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LA
JUVENTUD CUBANA, Por
María B. Rivadulla El
Internet ha venido a revolucionar nuestras vidas. Hay
de todo y para todos los gustos, como en los "inserts" de los
periódicos dominicales. A los que nos gusta estudiar y aprender, nos
pone un mundo inconmensurable de conocimientos, buenos, regulares y
malos, a nuestra entera disposición. Los amantes de la pornografía,
las malas palabras o el amor cibernético, también tienen sus sitios.
Juegos, música y cualquier tipo de hobbie, residen acumulando páginas
y más páginas electrónicas de información. Aquello,
que al inicio parecía un monstruo capaz de separar al ser humano de sus
fibras más sensibles y llevarlo a un estado más cercano a los
androides, se ha convertido en enlace y acercamiento de los habitantes
del planeta. En espacio de encuentro para estudios universitarios,
conferencias magistrales, información científica, transacciones
comerciales de todo tipo, reuniones sofisticadas de grandes
corporaciones por Intranet, entre otros usos, la mayoría, la inmensa
mayoría de ellos, para beneficio de la Humanidad. El
tema adquiere un matiz especial en lo que a Cuba se refiere. A quienes
tratamos de estar "al día" de forma lo más objetiva y
desapasionada posible (misión casi imposible) en la vida diaria del país,
nos resulta increíble que este fenómeno se esté concentrando con
fuerza en la población, sobre todo juvenil, pese a los amagos del
gobierno para limitarlo. Los
que vivimos de este lado, con la computadora encendida todo el tiempo y
una cuenta de acceso ilimitada a Internet, pudiéramos creer erróneamente
que en Cuba esto es algo así como un fantasma y que sólo está a
disposición de los extranjeros, unos pocos funcionarios de alto nivel o
la Seguridad del Estado. Podría sustentar esta idea el atraso tecnológico
con relación a la mayoría de los países, el nivel de vida a que está
obligado el pueblo, la tremenda desorganización política ya más que
evidente, la incipiente y frágil capa de sociedad civil, cuyo
nacimiento no me atrevo a aseverar ya tuvo lugar, pero sí que se
encuentra en fase de gestación, gracias al tesón y valentía de las
organizaciones y grupos obligadamente disidentes o que la población
cubana no tiene capacidad intelectual ni condiciones de ningún tipo
para asomarse al mundo cibernético burlando las restricciones. ¡Error
craso! El Internet, al igual que los viajes de la Comunidad a finales de
los setenta, ha venido a imponerse, a marcar hitos y pautas en la vida
del cubano. Es una ventana a la información, a la sensación de
libertad, consciente o no. ¿Cómo lo están logrando? Con creatividad,
ese estado nirval que adorna al sobrevivir con ilusiones y sueños,
consiguiendo éstos dando pasos en zigzag por los más recónditos
vericuetos del difícil día de un cubano. Son
cada vez más frecuentes los jóvenes que "empatando piezas"
se arman una computadora, sin carapacho, poco atractiva pero funcional
que deben o quieren mantener semi oculta en un rincón de cualquier
casa. Ésta les permite, con cierto trabajo, accesar el Internet. Y
aprender que existen máquinas de búsqueda, haciendo uso de ellas para
encontrar temas y amigos. Y que hay servidores de acceso. Y
"chats" o sitios de encuentro para charlar por escrito. Y
preparar páginas o "sites" personales. Y depositar éstas en
espacios gratuitos que se ofrecen. Y tener direcciones de e-mail también
gratuitas, que por el volumen que mantienen los que ofrecen el servicio,
es imposible de rastrear o imponer vigilancia especial por parte de los
organismos de represión. No hacen nada indebido estos cibernautas
cubanos, sólo accesar al mundo a través del rarus aparatus inventado. Dos
meses atrás recibí un e-mail interesante e inesperado. Una persona que
no se identificó, me explicó que estaba recién salido de Cuba y se
había llevado mi dirección electrónica en su equipaje, para
comunicarse conmigo, en cuanto tuviera una oportunidad, y explicarme que
los artículos de opinión que envío con regularidad a los e-mails de
Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores, Radio Reloj y Bohemia, con un
mensaje lleno de total ironía: "Autorizo su publicación",
obviamente no son publicados, pero sí leídos por todos los que tienen
acceso a tales buzones. Muchos de los lectores, periodistas y
funcionarios, según este compatriota, estaban de acuerdo con los
escritos que siempre han mantenido, dentro de parámetros de respeto,
una tónica claramente contestataria al régimen. Navegando
por Internet los jóvenes cubanos aprenden, entre otras cosas, que gran
cantidad de egresados de la Escuela Lenin, hijos en su mayoría de
dirigentes del sistema considerados los primeros, la semilla que
germinaría al amparo de sus padres, bajo las directrices de la Juventud
y el Partido Comunistas y su dirigente máximo, Fidel Castro, se han ido
del país y residen actualmente en Suecia, Italia, la República Checa,
Suiza, Estados Unidos y hasta Australia. A los que quedan en Cuba, cuyo
rostro se confunde con las imágenes del monitor de computadora, no es
necesario decirles entonces que la Revolución es un fracaso. Ellos lo
saben. El
Internet se le está yendo de las manos ya al gobierno cubano, que no
puede controlar su acceso. Interesante dato porque entonces los cubanos
que creemos en la democracia, en exponer y compartir ideas, escribirlas,
someterlas a discusión, tenemos ahora la oportunidad de acercarnos más
a nuestros compatriotas y hermanos utilizando esta vía. No hay
necesidad de "adoctrinarlos", ya han tenido suficiente de eso
durante cuarenta y dos años. Sencillamente estrechar lazos, hacerles
ver que estamos aquí, que existimos, que el Internet está lleno de
interesantes páginas sobre la historia de Cuba, esa historia que llega
distorsionada, mutilada y ajena a las escuelas; sobre arte y cultura
universales, sobre política y deberes y derechos de los ciudadanos del
mundo. Los
científicos cubanos celebraron en días pasados, la Reunión Nacional
de científicos. Aunque el tema central de intercambio de opiniones no
tuvo nada que ver con la ciencia, ya que Fidel Castro planteó "que
había que profundizar en la actual estrategia de la batalla de ideas
que realiza nuestro pueblo en defensa de la Revolución"
(www.granma.cubaweb.cu/16ene01/nacional/artículo13.html), en algún
momento se discutieron las proyecciones en cuanto a cursos y programas
destinados a diversas ramas del quehacer científico, previéndose para
el futuro cursos sobre "la realidad y perspectivas de
Internet". No
hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el conocido refrán. Se
le hizo ya tarde al gobierno cubano. San
Juan, Puerto Rico. *María
B. Rivadulla, cubana y criada bajo la Revolución, dirige un modesto
estudio de diseño gráfico en Puerto Rico: "Mariita Rivadulla
& Asociados (M R & Associates)" |