Boletín del Comité Cubano pro Derechos Humanos (España)
Año IX. Número 25-26
Editorial

El régimen cubano al desnudo

El cuento es bien conocido. Érase una vez un rey cuya tozudez y soberbia le hicieron creer que andaba magníficamente vestido cuando, en realidad, paseaba su desnudez por su reino. Las penas terribles con las que el rey anunció que serían castigados quienes no reconociesen sus inexistentes vestiduras sembraron el terror entre sus súbditos. Entre el temor que despertaba en los más infelices y el deseo de preservar sus privilegios entre los más poderosos, la mentira se mantenía en pie, aunque descreída por todos. Digamos que el rey se comportaba como lo que hoy llamamos un gobernante totalitario. Sólo la palabra de un inocente, un niño, contradijo la voluntad del monarca y se puso fin al engaño.

Una vez más, este año se ha reunido en Ginebra el Comité de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La mayoría de los representantes de los países ahí reunidos votaron porque en Cuba el rey anda vestido. Junto con China, el régimen cubano fue absuelto de violar los derechos humanos. Su desnudez fue denunciada, entre otras, de manera pormenorizada, en los informes de 1997 por organizaciones de tanto prestigio como amnistía Internacional desde Londres, Pax Christi desde Holanda, Periodistas sin Fronteras desde París, el informe del Relator Especial para Cuba de Naciones Unidas, leído en Nueva York en diciembre de 1997, las denuncias objetivas y contrastadas por el Comité Cubano Pro Derechos Humanos y las otras organizaciones cubanas en defensa de los Derechos Humanos.

Las cientos de páginas de denuncias y los testimonios aportados en Ginebra fueron suficientes para que este año se mostrase una singular benevolencia en dos países --Cuba y China-- en los que sólo basta leer la prensa para verificar la precariedad del respeto por los derechos humanos en ambos países. Sin embargo, se da la circunstancia que ambas naciones constituyen para el mercado internacional excelentes asientos para sus inversiones. China, es obvio mencionarlo, se ha convertido en la Meca del capital inversor internacional. Cuba, de muchísimo menor importancia, no obstante, constituye un suculento bocado para el mercado que toma posesiones para el esperado despegue que le aguarda en el poscastrismo.

Esta es la hora en que los inversores, y con ellos los recursos políticos que también saben manejar, se preparan para saltar sobre Cuba, en una carrera desenfrenada para evitar la competencia con la presencia norteamericana después de Castro.

Hay, pues, que abrir las puertas de la Isla a como dé lugar, aunque ello signifique negar que el rey va desnudo.

Las leyes del mercado --esa perversa consigna, impersonal y sin rostro, deshumanizada e indiferente-- exigen la búsqueda de derechos allí donde los haya y donde los habrá. El esfuerzo exigido es mínimo; '

Únicamente vasta entrecerrar los ojos. Lo importante es tomar posiciones y asegurar mercados.

Nuestro deber consiste en señalar que el rey anda desnudo, en denunciar de manera responsable y objetiva la violación de los derechos humanos. Es una realidad innegable, aunque algunos se empeñen interesadamente en no querer reconocerlo.

El comité Cubano Pro Derechos Humanos no se siente desalentado por los resultados de Ginebra. Todo lo contrario. Continuaremos nuestra modesta labro con la insistencia del que sabe que tiene la razón.