Un encuentro con todos Oscar Peña Licenciado en Historia y en Ciencias Sociales. Ejerció como profesor de historia y fue preso político. Es vicepresidente del CCPDH y uno de los impulsores del movimiento cubano de derechos civiles. La Habana, 7 de junio de 1990 Según los encuentros realizados en Halifax el año pasado y recientemente en Washington entre representantes de instituciones gubernamentales cubanas y de algunso sectores del exilio cubano, y considerando que de hecho puede ponerse en movimiento la necesaria idea de una transparencia de sentimientos, juicios, prejuicios, posiciones y proyecciones entre cubanos, estimamos de mucho valor esta disposición del gobierno cubano y de algunas corrientes del exilio si, verdaderamente estos encuentros persiguen un fin práctico, objetivo, humano, valiente y amplio en la búsqueda de soluciones a los problemas de Cuba entre todos los cubanos. Con vistas a desarrollar esos pasos y poder obtener logros palpables el gobierno de Cuba debe pronunciarse oficialmente y delinear sus propósitos al respecto. Por su parte el CCPDH, ante los complejos momentos actuales del país, desea de manera modesta cumplir su deber ciudadano, dando a conocer hoy su apoyo y respaldo a toda idea pacífica y genuinamente cubana para la solución de nuestro domésticos problemas. En tal sentido, el gobierno de Cuba no debe seguir enfrentando el decursar de los años sólo con el prisma de los colores blanco y negro, ya que es de extrema simpleza e ingenuidad negar su gran variedad de matices. Nunca se llegará a tocar a fondo todos los problemas criollos actuales y por ende, llegar a buscar soluciones verdaderas, si no son abordados con los criterios de todos los cubanos. Ha sido y es un grave error cerrar puertas y limitar a hijos legítimos de la Patria porque no han y no están de acuerdo con la línea del gobierno. Es un auto engaño inútil expresar y aparentar que todo lo que se hace en Cuba es por voluntad de los diez millones que están en la Isla. El Gobierno cubano debe tratar de no imponer su voluntad. No es cabalmente legítimo el método de tratar de presentar los actos en la Plaza de la Revolución como referendums para determinar sobre trascendentales problemas de la Patria. En Cuba hace mucha falta que el gobierno y todas las partes del pueblo, incluyendo a los opositores, sean más sensatos, más demócratas, evitando considerarse representantes absolutos de la verdad y la razón. Evidentemente, los diez millones de cubanos sabemos lo positivo que tenemos, pero también sabemos lo negativo que existe en la sociedad actual. Ni unos, ni otros, debemos seguir tapando la parte del sol que nos quema. Realmente el bloqueo interno ha sido el más dañino de todos. El enjaulamiento no ha dado resultado: alimentar a todos los ciudadanos con las calorías necesarias para vivir, asegurar la atención médica, la educación gratuita y otros logros sociales sobresalientes para un país de América Latina no es suficiente. Ha tenido y tiene el gobierno de Cuba muchos rasgos de intolerancia que opacan y ensombrecen lo positivo. Somos un pueblo dividido y que sigue dividiéndose. Actualemente muchos compatriotas siguen optando por el éxodo. En Cuba el temor obliga a muchos a aparentar lo que no sienten. Un sin número de cubanos se han convertido en magníficos simuladores con estas actuaciones diarias. Esta fotografía nacional, esta realidad, ha afectado la espontaneidad, la productividad y el civismo de nuestro pueblo. Ahora bien, si el panorama anterior es cierto, también es cierto e innegable que hay en Cuba una parte considerable del pueblo que respalda al Gobierno Cubano y a sus dirigentes. Luego entonces, se desprende de esta realidad que hay que sopesar verdades de una parte y de la otra y buscar soluciones equitativas. El CCPDH tiene la certeza y el convencimiento de que el más patriótico y civilizado arranque para el progreso de Cuba "con todos y para el bien de todos", está en un Encuentro Nacional e incondicional de todas las partes del abanico cubano. No es beneficioso que el Gobierno Cubano trate de minimizar la realidad nacional, dando a entender que sólo tiene diferencias con el gobierno de los Estados Unidos y con los hermanos del exilio cubano. Esta visión no es real, la situación es mucho más compleja. Dado lo antes expuesto, consideramos que si realmente el Gobierno Cubano tiene buenas intenciones y verdadera voluntad para buscar soluciones ciento por ciento cubanas y que contemplen a todo el espectro nacional, inevitablemente tiene que ser mediante un Encuentro Con Todos. Hay que invitar a los que están exiliados fuera de Cuba y a los que están exiliados dentro, a los que respaldan al gobierno y a los que puedan hablar por los que fingen hacerlo. En cualquier país es normal y natural que sobre los problemas políticos, económicos y sociales, existan entre sus miembros puntos de vista y proyectos diferentes. Si el Gobierno de Cuba no reconoce que en esto radica el progreso de cualquier nación, está en jugo el futuro de la patria y el bienestar de sus hijos. El Comité Cubano Pro Derechos Humanos una vez más, y a pesar de los atropello y del hostigamiento a que somos sometidos, no pone la tranca en el camino y reitera su disposición al Diálogo Nacional. En tal sentido proponemos al gobierno y al pueblo de Cuba, dejar a un lado la ambigua e inútil carga de "revolucionarios" y "contrarevolucionarios" que con pegada etiqueta llevamos indistintamente todos los cubanos encima, y pedimos que hagamos una tregua explorando la posibilidad de un encuentro nacional. Salgamos de cada una de nuestras trincheras, dejemos las posiciones de fuerza, las supuestas alianzas de derecha e izquerda, y sobre todo, las aspiraciones irreales de unos y otros, y bajémonos cada uno de nuestros viejos burros, y efectuemos de manera civilizada, honesta y respetuosa, y ante la mirada del mundo entero, la próxima Conferencia de Cubanos en Cuba, invitando a todas las representaciones de las distintas corrientes de opinión que existen dentro y fuera del páis. Han pasado muchos años, es vital que razonemos urgentemente entre todos sobre lo que más convenga para beneficio de la casa común de todos los cubanos: la Patria. ¡El Gobierno de Cuba tiene la palabra! Nota del editor: El texto de este documento apareció en Miami en Diario Las Américas y en El Nuevo Herald. La IGFM. En Alemania, lo tradujo al inglés, francés, alemán, ruso e italiano y lo publicó en el Human Rights Review. |