LA JUVENTUD CUBANA,
EL INTERNET Y OTRAS COSAS

Por María B. Rivadulla
Columnista
La Nueva Cuba
Enero 22, 2001

El Internet ha venido a revolucionar nuestras vidas.

Hay de todo y para todos los gustos, como en los "inserts" de los periódicos dominicales. A los que nos gusta estudiar y aprender, nos pone un mundo inconmensurable de conocimientos, buenos, regulares y malos, a nuestra entera disposición. Los amantes de la pornografía, las malas palabras o el amor cibernético, también tienen sus sitios. Juegos, música y cualquier tipo de hobbie, residen acumulando páginas y más páginas electrónicas de información.

Aquello, que al inicio parecía un monstruo capaz de separar al ser humano de sus fibras más sensibles y llevarlo a un estado más cercano a los androides, se ha convertido en enlace y acercamiento de los habitantes del planeta. En espacio de encuentro para estudios universitarios, conferencias magistrales, información científica, transacciones comerciales de todo tipo, reuniones sofisticadas de grandes corporaciones por Intranet, entre otros usos, la mayoría, la inmensa mayoría de ellos, para beneficio de la Humanidad.

El tema adquiere un matiz especial en lo que a Cuba se refiere. A quienes tratamos de estar "al día" de forma lo más objetiva y desapasionada posible (misión casi imposible) en la vida diaria del país, nos resulta increíble que este fenómeno se esté concentrando con fuerza en la población, sobre todo juvenil, pese a los amagos del gobierno para limitarlo.

Los que vivimos de este lado, con la computadora encendida todo el tiempo y una cuenta de acceso ilimitada a Internet, pudiéramos creer erróneamente que en Cuba esto es algo así como un fantasma y que sólo está a disposición de los extranjeros, unos pocos funcionarios de alto nivel o la Seguridad del Estado. Podría sustentar esta idea el atraso tecnológico con relación a la mayoría de los países, el nivel de vida a que está obligado el pueblo, la tremenda desorganización política ya más que evidente, la incipiente y frágil capa de sociedad civil, cuyo nacimiento no me atrevo a aseverar ya tuvo lugar, pero sí que se encuentra en fase de gestación, gracias al tesón y valentía de las organizaciones y grupos obligadamente disidentes o que la población cubana no tiene capacidad intelectual ni condiciones de ningún tipo para asomarse al mundo cibernético burlando las restricciones.

¡Error craso! El Internet, al igual que los viajes de la Comunidad a finales de los setenta, ha venido a imponerse, a marcar hitos y pautas en la vida del cubano. Es una ventana a la información, a la sensación de libertad, consciente o no. ¿Cómo lo están logrando? Con creatividad, ese estado nirval que adorna al sobrevivir con ilusiones y sueños, consiguiendo éstos dando pasos en zigzag por los más recónditos vericuetos del difícil día de un cubano.

Son cada vez más frecuentes los jóvenes que "empatando piezas" se arman una computadora, sin carapacho, poco atractiva pero funcional que deben o quieren mantener semi oculta en un rincón de cualquier casa. Ésta les permite, con cierto trabajo, accesar el Internet.

Y aprender que existen máquinas de búsqueda, haciendo uso de ellas para encontrar temas y amigos. Y que hay servidores de acceso. Y "chats" o sitios de encuentro para charlar por escrito. Y preparar páginas o "sites" personales. Y depositar éstas en espacios gratuitos que se ofrecen. Y tener direcciones de e-mail también gratuitas, que por el volumen que mantienen los que ofrecen el servicio, es imposible de rastrear o imponer vigilancia especial por parte de los organismos de represión. No hacen nada indebido estos cibernautas cubanos, sólo accesar al mundo a través del rarus aparatus inventado.

Dos meses atrás recibí un e-mail interesante e inesperado. Una persona que no se identificó, me explicó que estaba recién salido de Cuba y se había llevado mi dirección electrónica en su equipaje, para comunicarse conmigo, en cuanto tuviera una oportunidad, y explicarme que los artículos de opinión que envío con regularidad a los e-mails de Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores, Radio Reloj y Bohemia, con un mensaje lleno de total ironía: "Autorizo su publicación", obviamente no son publicados, pero sí leídos por todos los que tienen acceso a tales buzones. Muchos de los lectores, periodistas y funcionarios, según este compatriota, estaban de acuerdo con los escritos que siempre han mantenido, dentro de parámetros de respeto, una tónica claramente contestataria al régimen.

Navegando por Internet los jóvenes cubanos aprenden, entre otras cosas, que gran cantidad de egresados de la Escuela Lenin, hijos en su mayoría de dirigentes del sistema considerados los primeros, la semilla que germinaría al amparo de sus padres, bajo las directrices de la Juventud y el Partido Comunistas y su dirigente máximo, Fidel Castro, se han ido del país y residen actualmente en Suecia, Italia, la República Checa, Suiza, Estados Unidos y hasta Australia. A los que quedan en Cuba, cuyo rostro se confunde con las imágenes del monitor de computadora, no es necesario decirles entonces que la Revolución es un fracaso. Ellos lo saben.

El Internet se le está yendo de las manos ya al gobierno cubano, que no puede controlar su acceso. Interesante dato porque entonces los cubanos que creemos en la democracia, en exponer y compartir ideas, escribirlas, someterlas a discusión, tenemos ahora la oportunidad de acercarnos más a nuestros compatriotas y hermanos utilizando esta vía. No hay necesidad de "adoctrinarlos", ya han tenido suficiente de eso durante cuarenta y dos años. Sencillamente estrechar lazos, hacerles ver que estamos aquí, que existimos, que el Internet está lleno de interesantes páginas sobre la historia de Cuba, esa historia que llega distorsionada, mutilada y ajena a las escuelas; sobre arte y cultura universales, sobre política y deberes y derechos de los ciudadanos del mundo.

Los científicos cubanos celebraron en días pasados, la Reunión Nacional de científicos. Aunque el tema central de intercambio de opiniones no tuvo nada que ver con la ciencia, ya que Fidel Castro planteó "que había que profundizar en la actual estrategia de la batalla de ideas que realiza nuestro pueblo en defensa de la Revolución" (www.granma.cubaweb.cu/16ene01/nacional/artículo13.html), en algún momento se discutieron las proyecciones en cuanto a cursos y programas destinados a diversas ramas del quehacer científico, previéndose para el futuro cursos sobre "la realidad y perspectivas de Internet".

No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el conocido refrán.

Se le hizo ya tarde al gobierno cubano.

San Juan, Puerto Rico.

*María B. Rivadulla, cubana y criada bajo la Revolución, dirige un modesto estudio de diseño gráfico en Puerto Rico: "Mariita Rivadulla & Asociados (M R & Associates)"