ASALTOS Y TERROR

CRITERIOS PARA LA REVISTA “Siglo XXI”, de Enrique Hernández Méndez, jueves 24 de enero de año 2002

La naturaleza de Fidel Castro como un capó de maffias criminales, que imponen la sumisión del pueblo cubano apelando constantemente a los mas burdos métodos de terror,  es el argumento que explica el asalto que un atajo de gamberros gubernamentales llevó a cabo, en el Pueblo de Baire,  contra un grupo de opositores civilistas que regresaban  del Municipio de Puerto Padre,  después de partipar en gestiones a favor del “Proyecto Varela”, que auspicia el Movimiento Cristiano Liberación para propiciar los cambios pacíficos hacia la democracia en Cuba.

No se puede olvidar un solo instante que este tipo de atentados terroristas utilizando rufianes a su servicio, han sido un arma de Fidel Castro desde los años cuarenta e, incluso, debe recordarse de manera muy especial que por aquella época el hoy jefe máximo de Cuba,     llegó al extremo de organizar y llevar a cabo un asalto, con golpes, destrucción de muebles, amenazas de muerte y   otros horrores,      contra las oficinas de la Juventud del Partido del Pueblo Cubano,“Ortodoxo”,     entidad  a la que él mismo pertenecía.   Sin embargo, lo que Castro pretendía era que aquella agrupación política se plegara incondicionalmente  a sus intereses de pandillerismo criminal, para extorsionar dinero y otras prebendas al gobierno de  Carlos Prío.

Con turbas de malhechores,  como con  los que ahora Fidel Castro atacó a esos patriotas cubanos del Movimiento Cristiano Liberación y del Movimiento Cristiano Patria,  Independiencia y  Libertad,  el pistolero devenido en Comandante en Jefe,  a partir del año l959 comenzó a asaltar y a brutalizar las redacciones de los periódicos y  otros órganos de prensa, todavía libres en aquellos primeros momentos, como que sucedió a la redacción del Diario de la Marina y a los estudios de CMQ televisión, aquí durante una trasmisión del programa de Luís Conte Agüero.  Horrible fue el asalto a golpes y a tiros que los talibanes de Fidel Castro perpretaron contra una misa y peregrinación religiosa, en la Iglesia de la Caridad del Cobre de las Calles de Salud y Manrique, en Ciudad de La Habana, nada menos en que en el mismo día de la celebración de la Santa Patrona de Cuba en l960,  acción gangsteril en la que fue asesinado por disparos de los castristas el miembro de la Juventud Católica, Arnaldo Socorrro,  y hecho de sangre en el que, además,    hubo otras 22 personas  heridas y lesionadas a manos de los porristas del gobierno.

A través de este mismo modus operandi de las bandas de criminales a sueldo de Fidel Castro,  se llevaron a cabo todo género de asesinatos y de atrocidades contra los guerrilleros campesinos del Escambray y,  de otras zonas,  que se levantaron en armas para enfrentar el despojo de sus tierras.  Los hogares de aquellos luchadores también fueron asaltados, confiscadas todas las pertenencias y desterrados los moradores a campos de concentración como los que, todavía,  en la Provincia de Pinar del Río llevan los nombres de “Sandino”   y  “López Peña”.

A lo largo de estos 42 años de horrores del Castrismo los domicilios y los familiares  de miles de oposicionistas y activistas de derechos humanos también han sido víctimas de estos prógromos fascistas, que en l980, durante los días del asilo masivo en la Embajada del Perú y las huídas multitudinarias de decenas de miles de cubanos que escaparon del manicomio comunista por el Puerto del Mariel, llegaron al paroximo de la barbarie con los linchamientos de disidentes por parte de gavillas de asesinos de los CDR y de otras bandas de terroristas.

 A Oswaldo Payá Sardiñas, y a José Daniel Ferrer, quienes denunciaron desde dentro de Cuba el salvaje atentado de Baire, al igual que a todos los que desafían a cara descubierta a Fidel Castro en la Isla, solo un constante milagro de Dios los puede salvar.

Preparó esta nota para el programa Contacto Cuba, Ricardo Bofill