|
ABOGADOS
DEL PUEBLO DEBATES
DE LA REVISTA “Siglo XXI”, Febrero l3 del año 200l. En
diversos países del Mundo los activistas de derechos humanos son
calificados por la ciudadanía como los “Defensores del Pueblo”.
Incluso, en varias naciones
lationamericanas se han creado las oficinas del “Procurador de
Derechos Humanos”, con la misión de proteger a los sectores mas
desguarnecidos de la población, frente
a los abusos de los policías y de todos los
círculos de poder
que abusan de su investidura, en desmedro de los mas débiles. En
Cuba, es un lugar común saber de los horrores a que son sometidos
los miembros de las organizaciones de derechos humanos y sus
familiares. Baste solo recordar a aquel
fatídico coronel del G-2,
que le dijo a Sebastián Arcos Bergnes en la prisión de Ariza, que la
asistencia médica no era
para los contrarrevolucionarios, y
que lo mejor que podía suceder era que se muriera de un cáncer en el
ano. No
obstante, de manera sistemática la historia imparte lecciones ejemplarizantes, que deberían servir de enseñanza
imperecera para todos aquellos violadores de los derechos humanos,
que cometen atrocidades contra los seres indefensos, muchos veces
por el solo placer de demostrar su poderío haciendo daño con supuesta
impunidad. En
varias oportunidades hemos sido testigos de algunos represores que en una época nos torturaron, y que
extorsionaron y agredieron
a nuestros familiares con el peor de los ensañamientos, pero
quienes en su momento de desventura, a su vez fueron objeto de la
saña criminal de Fidel Castro. Así
aconteció con muchos de los mandos del Ministerio del Interior y de la
policía política de Castro, cuando a partir de l989 fueron fusilados y
asesinados unos y encarcelados y acosados otros.
En
esa oportunidad, nuestro movimiento de derechos humanos acudió en
socorro de esos represores, cuando ellos mismos fueron
covertidos en víctimas
del engendro que habían ayudado a crear. Así
denunciamos el fusilamiento del Coronel Antonio de la Guardía y el
encarcelamiento del general
Patricio de la Guardía, y con plena disposición, ayudamos a los
familiares de los que habíán
logrado sobrevivir, para impedir que los mataran. Ahora
se nos presenta otra de esas oportunidades,
en que la disidencia cubana demuestra
sus anhelos de justicia y
da pruebas de sus proyecciones de decoro civilizado. Se
trata de que a nuestras puertas ha llegado en busca de auxlio una
cubana nombrada MIRIAN PRIETO.
Ella es la madre de un joven que se nombra Juan Carlos Abrante
Prieto, a quien desde hace años los castristas agreden, acorralan e,
incluso inducen al suicidio. Juan
Carlos Abrante es hijo del general José Abrante Fernández, quien todo
el mundo sabe fue, por casi
30 años, el primer policía
de Fidel Castro, su Ministro del Interior y probablemente su hombre de
mas confianza en la
historia represiva del Castrismo. Todas
las evidencias indican, que Abrante fue asesinado por Castro en
la cárcel, para
silenciarlo eternamente. Como
muchos amigos saben, Abrante fue particularmente cruel contra mi persona
y mi familia, en especial contra mi
fallecida madre. Por
nuestra parte, trataremos de mover cielo y tierra para salvar a Juan
Carlos Abrante. |