTOS DE VISTA PARA LA REVISTA ELENA MEDEROS DE RICARDO LOPEZ, -EX PRISIONERO POLITICO CUBANO Y DIRECTIVO DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL PARA LOS DERECHOS HUMANOS-,
Miércoles l2 de noviembre del año 2002

Un nuevo escándalo envuelve a Fidel Castro en las brumas del estado maniáco-depresivo. Ahora se trata de las aberraciones en torno a su familia, que han salido a luz pública a través de las declaraciones a la cadena de televisión Univisión, que ha hecho Dashiel Torralba, una joven que fue la amante de Antonio Castro Soto del Valle, un hijo de Fidel Castro, fruto del semi clandestino cazamiento del tirano con una mujer, que se mueve en las sombras y, que dice nombrarse Delia Soto del Valle.

Este oculto casorio de Castro con la Soto del Valle, en modo alguno, es un hecho aislado en materia de relaciones familiares. Todo el resto de la vida como ser humano de Fidel Castro, siempre ha permanecido en un misterio. Sin embargo, la esencia del asunto reside en la verdad,  incontrovertible,  de que el gran Comisario de Cuba desprecia, sobremanera,  todo lo que esté relacionado con la institución de la familia, como célula primaria de toda sociedad y para la cual, el mundo de los Derechos Humanos reclama un cuidado especial.

Fidel Castro ha sido un enemigo de la entidad social familiar durante toda su vida. Ya sus relaciones eran tormentosas con su madre Lina Ruz, a cuyo sepelio, incluso, no asistió, por considerar que su progenitora era un ser insignificante y, peor aun, Castro decía que no era mas que una simple beata, que vivía metida bajo la sotana de los curas católicos. El primer matrimonio de Fidel Castro con Mirta Díaz Balart fue un desastre de igual naturaleza. Su unión extramarital con Naty Revueltas fue, así mismo, una relación tipicamente delirante y, de esa juntera nació Alina Fernández Revueltas, quien ha escrito un libro en el que relata el carácter de manicomio infernal, tanto por los vínculos con su padre biológico, como por el resto de los contactos con ribetes de monstruosidad con toda la familia Castro.

Estas y otras incidencias, no menos esquizoides, del entorno familiar de Fidel Castro, conduce al modus operandi del regimen castrista, tratando de dividir y pulverizar a la familia, como institución primaria de la sociedad cubana.

En los mismo inicios del mandato castrense, se dispuso la separación de miles de campesinas de la Sierra Maestra, que fueron separadas de sus padres, con el pretexto de darles educación. Pero, esta acción representó un contrasentido, porque en esos precisos momentos, otros miles de jovenes eran enviados a esa misma zona de la Sierra Maestra, nada menos que a estudiar como maestros. Es decir, el verdadero objetivo de Fidel Castro era el de pulverizar las familias, separando a los hijos del tronco filial.

Maniobras tipicamente de guerra contra la familia, ejecutó Fidel Castro en relación a los hijos y a otros parientes, de los campesinos de la cordillera del Escambray, a quienes confinó a remotas regiones de la Provincia de Pinar del Rio, en lo que se conoce como los “Pueblos Cautivos”.

Existen decenas de otros ejemplos de la batalla de Castro contra la familia cubana, pero lo primordial reside es su afan de hacer del estado y, de su propia persona, el centro de la vida de todas los habitantes del país, tratando de sustituír los vínculos esenciales de la vida familiar, a los cuales considera como enemigos de los poderes del gobierno totalitario  que el encabeza, pretendidamente con carácter perpetuo.