Acoso a Martha
Beatriz Roque Cabello
Asamblea para Promover la Sociedad Civil Ciudad de La
Habana, 25 de noviembre de 2005
La Asamblea para Promover la Sociedad Civil, quiere hacer
pública la declaración de Martha Beatriz Roque Cabello, sobre el
acoso que tuvo lugar en su casa por parte de las porras
fascistas el 24 de noviembre de 2005:
Antes de, explicar los hechos, estimo conveniente hacer un
pequeño esbozo del lugar donde vivo. Es el tercer apartamento en
un pasaje donde hay cinco en total. A mitad del pasillo y
delante de la primera vivienda, hay una reja que se cierra con
llave, por lo que las cinco casas quedan aisladas del resto del
pasillo y para entrar a alguna hay que abrir la reja. El último
apartamento se ocupó hace aproximadamente dos meses, por un
matrimonio que ha estado realizando actos de hostigamiento
contra mi persona y también ha acosado a otras que visitan mi
vivienda.
A las diez de la mañana del día en cuestión, comenzaron a poner
música muy alta y a gritarme vilipendios. Como a las once
llegaron hasta la reja dos miembros del Comité de Relaciones
Públicas de la Asamblea: Carlos Raúl Jiménez Carrero y Miguel
Valdés Tamayo (en licencia extrapenal del grupo de los 75).
Sentí la discusión y salí para ver que pasaba, habían unos diez
hombres (evidentemente de la Seguridad del Estado), que les
impedían el paso, detrás de mi salió la inquilina del quinto,
nombrada Marta Maria. Yo pedí a los dos disidentes que se
retiraran y no discutieran con ellos, que comenzaban a
ofenderlos. Ellos dijeron que se iban y yo traté de regresar a
mi casa, pero la mujer en cuestión comenzó a decir que yo la
había amenazado con pegarle y me pusieron entre un grupo de los
hombres y me empujaron hasta mi casa, sin ninguna consideración.
Al final del pasillo, había sillas ubicadas y en total se
podrían contar unas 20 personas, entre las que se encontraban
también algunas mujeres
Entre las mujeres estaba la que me haló por el brazo el 9 de
agosto en el mitin de repudio que organizaron en contra de la
Junta Directiva de la Asamblea en Párraga. Ella en voz alta y
clara se vanagloriaba de haberme distendido los músculos del
brazo izquierdo. Según decía, a pesar de que le habían dicho que
no me tocara.
Me cuentan vía telefónica, Carlos Raúl y Miguel, que cuando
salieron a la acera les siguieron profanando insultos.
Un rato después, mientras conversaba por teléfono con Ángel de
Fana, de la organización Plantados hasta la Libertad y la
Democracia, de Miami, un hombre que dijo ser el presidente del
CDR (Comité de Defensa de la Revolución), nombrado Jorge y
vecino de Luis Estevez No. 359 apartamento 1, entre Cortina y
Figueroa, pasó desde el fondo para la calle y metió la cabeza en
mi casa, (mantuve la puerta abierta, en señal de no tener miedo
de lo que estaban haciendo). Le dije que si me quería ver a mí,
e inmediatamente, delante de la puerta de mi casa comenzó a
proferirme ofensas. Yo utilicé el teléfono como micrófono y la
persona que estaba al otro lado de la Línea pudo oír la gritería
y los insultos.
Posteriormente llegó Félix Antonio Bonne Carcasses y comenzó a
llamarme desde la reja, donde lo tenían retenido sin dejarlo
pasar. Volví a salir hasta allí y le pedí a Bonne que se
retirara, después de intercambiar algunas palabras.
A la una de la tarde tenía programada la visita de un periodista
alemán que tampoco pudo entrar. En horas de la noche se comunicó
conmigo por teléfono, no quiso decirme su órgano de prensa, sólo
que era importante en Alemania, me ratificó que no lo dejaron
entrar y con mucho temor me dió su correo electrónico para hacer
una nueva cita antes de que abandonara el país. El e-mail es:
corresponsal@mac.com.
Una amiga me telefoneó y me dijo que la agencia de prensa
Reuters había estado aquí. Yo llamé por teléfono a la agencia y
el corresponsal me dijo que efectivamente habían pasado por la
puerta de la casa y unas personas allí le habían comunicado que
lo que pasaba era que se estaba celebrando una fiesta en el
quinto apartamento, por ser el cumpleaños de Marta María.
Lo que describo en el párrafo anterior sobre la prensa, y de
ahora en adelante, son conversaciones telefónicas, por lo tanto
fueron públicas, ya que como es de conocimiento general, mi
teléfono permanece tornado las 24 horas del día por la policía
política, la que además lo conecta y desconecta a su antojo.
En mi opinión personal, la respuesta del corresponsal en
cuestión indicaba que habían creído lo que el Gobierno quería
que creyeran, por lo tanto decidí conversar con otras agencias.
Llame a AFP, me contestaron que el fotógrafo había estado en mi
casa y que había informado que no pasaba nada. Efectivamente una
persona con las características que le describí a AFP, estuvo en
la reja de la casa y no entró, porque los oficiales que estaban
en la puerta no lo dejaron pasar. Yo lo mire varias veces,
cuestionándolo con la vista y finalmente estuvo parado delante
de una motocicleta que tenía parqueada en la calle, frente a la
entrada del pasillo, conversando por teléfono, todos estos datos
coincidieron con el fotógrafo en cuestión, y también el hecho de
que es cubano.
Con AP tuve otra suerte. Me dijeron que habían pasado por aquí,
pero que las personas que estaban en la calle no tenían caras de
fiesta, más bien de segurosos (palabra que usamos los cubanos
para calificar a los miembros de la Seguridad del Estado)
La CNN me informó que una periodista y un camarógrafo habían
estado por mi casa pero que no habían visto nada. Cuando le
explique lo que pasaba y que era en el fondo de mi casa, me
dijeron que volverían, pues estaban acostumbrados a mítines con
muchas personas en la calle. Este fue un "acto de repudio sui
géneris", porque quisieron hacer ver que se celebraba un
cumpleaños. Pero quien piensa en una fiesta como tal, a las 10
de la mañana, en plena jornada de trabajo y con 20 personas o
más?.
Sentí el auto de la CNN llegar y salí a la puerta, enseguida la
porra llenó el pasillo y aproveché que dejaron la reja abierta
para llegar hasta casi la entrada. La periodista y el
camarógrafo venían caminando y dos oficiales de la Seguridad del
Estado les cerraron el paso, yo quedé detrás de ellos. El de la
tez negra les dijo que no podían entrar, igual que había hecho
con el resto de las personas, la cámara lo enfocaba en ese
momento y el micrófono estaba delante de el. Se llevó a cabo un
diálogo entre la prensa y ellos, los periodistas se retiraron al
auto y otro oficial dio la orden de que me dejaran hablar. La
conversación tuvo lugar en la acera, salieron unos diez de ellos,
pero a mediación de la cuadra, dos oficiales obstruían el paso
de los que se querían acercar.
Volvieron a decir que celebraban una fiesta y que era mentira
mía que no hubieran dejado pasar a algunas personas. Pero todo
terminó en expresiones políticas y gritos de Viva Fidel. Un
cumpleaños muy ideologizado y también alcoholizado. Hubo un
momento en que uno dijo que dialogara con ellos delante de las
cámaras, pero como cristiana me guío por el consejo bíblico de
no discutir con necios.
Yo le expliqué a la prensa que eran oficiales de la Seguridad
del Estado y uno de ellos dijo que sí, pero... porque defendían
la Revolución. En ese grupo no había más ningún vecino mío. En
un momento de los sucesos estaban custodiando la entrada del
pasillo, tres de ellos que pudiera ver: Noria Ferrer, de Luis
Estevez 358 apto.1; Mariano Moreno Olazábal de Luis Estevez
No.302 y un ciudadano conocido por Julio el Borracho de Luis
Estévez 311, quien tiene su esposa y su hija en los Estados
Unidos. También desde el balcón de su casa, en el frente del
mismo edificio que vivo, Marta Simón me gritaba improperios, en
ese momento.
Al ver lo que trataban de hacer los porristas, Yaraí Reyes Marín,
esposa del preso político del grupo de los 75 Normando Hernández,
que se encuentra de visita en mi casa, salió a la acera con su
niña, de solo 3 años, cargada en brazos; quiso declarar ante las
cámaras para que la relación 10 a 1 disminuyera (10 porristas o
más contra mí). La niña se le zafó de los brazos y corrió para
dentro de la casa, aterrorizada. Ella contó también lo que yo he
relatado hasta aquí, mientras los porristas le gritaban que se
fuera para Camaguey, porque estaba ilegal aquí en La Habana y
que si su marido estaba preso era por contrarrevolucionario. El
nivel de información que tenían los "participantes en la
fiesta", era muy alto, porque por ejemplo, cuando Miguel Valdés
Tamayo, antes de irse quiso decirme que lo cogiera con calma,
que yo estaba enferma, uno de ellos le manifestó: "TU eres el
que estás enfermo", acompañado de su nombre.
Cuando entramos volví a llamar a Miami, para explicar que por
primera vez iban a ver escenas con Oficiales de la Seguridad
tomadas por CNN, que a lo mejor pasaban en el noticiero de las 6
pm. Pero como habían estado desmintiéndolo todo, decidí
comunicar con CNN para darles la dirección donde se encontraban
Carlos Raúl Jiménez Carrero y Miguel Valdés Tamayo, para que los
fueran a entrevistar. Les explique que había dicho en Miami que
estas escenas las iban a poder ver seguramente en el siguiente
noticiero, pero para mi desdicha, me contestaron que ellos las
enviaban, pero no podían decidir si las pasaban o no.
Es importante destacar, que en mi casa no se iba a celebrar
ninguna reunión en especial, al igual que de costumbre nos vemos
a cada rato los miembros del Secretariado Ejecutivo que quedamos
en la calle (el Dr. Rene Gómez Manzano está detenido por los
sucesos del 22 de julio) y los miembros del Comité de Relaciones
Públicas (con excepción de Emilio Leyva, que está detenido desde
el 13 de Julio, en la actividad del Malecón).
Hasta las 6 PM se mantuvieron los porristas en el apartamento
cinco, sin cesar el escándalo, las difamaciones, las palabras
obscenas y las provocaciones. Fueron retirándose poco a poco.