Bajo esta luz

José Solís

Escritor, periodista y miembro del Ejecutivo del Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Uno de sus libros fue premiado en Cuba. Sus columnas han aparecido en diversos periódicos del mundo.

En 1976, el Dr. Ricardo Bofill Pagés fundó el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH), en Cuba. Con el surgimiento de esta organización humanista, ahora se cumplen 16 años, emergía, entonces, nuevamente en la Isla, el espíritu de lucha libertario del pueblo cubano, espíritu que parecía haber sido brutalmente desarraigado del corazón nacional en la década de los 60, con la persecución y eliminación de los primeros brotes de la disidencia política en el seno de las llamadas "organizaciones revolucionarias" y la derrota de la lucha armada, con el aplastamiento de los últimos reductos guerrilleros en las montañas del Escambray.

El alma rebelde del pueblo cubano tomaba cuerpo ahora en la defensa de los derechos del hombre, se hacía visible levantando su voz para denunciar los crímenes y atropellos que Fidel Castro cometía en las calles y cárceles del país, y más se hacía visible, sembrando con la prédica de su acción no violenta en favor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, una nueva convicción: " armados con la verdad y la justicia, con la palabra firme del estoicismo moral, con el amor a la libertad, la paz y la democracia, y con el legado histórico de todos nuestros antecedentes patrióticos, nosotros comenzamos ahora una nueva etapa de lucha, alimentando con ella la idea democrática que a la postre derrotará a la tiranía".

Desde sus inicios, Fidel Castro reprimió al CCPDH. Lo vigiló, persiguió, enviando a muchos de sus miembros a la cárcel, pero, sin reconocer aún a profundidad, el peligro estratégico que este movimiento representaba para la existencia de su dictadura. Por ello, y porque ya los años finales del 70 y principios de los 80, eran tiempos distintos para Castro, —la llama de la Revolución Cubana comenzaba ya ser percibida como tiranía en el propio ámbito nacional y en la arena internacional— la represión no alcanza su punto máximo y el Comité logra sobrevivir.

Paradójicamente, al mismo tiempo, muchas organizaciones y dirigentes tradicionales del exilio cubano, atacan al CCPDH, declarándolo " una carta marcada, una carta que Fidel Castro guarda en su manga, una maniobra comunista, una acción encubierta del dictador para aparentar cambios ".

Analizados en perspectiva, aquellos ataques pueden encontrar justificación en los comprensibles prejuicios que el llamado " exilio histórico " incubaba contra todo lo que de alguna forma hubiera tenido o pareciese tener un vínculo con el marxismo, Fidel Castro o la revolución.

Desde aquellos días iniciales en que surge y se da a conocer el Comité Cubano Pro Derechos Humanos, muchos años ya han transcurrido, y más, los acontecimientos de ese período histórico rebasan, en mucho, las medidas del tiempo y el ritmo lógico del común análisis.

En el ámbito internacional, el mundo comunista se ha derrumbado bajo el peso interno de su ineficiencia económica, sus limitaciones ideológicas, la lucha de los movimientos de derechos humanos nacionales y de muchos ex-dirigentes partidarios que han roto con los cánones dictatoriales del marxismo-leninismo, comprendiendo que solo por los caminos de la democracia y el libre mercado, sus respectivas naciones podrán alcanzar el desarrollo socio-económico que sus pueblos reclaman. Y en Cuba, durante estos últimos y extraordinarios años, el esfuerzo inicial del CCPDH ha dado sus frutos, abriéndose en decenas de organizaciones humanistas y de resistencia cívica que desafían al tirano, a la par que la iglesia recupera su voz apostólica de reclamos cristianos.

Bajo esta luz, bajo estas vívidas experiencias, ¿ puede alguien hoy, corazón adentro, no comprender lo que significan estos cambios ? ¿ No reconocer el hermoso, visionario y estoico papel que jugó y juega hoy el CCPDH bajo la dirección de Gustavo Arcos Bergnes, en el camino de lucha de nuestro pueblo en busca del reencuentro con sus valores y su destino democrático ? ¿ Puede alguien no unirse a esa lucha, no responder al llamado de ese reencuentro nacional, en el marco de la ruptura con las estructuras dictatoriales y con la participación de todos en la reconstrucción democrática del país ?

El CCPDH lucha dentro de Cuba y en el exterior en la defensa de los derechos ciudadanos de nuestro pueblo y cree que la resistencia cívica, que hoy se desarrolla en el seno de la isla, será la fuerza fundamental, que a la postre, provocará el cambio y la desaparición de la dictadura, y en ese contexto, defiende la participación de todos los cubanos en la resistencia, llama y continuará llamando a los miembros de las estructuras de poder y de las fuerzas armadas para que, con la solidaridad del exilio, actuar en pro de los cambios democráticos, poniendo por delante de sus intereses personales y de espurios compromisos políticos, el amor por Cuba y por los intereses de la nación cubana.

El CCPDH nació en el corazón de la sociedad dictatorial de Fidel Castro para defender los derechos humanos, y porque se respeten todos y cada uno de los treinta derechos continuará existiendo mañana, en los caminos jóvenes de la democracia cubana, para seguir velando porque se respeten esos derechos contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, sin olvidar jamás la clara letra de todos sus postulados, guiados por estos, sus dos primeros artículos: 1. -Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros ". 2. -Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamadas en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquiera otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquiera otra condición.

Nota del editor: Este artículo fue publicado en 1994 en el Human Rights Review de la IGFM en Franckfurt, Alemania.