| Primeras cátedras sobre derechos humanos en América Luis Mejía González Político y ensayista nicaragüense, quien ha sido funcionario de organismos internacionales de desarrollo económico y social. Posee una columna semanal en Diario Las Américas, de donde ha sido extraído este artículo publicado en 1989. La noticia es histórica. América entra al estudio académico de una disciplina que es en la actualidad la de más urgente aplicación en nuestro violento Continente: los derechos humanos. Son los derechos más reconocidos, pero los menos cumplidos. Están en todas las constituciones políticas, pero en la mayoría de ellas son letra muerta solamente. Pero no se crea que sólo los gobiernos son los responsables de sus violaciones. Los ciudadanos también, especialmente aquellos enrolados en movimientos revolucionarios de extremistas de todos los signos y los integrantes de los igualmente funestos carteles de las drogas. Le ha correspondido el honor de instalar esas primeras Cátedras de Derechos Humanos a la Universidad Rafael Urdaneta de Venezuela, planeada en marzo de 1988 y a la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de Puerto Rico, con sede en San Juan, capital de la isla, el mes pasado, que posiblemente la iniciará de inmediato. Seguramente le seguirá Miami en este país. Los acuerdos respectivos han sido tratados por doctor Ricardo Bofill Pagés. En el caso de Puerto Rico lo presentó, en su carácter de Coordinador de la Sociedad Internacional de Derechos Humanos, con sede en esta ciudad, al licenciado José Alberto Morales, presidente de la mencionada Universidad y al licenciado Lorenzo Muñoz Franco, Presidente del Consejo de Síndicos de la misma. Las cátedras son parte de un proyecto concebido y presentado por el doctor Bofill Pagés, para impartir un conjunto de cursos específicos sobre toda la problemática política, económica, social, filosófica, de teoría del derecho y ética, que rodea la idea moderna de los derechos humanos. El programa, con el curriculum de las asignaturas que lo complementarán fue preparado por el doctor Bofill Pagés, quien desde que salió de Cuba en octubre de 1988 ha estado trabajando en la idea de llevar el tema de los derechos humanos a la Universidad, porque considera que es la única forma de hacerlos perdurables y de asentar la presencia de los mismos, en forma permanente, en la comunidad y sus problemas sociales. Lo cierto es que hasta ahora, gran parte del trabajo de los derechos humanos en el mundo entero, está concebido solamente como la denuncia ante las violaciones. Tal es el caso de grupos de derechos humanos, como por ejemplo, el de la Comisión Permanente para los Derechos Humanos de Nicaragua, que dirige el doctor Lino Hernández; el de Amnistía Internacional; el del Comité Cubano Pro-Derechos Humanos, que dirige el propio doctor Bofill Pagés; y el de la Sociedad Internacional de Derechos Humanos. Esos grupos tienen, esencialmente la tarea de observar en una situación, en una región o en un país, el cumplimiento o las violaciones a la Declaración Universal y a los Pactos de Derechos Humanos y posteriormente denunciarlos, preparar informes, incluso confeccionar análisis y hacerlos llegar a las organizaciones internacionales, a los foros y a la opinión pública. En realidad ya existe la fase de llevar los derechos humanos a la enseñanza universitaria. En Europa, la Universidad de Estrasburgo tiene toda una Facultad de Derechos Humanos. En cambio, en América la idea es relativamente nueva. A pesar de que se realizan seminarios y de que hay algunas actividades en algunas Universidades Latinoamericanas y de los Estados Unidos, todavía el estudio de los derechos humanos no se ha institucionalizado académicamente. El doctor Bofill Pagés cree que la Universidad debe llevar a su seno la enseñanza y el estudio minucioso de todo lo concerniente con la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, lo cual le daría un nuevo ámbito académico que al promover esa nueva disciplina sería una fuente de posibles tratamientos de los problemas sociales para el siglo XXI. Los derechos humanos probablemente serán la gran utopía del próximo siglo. Por otra parte, la Universidad le daría a la misma batalla de los derechos humanos, un rigor académico y una mayor credibilidad al ser manejados por profesionales especializados del derecho, del periodismo, de la psicología, de la medicina, de la religión y hasta de los militares asesores de los cuerpos policiales. El doctor Bofill Pagés ha estado dictando conferencias sobre Derecho Internacional a la luz de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 en el Colegio Mayor Moncloa y el Colegio Mayor Mendel de la Universidad Complutense de Madrid, sobre terrorismo de Estado, sobre los derechos humanos y sobre los atropellos a los mismos por parte del Gobierno de Fidel Castro, en otros centros de estudios. En Miami, en la Universidad Internacional de la Florida y en la Universidad de Miami, ha impartido conferencias sobre los mismos campos y se abrió un foro de debates académicos sobre su problemática. Paralelamente, ha trabajado en ambas Universidades en otros proyectos que están actualmente en maduración y con buenas perspectivas de llevarse a la práctica. Existe la perspectiva de inaugurar pronto una cátedra en dichas Universidades. En todas las conferencias académicas que han sido dictadas sobre la temática de los derechos humanos en los lugares mencionados y en otros de América Latina, se ha partido en restrospectiva desde el siglo XVIII cuando surgió la idea de la ilustración, del iluminismo, que llevó a la Primera Declaración de los Derechos Humanos de 1789, hasta nuestros días. Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente en Diario Las Américas, de Miami, en 1989. |