Algunos apuntes sobre transición social

Marta Beatriz Roque Cabello.

Marta Beatriz Roque Cabello, graduada y profesora de economía en la Universidad de La Habana, fundó en Ciudad de La Habana el Instituto de Economistas Independientes de Cuba.

Como un ejercicio mental el lector debe imaginar a alguien con trastornos de la personalidad, tratando de que no se mueva una pelota que lo obsesiona, a la vez que quiere mantenerla escondida. Para ello la mete en una caja, pero no ajusta y decide en períodos cortos de tiempo cambiarla de lugar. A pesar de su obstinación cada vez que la desplaza para un sitio más seguro, la pelota se mueve.

El Instituto Cubano de Economistas Independientes, ha venido trabajando un poco más de un año en la Teoría de la Transición. Se han elaborado varios documentos que fundamentan el conjunto de situaciones en las que se basa este pensamiento. Ahora es imprescindible reseñar la presencia en nuestra sociedad de un proceso evolutivo, partiendo del hecho que muy pocos refutan: la idea de que la transición hacia la democracia en Cuba es algo que deberá ocurrir mas temprano que tarde.

Aceptar que aquí se hacen reformas económicas, tiene para muchos una connotación política que implica al menos "simpatías" hacia el sistema. Sin embargo para el Gobierno cubano reconocerlo constituye prácticamente una derrota a su inmovilismo, a la forma tan cómoda que ha venido decidiendo el futuro de este pueblo, omnipotentemente, con el control total de la vidas de sus habitantes.

Los que aspiran a que se ejecuten cambios profundos, se niegan a admitir que las propias contradicciones en que ha caído el sistema en su afán de retener el poder, han propiciado que comience una transición , no de la forma efectiva que todos anhelamos, sino gradual y autónoma.

Reconocer que se está transitando, aunque de forma muy lenta, tiene a su favor el llevar implícita la consideración de que son efectivas las acciones de la oposición (interna y externa) y de todos los que en el mundo cooperan de una forma u otra a resolver el problema cubano. Por eso este es un momento en que se hace necesario cambiar el lenguaje.

Si se analiza que las medidas que se han implantado han sido en contra de la voluntad gubernamental, que no responden a un programa y que se han ido destilando gota a gota, se podrá asegurar que se va allanando el camino. Es que precisamente la falta de sistematicidad y de pautas a seguir para mantener la forma novedosa de totalitarismo con rasgos de economía de mercado, ha llevado al Gobierno a violar sus propias leyes y lo tiene envuelto en estos momentos en toda una serie de contradicciones que no le ha permitido hacer un movimiento más, a pesar que los ha anunciado.

En algunas ocasiones parece que amaga con retirar espacios a los que han accedido, pero no se decide a hacerlo. Las personas viven con la incertidumbre de si lo que se ha permitido hoy, mañana será prohibido, pero mientras tanto, aprovechan los intervalos para respirar algún aire de independencia económica y van presionando para obtener su total ruptura con el aparato estatal.

Hay que evaluar que para la dirección del país se hace harto difícil poder salir de la crisis con un pueblo que constantemente está desacatando lo establecido. Eso tiene un costo. Esa persistente violación ha ido debilitando, y seguirá haciéndolo, la forma en que el poder gubernamental controla la sociedad, la economía y de hecho la política.

Es imposible predecir si los efectos de esta indudable pérdida del papel preponderante del Estado traerá consecuencias positivas o negativas para la sociedad, pero en ello jugarán un papel importante los que quieren corregir el camino que debe tomar el país. Sin exclusiones de ningún tipo, desde los defensores de los derechos humanos, hasta la iglesia. No se puede negar que tanto uno como los otros, han podido con su tesón lograr un poco de espacio para abrirse paso en la maltrecha sociedad civil.

Desde los años 80 para acá, han cambiado mucho los valores y los objetivos esenciales de la sociedad cubana. Para ejemplificar esto, se puede tomar un grupo social, digamos los trabajadores. En aquella época, cualquier persona vinculada laboralmente al Estado, ya fuera obrero, técnico o profesional, veía en el trabajo una forma de asegurar el futuro e incluso obtener algunas prebendas. Ser trabajador destacado o internacionalista, implicaba poder tener acceso a un bono para adquirir efectos electrodomésticos, autos, motocicletas, ir a vacaciones a los ex-países socialistas o disfrutar en algún centro turístico nacional. Existía un interés personal por superarse y hasta de llegar a obtener un título universitario, por lo que el objeto primordial era esforzarse.

De esto ya poco queda, el trabajador promedio actual es un holgazán, que aspira a estar emplantillado en algún lugar donde tenga acceso a bienes materiales, que lo ayuden a vivir a partir de inventar ingresos adicionales, porque el salario es demasiado poco para las necesidades de la familia. Ya no le interesa ser el mejor, mucho menos superarse y tampoco trabajar en su profesión. No compra acciones para el futuro si no que trata de resolver el presente. Si algo lo estimula es poder llegar a tener alguna independencia económica, como los que trabajan por cuenta propia y sobre todo el acceso al dólar.

Esto significa que el Estado ha empezado a perder de alguna forma el control absoluto que tenía sobre el trabajador. En la actualidad no pagan la cotización del sindicato, el aporte a las Milicias de Tropas Territoriales y con certeza se puede afirmar que de forma mínima concurren a la guardia del CDR. No obstante se mantienen en los centros de trabajo las acciones coercitivas, como la que indica este cartel:

Atención

Todos Los Trabajadores Deben Participar En El Desfile El Próximo 2 De Diciembre. Una Vez Terminado El Mismo Podrán Retirarse Hacia Sus Domicilios.

Los Jefes Serán Los Responsables De Controlar La Asistencia De Sus Trabajadores En Los Puntos Respectivos.

Cualquier sector social que sea sometido a análisis tiene las mismas características.

Dentro de los propios trabajadores algunos han ganado mas espacio. Entre ellos, por sólo citar uno, están los artistas. Las deserciones en el extranjero ocurrían una tras otra, dejando prácticamente sin figuras conocidas los principales medios de difusión. El Gobierno se vio forzado a permitir la libre contratación en el extranjero y el retorno al país de estos trabajadores del arte. En la actualidad en Venezuela, Colombia y México se está representando este movimiento independiente.

La crisis económica coopera también a esta transición, porque empujado al Estado a privatizar, aunque sea en parte, algunas empresas, un proceso lento, pero contribuye a debilitar los fundamentos del sistema donde la nacionalización ocupó un lugar fundamental y se hizo política con ella. Como no hay opciones diferentes al incremento de la inversión extranjera, tenderán a tratar de aumentar este tipo de negocio (quedaría para un estudio aparte el explicar porque se utiliza la palabra "tratar", pero es conveniente señalar que no está vinculado solamente a los obstáculos del llamado "bloqueo", sino que tiene mucho que ver con la propia burocracia del sistema, que convierte en un infierno los intentos de cualquier empresario extranjero de establecerse aquí.

Con conciencia de la posibilidad de verse obligado a un cambio, la dirección política del país ha venido llevando a cabo una "piñata" de puestos claves en estas empresas, denominadas gerencias, repartiendo entre militares en retiro y personas de alta confianza, que han acumulado algunos conocimientos de mercado.

Los defectos con que se están haciendo las transformaciones, adulterando las reglas de la economía de mercado, han sido portadoras de corrupción. Cabe señalar que no significa que ésta se haya manifestado después de este período, pero si ha llegado a alcanzar su mayor apogeo.

Unir criterios es un "arte" extremadamente difícil. Dentro de la oposición cubana no ha sido una excepción; pero si la continuidad del sistema político del país dependiera de lo que todos podemos hacer común, bien valdría la pena comenzar a reconocer públicamente que Cuba está en transición y esto significa que sin que el Gobierno lo admita, se ha comenzado el paso de un modo de organización de la economía a otro que será completamente diferente. !Es cierto!, todo marcha a una velocidad no deseada, de forma caótica y no dirigida. Es un desafío abrumador para los que tanto hemos esperado. Pero de hecho reestructurar la base institucional del sistema social y desarrollar la sociedad civil es algo que sólo podrá alcanzar después de algunos años. Serán muchas las variables que influirán en la definitiva transición, la forma en que se ha hecho en diferentes países así lo explica, pero hay un factor específico: "el efecto de los cambios políticos que se deben producir al mismo tiempo", que es sin lugar a dudas, el que mayor atención acapara entre los que desean la democratización cubana.

El mensaje fundamental de la teoría de la transición social es este que aquí hemos transmitido. Si se comprende todos estaremos de acuerdo en que ya no hay marcha atrás. La más ínfima medida, negativa o positiva, resultará un escalón más en el ascenso hacia una nueva forma del quehacer social, incluso pueden mantenerse inmóviles las decisiones y esta masa poblacional ahora en movimiento, las empujará al siguiente paso. No debemos descartar dos factores con los que hay que contar: la historia de la nación cubana y su geografía.