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ASAMBLEA PARA LA NUEVA SOCIEDAD CIVIL RESEÑA DE LA DRA. MARTA FRAYDE, una de las fundadoras del Movimiento pro derechos humanos y democracia dentro de Cuba, ex Jefa de Misión en la UNESCO, presidenta del Comité Cubano Pro Derechos Humanos en España y editora de su revista), martes 29 de octubre del año 2002. Se ha llevado a cabo otra de las grandes realizaciones de la oposición democrática cubana. Se trata de la integración en Ciudad de La Habana, de una Asamblea para Promover la Sociedad Civil, que cuenta con la participación de delegados, que representan a 32l organizaciones disidentes, de derechos humanos y de sindicatos, periodistas, economistas, médicos, y otros sectores independientes de todo el país. Como fuerza coordinadora de este este nuevo esfuerzo para la refundación Republicana de la Nación Cubana, están la profesora Marta Beatriz Roque Cabello, el abogado René Gómez Manzano y el profesor Félix Bonne Carcassés, todos ex prisioneros de conciencia, que durante muchos años se han ganado la credibilidad y la confianza de la opinión pública, por la rigurosidad de sus proyectos políticos. Nuestras organizaciones de derechos Humanos consideran que este original acontecimiento, La Asamblea de la Sociedad Civil Cubana, representa una extraordinaria iniciativa, en el orden de la educación de la membresía contestaria cubana y de toda la población de la Isla, en cuanto al imprescible aprendizaje de las normas y de los métodos, que deben primar en la vida democrática de los pueblos, para garantizar la existencia de Un Estado Derecho coherente, basado en el consenso, en la negociación sobre bases éticas de la legislación rectora primero, y de la administración pública, mas tarde. Entiendo, que desde ahora las instituciones que agrupan a las fuerzas oposicionistas cubanas, deben ejercitarse en los debates al estilo parlamentario. Es preciso que en Cuba se aprenda a discutir ideas, a buscar alianzas y acuerdos basados en los intereses de la población. Para todos esos objetivos, La Asamblea de la Sociedad Civil de Cuba se constituye en una suerte de Universidad Abierta, de donde deben irradiar las lecciones de vida política civilizada, que permita a los habitantes de Cuba adentrarse en el campo de una convivencia pacífica que, primero, elija a los mejores hijos del país para legislar y para conducir los destinos de la Nueva República, que ya se avizora en el horizonte y, después, para acatar el imperio de la ley, del orden y de la justicia que, entonces, sus legítimos representantes en los poderes del estado deben hacer cumplir. Considero, que los integrantes de esta emergente Asamblea para la Sociedad Civil Cubana, tienen grandes lecciones que aprender de los libros que recogen los textos, de los debates parlamentarios que, en el año l940, tuvieron lugar en el Capitolio Nacional, para la elaboración y la aprobación de la Constitución, que rigió los detinos de la Nación hasta el año de l959. Es preciso hacer resaltar que, de aquellas discuciones congresionales y verdaderos talleres del prensamiento democrático, surgió la Constitución Cubana de l940, que ya contenía todos los preceptos jurídicos que, mas tarde, en l948, serían presentados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de Naciones Unidas. Opino, que también en esta novísima empresa intelectual y política, que es la Asamblea de la Sociedad Civil Cubana, deben estudiarse los debates fundacionales, que se encuentran en la obra recopiladora de los papeles del Federalista, elaborados por Halminton y por otros de los creadores del Estado Norteamericano moderno. Además, pienso que debe acudirse a la gran obra pedagógica que en tal sentido emana de John Locke, de Alexei de Toqueville, de David Hume, de Adam Smith, de Benjamin Franklin, de Tomas Paine y, de otros padres fundadores, de las democracias inglesa y norteamericana. Felicito a todos los participantes de la Asamblea de la Sociedad Civil Cubana, como siempre he felicitado y colaborado con todas las iniciativas sabias de la disidencia cubana. |