LOS CHECOS EN RESPALDO A LA OPOSICIÓN CÍVICA CUBANA

IMPRESIONES DE AHORA PARA LA REVISTA “Siglo XXI”, martes l6 de enero del año 2000

La bravuconería de Fidel Castro contra los dos activistas de derechos humanos checos,  que fueron arrestados en Cuba por acudir en respaldo del movimiento opositor cubano,  es una muestra mas del grado de desesperación y derrota en que se encuentra la jefatura de La Habana frente a la legitimidad y el reconocimiento internacional que han conquistado los disidentes cubanos.

El arresto del ex Ministro  y diputado al parlamento de la República Checa Ivan Pilip, y de Jan Bubenik, uno de los líderes de la “Revolución de Terciopelo” de l989, a causa de su viaje a Cuba para respaldar al movimiento  de derechos humanos, representa otra página de ignominia en los anales históricos que ha colmado Fidel Castro, con sus acciones de guerra sucia para perpetuarse en el poder.

Víctimas de este mismo operativo de extorsión, fueron los  líderes contestarios de Ciego de Avila, Antonio Femenías Echemendía, luchador de siempre  en pro de los derechos humanos y Pedro Valdivía, de la Agencia de Prensa Independiente Patria.

Varias organizaciones  cívicas mundiales,   conjuntamente con el Comité Cubano y con la Fundación Elena Mederos, se proponen de inmediato denunciar estos hechos de burdo terrorismo de estado, ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, así como ante la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Mery Robinson, para que traslade las actas de este atropello  al secretariado de la Comisión de Derechos Humanos de La ONU, que dentro de poco comenzará su plenara anual en Ginebra,Suiza.

Sin embargo, pienso que la lección mas importante a  extraerse de esta nueva fechoría de los castristas, es que el irrenunciable derecho de los ciudadanos cubanos . o de cualquier parte,  a relacionarse con sus colegas, amigos o con cuanta otra persona le parezca conveniente, para fines pacíficos, para debatir ideas y para propiciar tareas altruístas y destinadas al bien común de sus pueblos,  ese derecho soberanado que asiste por nacimiento a cuanto habitante tiene este planeta, no puede ser coartarlo impunemente  ni por Fidel Castro,  ni por ningún  otro de los matones que aun desgobiernan otros parajes.

De igual manera, la inalienable facultad de todas los individuos y de todas las organizaciones cívicas, como lo son las de derechos humanos,  a colaborar,  a  recibir ayuda y a brindarla, a gestionar asistencia humanitaria y a otorgarla a otros necesitados;  esa facultad con la que también nacemos,  tampoco no las puede arrebatar impunemente cualquier asaltante de caminos,  como esos que agredieron a los dos patriótas checos y a sus dos  hermanos cubanos de la disidencia en  Ciego de Avila.

Ahora, los agresores su ufanan como hacen todos los malhechores en la habitual apología de sus crímenes,  que practican todos los rufianes soberbios, pero todos  deberían saber que es muy probable que un día ellos mismos, o sus familiares,   se vean urgidos de tocar a las puertas de esos mismos activistas que tanto han agredido, para pedirle que los ayuden a salvarse Porque en este terreno de las atrocidades contra los derechos ciudadanos no existen fronteras, y es un lugar muy común presenciar a los vergudos de ayer, mas adelante  clamando por justicia para su pellejo.