RAFAEL LEONIDAS TRUJILLO: SIN FIESTA PERO CON EL CHIVO A CUESTAS
NOTAS PARA LA REVISTA " SIGLO XXI", del Jueves 20 de Julio del año 2000

"La Fiesta del Chivo", la última obra del escritor Mario Vargas Llosa, recrea de manera magistral algunos de los sórdidos escenarios a comienzos de los años sesenta, del final de la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo en República Dominica. En este libro, trascendental para la historia política de hispanoamerica, abundan los paralelismos con el regimen brutal de Fidel Castro en Cuba.

Uno de los aspectos mas curiosos del Trujillismo, que Mario Vargas Llosa realza en esta novela, "La Fiesta del Chivo", es el extraordinario apoyo popular, masivo, de que gozó Rafael Leonidas Trujillo en la Nación Dominicana hasta el día de su asesinato.

Esa mezcla de terror y paternalismo dadivoso, del llamado "Padre de la Nueva Era Dominicana", ese arraigo mesiánico en gran parte de la población de esta Isla del Caribe, a pesar de los crímenes monstruosos y del carácter tipicamente rufianesco del Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, es materia de estudio de muchos politólogos y psicólogos sociales, como lo son el análisis de características similares en déspotas como Adolfo Hitler, Stalin y Fidel Castro.

Porque, no piense nadie que Trujillo en Santo Domingo no se hizo de una historia de grandes hazañas patrióticas, como fue la expulsión de los invasores haitianos del suelo nacional. Incluso, Leónidas Trujillo convirtió a República Dominica de un territorio sin carreteras, escuelas y hospitales, en un país de vías de comunicación e infraestructura social moderna. Esto es lo que se llama las "expresiones en piedra de las tiranías".

También Adolfo Hitler salvó a Alemania de la ocupación extranjera de parte de su territorio, y dió al pueblo alemán el mejor sistema de salud pública, de educación gratuíta y de empleo para todos, de su época. Como Stalín alfabetizó y dió trabajo a millones de campesinos soviéticos.

Sin embargo, cuando se pregunta el precio que tuvieron que pagar esos pueblos dominicano, alemán y ruso, por esas obras de maquiavélica ingeniería humana, todo el mundo sabe que el saldo fue de ríos de sangre y de destrucción, que de hecho estuvieron a punto de borrar el legado de la civilización humana en esas tierras.

Lo mismo ha acontecido y ocurre en la actualidad en la Cuba de Castro. El precio en sufrimientos y en horror de las "expresiones en piedra", que pueda haber llevado a cabo la tiranía castrista, eclipsa cualquier consideración práctica acerca de su legado.

La sociedad cubana y sus fuerzas productivas de riquezas, han sido destruídas hasta sus cimientos por Fidel Castro, al igual que nos narra Mario Vargas Llosa en su novela "La Fiesta del Chivo", sucedió en la República Dominicana bajo el yugo de Trujillo.