EL TERRORISMO DE ESTADO EN ACCION

Comentario de opinión de la Revista "Siglo XXI". Febrero 24 del 2000

Como resultado de otra patrãna policial, en La Habana han sido sometidos a una farsa de juício el líder de la Fundación Lawton de Derechos Humanos, el Dr.Oscar Elias Biscet, conjuntamente con los destacados activistas de la oposición democrática cubana Fermín Scull Zulueta y Eduardo Díaz Fleitas.

Desde la época de sus campañas en la Sierra Maestra, en las que Fidel Castro comenzó a transformar el sistema de justicia penal cubano en un burdo instrumento de sus ansias de venganzas personales, contra todo aquel que estorbora a sus designios de conquistar y perpetuarse en el poder omnímodo, hasta nuestro dias, en que esos tribunales fantoches actuan como simples marionetas de los delirios exterminadores del Supremo Comisario estalinista de Cuba, no hay absolutamente nada nuevo en esta enajenante realidad.

Como tampoco representan una noticia sorprendente los informes que nos llegan desde Cuba sobre nuevos asesinatos de prisioneros en las cárceles de Castro. Este es el caso de la denuncia recién llegada de la prisión de Canaleta, en la Provincia de Ciego de Avila, sobre el crimen cometido contra el recluso Juán Carlos Castillo Martínez, quien fue muerto a golpes por sus carceleros.

De esta misma manera hace unos dias los guardias del cuartel del G-2 conocido como "Villa Marista", también asesinaron a patadas al prisionero político Omar Izquierdo Sánchez.

Sobre estas atrocidades, la opinión pública en Cuba debe saber que, si por el momento, no se cometen con mas frecuencia este tipo de crímenes contra figuras de la oposición civil cubana como Marta Beatriz Roque, Francisco Chaviano, el propio Oscar Elias Biscet, Maritza Lugo, Félix Bonne Carcasses, Vladimiro Roca, René Gómez Manzano y cientos mas de líderes y activistas cubanos de derechos civiles, no es porque Fidel Castro haya descartado esas acciones criminales, sino porque son las presiones internacionales que amenazan con imponer nuevas sanciones económicas y de aislamiento a su tiranía si se asesina a los disidentes, lo que hasta ahora ha impedido su ejecución.

De todas formas, Fidel Castro conspira todo el tiempo para lograr la liquidación física de los opositores civiles de manera encubierta, como sucedió con Aramís Taboada y con Sebastián Arcos Bergnes, y como aconteció con otros miles de casos similares a lo largo de la historia del presidio político cubano.

Hace unos dias, cuando Marta Beatriz Roque pudo brevemente hablar con periodistas independientes, narró como en una etapa de su encarcelamiento, la encerraron en una celda que estaba repleta de mujeres asesinas. Como es natural, el plan de Fidel Castro era de que mataran a Marta Beatriz, pero un alud de denuncias del movimiento de derechos humanos hizo que varios jefes de gobierno le demandaran al jerarca cubano garantías para la vida de esta economista injustamente condenada. Por eso sobrevivió, al menos por ahora.